León XIV aprueba los nuevos Estatutos de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores
16 de junio del 2026
La Santa Sede refuerza la protección de menores y personas vulnerables con una actualización que apuesta por la transparencia, la rendición de cuentas y la escucha a las víctimas.
“La protección de menores y personas vulnerables sigue siendo una prioridad central para la Iglesia del siglo XXI”.
El Papa León XIV ha aprobado los nuevos Estatutos de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, una reforma que busca fortalecer la misión de este organismo vaticano y adaptar su funcionamiento a la estructura actual de la Curia Romana. La actualización supone un nuevo paso en el compromiso de la Iglesia con la prevención de abusos y la protección de menores y personas vulnerables en todo el mundo. Los nuevos Estatutos, que entraron en vigor el 13 de junio y han sido aprobados ad experimentum por un período inicial de tres años, sustituyen la normativa vigente desde 2015 y se alinean con la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, que reformó el funcionamiento de la Curia Romana. “Los Estatutos marcan un paso importante en la profundización de nuestra responsabilidad compartida de proteger y cuidar a los más vulnerables”.
Una reforma adaptada a la nueva realidad de la Iglesia
La Comisión refuerza su papel consultivo ante el Papa
La actualización responde a la necesidad de adecuar la Comisión a las reformas introducidas en los últimos años dentro de la Santa Sede. Los nuevos Estatutos establecen de forma más precisa la función de la Comisión como órgano asesor directo del Santo Padre en todo lo relacionado con la protección de menores y adultos vulnerables. Asimismo, se clarifica su relación con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, organismo con el que colaborará estrechamente en programas de formación, intercambio de información y elaboración de informes. La Comisión seguirá teniendo carácter consultivo y de promoción de buenas prácticas, sin asumir funciones de gobierno sobre las Iglesias locales.
La escucha a las víctimas ocupa un lugar central
Una de las principales novedades de la reforma
Uno de los aspectos más destacados de la nueva normativa es el énfasis en la atención a las víctimas y supervivientes de abusos. Los Estatutos incorporan de manera explícita la experiencia acumulada a través del diálogo con víctimas, expertos en protección y responsables de programas de salvaguardia en distintos países. La Comisión promoverá la creación de sistemas accesibles de denuncia y el desarrollo de centros de escucha y acompañamiento a nivel nacional y regional. Según explicó el presidente de la Comisión, Mons. Thibault Verny, la reforma refleja la convicción de que las víctimas deben ocupar un lugar esencial en cualquier política de prevención y reparación.
Más transparencia y rendición de cuentas
La protección deja de ser una cuestión secundaria
La nueva normativa refuerza también los mecanismos de seguimiento y evaluación de las políticas de protección implementadas en la Iglesia. Entre las funciones atribuidas a la Comisión figura la preparación de informes periódicos sobre las medidas adoptadas en distintos lugares del mundo, así como la promoción de estándares comunes de actuación para prevenir abusos y garantizar entornos seguros. El objetivo es fomentar una cultura de responsabilidad compartida en toda la Iglesia y asegurar que la protección de menores se convierta en una prioridad permanente y verificable. La reforma apuesta por una Iglesia cada vez más transparente y comprometida con la prevención.
Un organismo creado por el Papa Francisco
Más de una década trabajando por la protección de los menores
La Pontificia Comisión para la Protección de Menores fue creada por el Papa Francisco en 2014 como respuesta a la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y atención a las víctimas dentro de la Iglesia. Desde entonces ha impulsado programas de formación, protocolos de actuación y proyectos de acompañamiento en numerosos países. Con esta reforma, León XIV mantiene y refuerza la línea de trabajo desarrollada durante los últimos años, insistiendo en que la protección de menores y personas vulnerables constituye una dimensión esencial de la misión de la Iglesia.
Un compromiso que mira al futuro
Tres años para evaluar los resultados
La aprobación ad experimentum permitirá evaluar durante los próximos tres años la eficacia de las nuevas disposiciones antes de su posible incorporación definitiva al ordenamiento de la Santa Sede. Con esta decisión, León XIV reafirma una de las prioridades que ha señalado desde el inicio de su pontificado: avanzar hacia una cultura del cuidado donde la protección de los más vulnerables no sea una tarea puntual, sino una responsabilidad permanente de toda la comunidad eclesial.
Discursos del Papa León XIV
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