El Arzobispo de Santiago anima a los cristianos a no ocultar su fe: "Una sociedad verdaderamente libre no puede temer la presencia pública de la fe"
26 de julio del 2026
En la solemnidad de
Santiago Apóstol, patrono de España, el arzobispo de Santiago de Compostela,
Mons. Francisco José Prieto, hizo un llamamiento a los cristianos para que vivan y expresen su fe con valentía, sin complejos y siempre desde el respeto a quienes piensan de forma diferente. Durante la Misa celebrada en la Catedral compostelana, el prelado recordó que el testimonio del Apóstol Santiago sigue siendo una referencia para los creyentes de hoy, llamados a anunciar el Evangelio en una sociedad plural sin renunciar a sus convicciones.
"Nuestro tiempo necesita hombres y mujeres capaces de buscar la verdad y de vivir conforme a su conciencia; cristianos que no pretendan imponer su fe, pero que tampoco tengan miedo de ofrecerla y testimoniarla públicamente."
En su homilía, Mons. Prieto presentó al patrón de España como un discípulo cuya vida fue un auténtico camino de conversión. Antes de convertirse en mártir, Santiago pasó por la fragilidad, la ambición y el aprendizaje del servicio. Esa transformación, explicó el arzobispo, demuestra que la fe cristiana no es una teoría, sino una vida entregada por amor a Cristo y a los demás.
Santiago, un discípulo transformado por Cristo: Del deseo de ocupar los primeros puestos al martirio
El arzobispo recordó que Santiago y su hermano Juan fueron conocidos como los "hijos del trueno" y que, en un momento del Evangelio, pidieron a Jesús ocupar los lugares de mayor honor en su Reino. Sin embargo, Cristo no rechazó aquella debilidad, sino que la transformó. A través del seguimiento del Maestro, Santiago aprendió que la verdadera grandeza no consiste en dominar, sino en servir. Ese proceso culminó con la entrega de su propia vida, convirtiéndose en el primer apóstol en sufrir el martirio por anunciar el Evangelio.
Dar testimonio sin imponer: La fe también tiene un lugar en la vida pública
A partir del ejemplo del Apóstol, Mons. Prieto defendió la importancia de que los creyentes participen activamente en la sociedad desde sus convicciones, sin miedo a expresar públicamente su fe y sin caer en actitudes de imposición. Recordando algunas de las enseñanzas pronunciadas recientemente por el Papa León XIV durante su visita a España, el arzobispo subrayó que la libertad religiosa y la libertad de conciencia son bienes que deben protegerse para todos. "Una sociedad verdaderamente libre y plural no puede temer la presencia pública de la fe", afirmó, insistiendo en que la Iglesia está llamada a "proponer, dialogar, servir y dar testimonio", contribuyendo así a la construcción del bien común.
La dignidad de toda persona: Una sociedad se mide por cómo trata a los más vulnerables
El prelado quiso recordar que la fe cristiana lleva necesariamente a reconocer la dignidad inviolable de cada ser humano. Por ello afirmó que una sociedad no puede valorar a las personas por su utilidad, su capacidad o su situación social. Niños, ancianos, personas con discapacidad, enfermos, quienes viven en pobreza, migrantes o quienes atraviesan la soledad poseen la misma dignidad porque todos son hijos de Dios. "El cristiano no puede mirar al ser humano como un número, como un problema o como alguien útil o inútil. Desde la visión cristiana, el otro es siempre un hermano", afirmó.
Construir puentes frente a la polarización: El Camino de Santiago como ejemplo de convivencia
Mons. Prieto aprovechó también la celebración para reflexionar sobre el significado del Camino de Santiago, recorrido cada año por miles de peregrinos de culturas, lenguas y motivaciones muy diferentes. A su juicio, esta experiencia demuestra que es posible caminar juntos sin renunciar a la propia identidad. Frente a la creciente polarización social, invitó a construir una verdadera cultura del encuentro basada en el diálogo, la hospitalidad y el respeto mutuo. El arzobispo animó a "tejer redes de encuentro frente a la polarización, redes de solidaridad frente a la indiferencia, redes de diálogo frente al enfrentamiento y redes de esperanza frente al desaliento".
Una Iglesia que sirva con humildad: La autoridad entendida como servicio
Otro de los ejes de la homilía fue el sentido cristiano de la autoridad. Recordando las palabras de Jesús a Santiago y Juan, el arzobispo insistió en que toda responsabilidad dentro de la Iglesia solo puede comprenderse como un servicio a los demás. Esa actitud de humildad, explicó, es la que permite a la comunidad cristiana convertirse en un verdadero signo de esperanza para el mundo y acompañar especialmente a quienes más sufren. Durante la celebración tuvo un recuerdo para las víctimas de los incendios que afectan a distintas regiones de España y para los damnificados por el reciente terremoto en Venezuela.
El ejemplo del Apóstol sigue iluminando a los cristianos de hoy: Una llamada a vivir la fe con valentía
Al concluir su homilía, Mons. Francisco José Prieto encomendó a Galicia, a España y a toda Europa al Apóstol Santiago, pidiendo que la Iglesia no tenga miedo de anunciar el Evangelio y que la sociedad avance hacia una convivencia donde nadie sea descartado.
La figura de Santiago el Mayor sigue recordando, dos mil años después, que la fe cristiana no se reduce a una convicción privada, sino que está llamada a transformar la vida y la sociedad a través del servicio, la verdad y el amor. Como señaló el arzobispo compostelano, el creyente no necesita imponer sus ideas, pero tampoco debe ocultarlas. En una sociedad verdaderamente libre, el testimonio de la fe puede convertirse en un puente de diálogo, esperanza y encuentro al servicio del bien común.
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