El Domund cumple 100 años: los católicos en tierras de misión pasan de menos de 10 millones a casi 347 millones
16 de octubre 2026
Un siglo después de que Pío XI instituyera el Domingo Mundial de las Misiones, los territorios de misión han experimentado un importante crecimiento de la Iglesia. España destaca por su aportación económica y por los miles de misioneros que continúan anunciando el Evangelio en el mundo.
En 1926, la Iglesia celebró por primera vez el Domingo Mundial de las Misiones, conocido como Domund, después de que el Papa Pío XI impulsara esta jornada y encomendara su organización a las Obras Misionales Pontificias (OMP). Cien años después, la presencia católica en los territorios de misión ha crecido de forma significativa: de menos de 10 millones de fieles a casi 347 millones.
Según los datos recopilados por las Obras Misionales Pontificias de España en el portal Domund100.es, en 1925 había 297 diócesis misioneras, algunas de las cuales abarcaban países enteros. En ellas vivían 9.645.173 católicos, equivalentes al 1,68 % de la población de esos territorios.
Un siglo después, el número de católicos en tierras de misión asciende a 346.644.968, lo que representa el 8,6 % de la población.
Este crecimiento es fruto de la labor evangelizadora de generaciones de sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que respondieron al mandato misionero de Cristo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».
Diez veces más sacerdotes y religiosas misioneros
La transformación también se refleja en el número de personas dedicadas a la misión. Hace un siglo, los territorios de misión contaban con menos de 10.000 sacerdotes, algo más de 2.300 religiosos y más de 20.000 religiosas.
En la actualidad, las cifras superan los 100.000 sacerdotes, los 76.000 religiosos y las 200.000 religiosas.
La expansión de la Iglesia también se observa en sus estructuras educativas, pastorales y sociales. El número de parroquias pasó de 627 a más de 41.000 en estos cien años.
Aunque no existen registros históricos completos sobre las escuelas y las instituciones sociales de aquella época, la comparación de los últimos cincuenta años muestra un crecimiento considerable: las escuelas católicas pasaron de menos de 50.000 a cerca de 125.000, mientras que las instituciones sociales —entre ellas hospitales, orfanatos y residencias— aumentaron de unas 12.000 a más de 26.000.
De acuerdo con las estimaciones recogidas por OMP España, durante el último siglo, cada día se incorporaron en promedio más de 9.000 católicos a las comunidades de tierras de misión. También se registraron alrededor de dos ordenaciones sacerdotales, cinco consagraciones de religiosas, una nueva parroquia y tres escuelas por jornada.
Más de 1.100 diócesis dependen del apoyo misionero
Actualmente, las Obras Misionales Pontificias apoyan a 1.133 diócesis misioneras distribuidas en 138 países. Se trata de Iglesias locales que todavía no cuentan con recursos suficientes para sostener por sí mismas sus actividades y que, por ello, reciben ayuda a través del Dicasterio para la Evangelización.
Estas diócesis representan aproximadamente un tercio de las circunscripciones eclesiásticas de la Iglesia católica y se encuentran principalmente en África y Asia —con Filipinas como excepción en este último continente—, Oceanía —excepto Australia— y la cuenca amazónica de América.
En estos territorios vive cerca de dos tercios de la población mundial, y su crecimiento católico está contribuyendo a transformar el rostro de la Iglesia. Según los datos citados por OMP España, actualmente 22 de cada 100 católicos son africanos, frente al 7 % que representaban hace cuatro décadas.
España, entre los principales países que sostienen las misiones
España mantiene una importante tradición misionera que se remonta a más de cinco siglos. Desde la creación del Domund, el país ha destacado tanto por su contribución económica como por el envío de misioneros.
Durante años, España ha sido el segundo país que más aporta al Fondo Universal de Solidaridad de las Obras Misionales Pontificias, después de Estados Unidos. En 2025, su contribución superó los 10 millones de euros.
Además, el país cuenta actualmente con cerca de 9.500 misioneros censados, de los cuales algo más de 5.300 se encuentran en activo. Los demás colaboran en la animación misionera dentro de España o esperan un nuevo destino.
Estos misioneros han sido enviados por 372 instituciones eclesiales. La mayoría son mujeres y seis de cada diez se encuentran en Hispanoamérica, especialmente en Perú y Venezuela.
La cooperación misionera española también incluye a más de 100.000 jóvenes que cada verano participan en experiencias de misión y a unos 60.000 enfermos misioneros que ofrecen sus oraciones por la evangelización.
El origen español del nombre «Domund»
Aunque el Domingo Mundial de las Misiones fue instituido por Pío XI, la denominación «Domund» nació en España. Su creador fue el sacerdote Ángel Sagarmínaga Mendieta, primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias en el país.
Nacido en 1890 y ordenado sacerdote en 1916, Sagarmínaga se dedicó pronto a promover la misión ad gentes, es decir, el anuncio del Evangelio entre pueblos y comunidades que todavía no lo habían recibido.
Como director de OMP España, impulsó la celebración del Domund en todas las diócesis españolas. Tras la Guerra Civil, trabajó para restablecer e impulsar los secretariados de misiones diocesanos.
En 1943 acuñó el término «Domund», que con el tiempo se extendió a otros países. También promovió las conocidas huchas con rostros de niños de África y Asia, con las que los niños españoles recorrían las calles para recoger donativos destinados a las misiones.
Su labor de difusión incluyó el impulso de películas sobre la actividad misionera, entre ellas La mies es mucha, Balarrasa y Tres huchas para Oriente.
Un siglo de cooperación para anunciar el Evangelio
A cien años de su primera celebración, el Domund continúa siendo una de las principales jornadas de cooperación misionera de la Iglesia católica. A través de la oración, la sensibilización y los donativos, esta iniciativa sostiene la labor evangelizadora y contribuye a financiar proyectos pastorales, educativos y sociales en comunidades con recursos limitados.
La conmemoración de este centenario recuerda que la misión de la Iglesia no depende únicamente de quienes parten a otros países, sino también de la participación de los fieles que colaboran desde sus propias comunidades.
El crecimiento registrado en los territorios de misión durante el último siglo pone de relieve el trabajo de miles de personas que han dedicado su vida a anunciar el Evangelio y acompañar a las comunidades más necesitadas.
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