Más allá del lucro, ¿puede ser la empresa un camino de santidad?
02 de octubre 2026
Un experto en Doctrina Social de la Iglesia destaca que ser empresario puede ser una verdadera vocación al servicio de las personas y del bien común
El mundo empresarial suele estar asociado con la generación de empleo, la producción de bienes y servicios y la obtención de beneficios. Sin embargo, desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, la actividad empresarial puede tener también una dimensión mucho más profunda: ser una auténtica vocación y un camino de servicio y santidad.
Así lo señala Luis Fernando Calvo, director del Instituto Tomás Moro, con motivo del inicio de actividades de la Asociación Costarricense de Empresarios Cristianos (ACECU).
La primera actividad de esta asociación será la conferencia
“La organización empresarial en el pensamiento social de la Iglesia”, que Calvo impartirá el próximo 1 de octubre en San José de Costa Rica. El encuentro será organizado junto con el Instituto Tomás Moro.
Una vocación que va más allá de las ganancias
En declaraciones a ACI Prensa, Calvo explicó que la Doctrina Social de la Iglesia proporciona criterios para que los empresarios cristianos puedan ejercer su profesión de manera coherente con su fe, buscando actuar con honestidad y responsabilidad tanto hacia sus trabajadores como hacia el conjunto de la sociedad.
Desde esta perspectiva, emprender no consiste únicamente en desarrollar una actividad económica. Calvo considera que Dios llama al empresario a colaborar con su obra creadora, ayudando a mejorar la realidad y haciendo que el mundo sea un lugar más habitable para las personas.
Por ello, aunque el beneficio económico es necesario para que una empresa pueda funcionar y desarrollarse, la finalidad de la actividad empresarial no debería reducirse exclusivamente al lucro.
Crear empleo y contribuir al bien común
El empresario, mediante su conocimiento, iniciativa y esfuerzo, puede generar empleo y poner a disposición de la sociedad bienes y servicios que responden a necesidades concretas.
De esta manera, la actividad empresarial puede contribuir también a construir sociedades más dignas para la persona humana. El trabajo empresarial adquiere así una dimensión social: detrás de cada empresa existen trabajadores, familias, clientes y comunidades que pueden verse beneficiados por una actividad económica desarrollada con responsabilidad.
Por eso, explica Calvo, la empresa no debe entenderse únicamente como una herramienta para producir ganancias, sino como una comunidad de personas llamada a prestar un servicio a la sociedad.
El trabajo también puede ser camino de santidad
Uno de los objetivos de la conferencia será precisamente ayudar a los empresarios a descubrir esta dimensión de su profesión. Para Calvo, cuando el trabajo se realiza correctamente, con responsabilidad y de acuerdo con principios éticos, puede convertirse en un camino de servicio y de santidad.
Esto supone mirar la actividad empresarial desde una perspectiva que integra la dimensión económica con la dignidad de la persona y el bien común. En este sentido, el empresario cristiano está llamado a preguntarse no solamente cuánto produce su empresa o qué beneficios obtiene, sino también qué aporta a las personas y a la sociedad a través de su trabajo.
La empresa como comunidad de personas
Esta visión coloca a la persona en el centro de la actividad empresarial. Una empresa no está formada únicamente por cifras, inversiones, productos o beneficios. También está integrada por personas que trabajan, familias que dependen de esos empleos y consumidores que reciben los bienes y servicios que se producen.
Por ello, una empresa orientada por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia está llamada a buscar un equilibrio entre su legítima dimensión económica y su responsabilidad hacia quienes forman parte de ella y hacia la sociedad.
“Ser empresario es una verdadera vocación”, afirma Calvo, quien invita a descubrir que el trabajo empresarial puede convertirse en una forma concreta de servir a los demás. Así, más allá del lucro, la actividad empresarial puede ser también un espacio donde se vivan la responsabilidad, la honestidad, el servicio y la búsqueda del bien común.
Una iniciativa para empresarios cristianos
La reflexión sobre el papel del empresario cristiano será el punto de partida de las actividades de la Asociación Costarricense de Empresarios Cristianos. La conferencia “La organización empresarial en el pensamiento social de la Iglesia” se celebrará el 1 de octubre a las 7:00 p.m., hora local, en la sede de Virtus, en San Pedro de Montes de Oca, San José de Costa Rica.
El encuentro será impartido por Luis Fernando Calvo, autor del libro Juan Pablo II, amigo del hombre. El capitalismo en el pensamiento de un santo, y será coorganizado por ACECU y el Instituto Tomás Moro.
El evento busca abrir un espacio de reflexión para empresarios que desean comprender cómo su actividad profesional puede vivirse desde la fe y ponerse al servicio de la persona y del bien común.
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