Rugido de fe sobre dos ruedas: el Jubileo motero peregrinará a Mayorga, cuna de Santo Toribio de Mogrovejo
26 de febrero del 2026
Valladolid acoge la tercera edición de esta original peregrinación solidaria que unirá devoción, cultura y comunidad en el año del 300 aniversario de la canonización del santo
El sonido de los motores volverá a mezclarse con la oración. La Archidiócesis de Valladolid celebrará el próximo 30 de mayo el III Jubileo Motero, una iniciativa que combina pasión por las motocicletas y vida espiritual, y que este año tendrá un destino especialmente simbólico: Mayorga, localidad natal de Santo Toribio de Mogrovejo, en el tricentenario de su canonización.
Tras las ediciones anteriores —marcadas por el Jubileo del Sagrado Corazón en 2024 y el Jubileo Ordinario de 2025—, esta nueva convocatoria refuerza el carácter peregrino y solidario del encuentro. Con plazas limitadas y una previsión de alrededor de 250 participantes, el evento busca algo más que una ruta sobre asfalto: pretende ser una experiencia de fe compartida.
“Como en la carretera, la vida tiene curvas y baches; el jubileo es la oportunidad de enderezar el rumbo y volver a Dios.”
Una ruta que comienza con bendición y propósito
La jornada arrancará en la plaza Mayor de Valladolid, donde los participantes recibirán la bendición por parte de las autoridades eclesiásticas. No será solo el inicio de una ruta motera, sino el comienzo de una peregrinación en sentido pleno: camino físico y espiritual hacia un lugar cargado de memoria cristiana.
Desde allí, los motoristas se dirigirán hacia Mayorga, haciendo una primera parada en Urueña, conocida como la “Villa del Libro”.
En esta localidad visitarán la Iglesia Parroquial de Santa María del Azogue, un templo renacentista del siglo XVI que conserva el sabor de la arquitectura castellana más sobria y espiritual. También recorrerán la muralla histórica que rodea la villa, integrando así el patrimonio cultural en el itinerario del jubileo. El encuentro, impulsado por el Secretariado de Cultura del Arzobispado de Valladolid, persigue precisamente ese objetivo: llevar la cultura cristiana a la calle, al espacio público, a la vida cotidiana.
Mayorga y Santo Toribio: memoria de un santo universal
El destino final será Mayorga, tierra natal de Santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima y uno de los grandes evangelizadores de América. Este año la Iglesia celebra los 300 años de su canonización, una efeméride que da especial significado a la peregrinación. En la localidad, los participantes compartirán una comida fraterna y disfrutarán de actividades culturales y musicales. Sin embargo, el momento culminante llegará por la tarde, con la celebración de la Eucaristía jubilar en la Ermita dedicada al santo.
Allí, quienes cumplan las condiciones habituales —confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa— podrán lucrar la indulgencia plenaria, integrando así la dimensión espiritual más profunda del jubileo. El evento, además, tendrá un carácter solidario: los participantes colaborarán con fines benéficos a favor de Cáritas Diocesana, recordando que la fe auténtica siempre se traduce en caridad concreta.
Más que rodar: comunidad, solidaridad y testimonio público
Durante la presentación del encuentro, el secretario de Cultura, Carlos Polanco, expresó su deseo de que iniciativas como esta permitan visibilizar la riqueza de la cultura cristiana en espacios abiertos, alejándola de una vivencia meramente privada. Por su parte, el coordinador del equipo organizador, Javier Polanco, subrayó que la peregrinación no debe reducirse a una simple ruta gastronómica o recreativa. El propósito es crear comunidad, compartir experiencias y unir la pasión por las motos con la vivencia de la fe.
En una imagen que conectó con los aficionados a las dos ruedas, el organizador evocó las curvas del camino. Así como la carretera presenta giros y obstáculos, también la vida ofrece dificultades e imprevistos. El jubileo, afirmó, es ocasión para revisar el trayecto personal, sanar heridas y reorientar el corazón.
Esta tercera edición confirma que la espiritualidad puede expresarse de formas creativas y cercanas. Lejos de estereotipos, el Jubileo Motero muestra que la fe puede dialogar con la cultura contemporánea, integrando aficiones, amistad y compromiso social.
Una peregrinación que une tradición y actualidad
El Jubileo Motero de Valladolid se inscribe en una dinámica pastoral que busca acercar la experiencia cristiana a distintos ámbitos de la sociedad. En años anteriores, la coincidencia con celebraciones jubilares mayores dio al encuentro un relieve particular. En esta ocasión, el homenaje a Santo Toribio aporta una dimensión histórica y misionera.
El perfil de los participantes —amantes de las motocicletas, hombres y mujeres de diversas edades— revela que la fe puede vivirse también en contextos inesperados. El rugido de los motores no compite con el silencio de la oración; ambos pueden formar parte de una misma experiencia de peregrinación.
La ruta concluirá, pero el espíritu del jubileo invita a prolongar el camino interior. Porque, como recuerda la tradición de la Iglesia, toda peregrinación exterior es signo de un viaje más profundo: el regreso continuo al corazón de Dios.
El próximo 30 de mayo, Valladolid y Mayorga serán escenario de una imagen singular: cascos, chaquetas de cuero y motos alineadas frente a un santuario. Una estampa que, lejos de ser anecdótica, expresa la vitalidad de una fe que busca caminos nuevos sin perder sus raíces. Y sobre el asfalto castellano, el eco de una convicción: la carretera puede ser también lugar de encuentro con Dios.
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