Roma estudia la vida de Tomás y Paquita: un matrimonio español que podría convertirse en ejemplo de santidad para las familias
17 de julio del 2026
La causa de canonización de
Tomás Alvira y
Paquita Domínguez, uno de los primeros matrimonios supernumerarios del Opus Dei, ha dado un paso decisivo en Roma. El
Dicasterio para las Causas de los Santos estudiará ahora la documentación sobre sus vidas y virtudes para determinar si pueden ser declarados
venerables, un nuevo avance en el camino hacia los altares.
"La santidad también puede crecer en una mesa familiar, en un aula, en el trabajo y en el amor fiel de un matrimonio que pone a Dios en el centro."
La santidad no siempre se escribe entre los muros de un convento o en tierras de misión. A veces nace en el hogar, entre el trabajo cotidiano, la educación de los hijos y la fidelidad perseverante de un matrimonio que convierte la vida ordinaria en un camino hacia Dios.Ese fue el testimonio de Tomás Alvira y Paquita Domínguez, un matrimonio español cuya causa de canonización continúa avanzando. Tras años de investigación, el Dicasterio para las Causas de los Santos examinará ahora la Positio, el extenso documento que recoge las pruebas sobre sus vidas, virtudes y fama de santidad.
Roma comienza el estudio de sus virtudes
El pasado 6 de julio, el postulador de las causas entregó oficialmente al Dicasterio para las Causas de los Santos dos volúmenes de alrededor de 800 páginas cada uno, fruto de años de investigación sobre la vida de ambos esposos. Aunque la práctica habitual consiste en tramitar por separado las causas de canonización de cada persona, en este caso el Dicasterio ha decidido estudiar conjuntamente ambas Positiones, reconociendo el carácter inseparable de su vocación matrimonial. El siguiente paso será el examen por parte de los consultores teólogos y, posteriormente, de los cardenales y obispos miembros del Dicasterio. Si el dictamen resulta favorable, corresponderá al Papa autorizar el decreto que los declararía venerables, al reconocer la heroicidad de sus virtudes.
Un matrimonio unido por la fe
Tomás Alvira nació en Villanueva de Gállego (Zaragoza) en 1906. Fue doctor en Ciencias Químicas, investigador del CSIC y catedrático de instituto.Paquita Domínguez nació en Borau (Huesca) en 1912 y ejerció como maestra. Contrajeron matrimonio en Zaragoza en 1939 y formaron una numerosa familia con nueve hijos, aunque el mayor falleció siendo todavía un niño. La educación cristiana de sus hijos y la vida familiar constituyeron el centro de su vocación.
Los primeros supernumerarios del Opus Dei
Tomás fue uno de los primeros supernumerarios del Opus Dei, incorporándose en 1947, mientras que Paquita lo hizo en 1952. Vivieron plenamente el carisma de san Josemaría Escrivá, convencidos de que cualquier cristiano está llamado a alcanzar la santidad a través del trabajo, la vida familiar y las tareas más sencillas de cada jornada. Quienes los conocieron destacan su profunda vida de oración, la participación diaria en la Santa Misa cuando les era posible y la naturalidad con la que integraban la fe en todos los ámbitos de su existencia.
Un hogar "luminoso y alegre"
San Josemaría describía hogares como el suyo con una expresión que resumía perfectamente su modo de vivir: "Un hogar luminoso y alegre." Así recuerdan quienes convivieron con ellos a los Alvira Domínguez: una familia donde la fe se respiraba con sencillez, donde el cariño mutuo era visible y donde el trabajo profesional nunca quedó separado de la vida espiritual. Su ejemplo demuestra que la santidad no exige realizar gestas extraordinarias, sino vivir extraordinariamente bien las obligaciones ordinarias.
Un testimonio especialmente actual
La Iglesia ha puesto un creciente interés en las causas de canonización de matrimonios, mostrando que el sacramento del matrimonio constituye también un verdadero camino de santidad. En un contexto en el que la institución familiar afronta numerosos desafíos, la vida de Tomás y Paquita ofrece un modelo de fidelidad, entrega mutua y apertura generosa a la vida. Su historia recuerda que el amor conyugal puede convertirse en un auténtico lugar de encuentro con Dios cuando se vive desde el Evangelio.
Una santidad al alcance de todos
Ni Tomás ni Paquita realizaron obras espectaculares ni fundaron instituciones. Su grandeza consistió precisamente en vivir con heroísmo aquello que millones de personas realizan cada día: educar a los hijos, desempeñar el trabajo con responsabilidad, cuidar del cónyuge, servir a los demás y mantener la alegría incluso en medio de las dificultades y la enfermedad. Ambos afrontaron con profunda fe las dolencias que marcaron el final de sus vidas.
La santidad comienza en casa
Mientras Roma estudia ahora el testimonio de este matrimonio español, su vida continúa inspirando a numerosas familias que descubren en ellos un modelo cercano y plenamente actual. Lejos de presentar una santidad inalcanzable, Tomás y Paquita muestran que el hogar puede convertirse en el primer lugar donde se aprende a amar, servir, perdonar y confiar en Dios.
El avance de la causa de Tomás Alvira y Paquita Domínguez recuerda que la santidad no pertenece únicamente a quienes realizan obras extraordinarias. También florece en los hogares donde el amor se vive cada día con fidelidad, donde el trabajo se ofrece a Dios y donde la familia se convierte en el primer camino hacia el Cielo.
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