Así es Cafarnaúm, la “ciudad de Jesús”: el lugar donde el Evangelio cobra vida para los peregrinos
24 de julio del 2026
A orillas del
mar de Galilea se conservan las ruinas de una ciudad que ocupa un lugar privilegiado en la historia de la salvación.
Cafarnaúm, conocida como
“la ciudad de Jesús”, fue el escenario de buena parte de su vida pública, de numerosos milagros y del llamamiento de varios de sus apóstoles. Hoy, quienes peregrinan hasta este enclave de Tierra Santa pueden recorrer algunos de los lugares más emblemáticos del Evangelio, como la
casa de San Pedro o la antigua
sinagoga donde predicó el Señor.
"En Cafarnaúm no solo se contemplan piedras antiguas; se recorren los lugares donde la voz de Cristo resonó con fuerza y donde muchos comenzaron a seguirle."
Para millones de cristianos, visitar Tierra Santa significa mucho más que contemplar restos arqueológicos. Es caminar por los mismos lugares donde Jesús anunció el Reino de Dios, realizó milagros y convivió con sus discípulos. Con ese propósito, el franciscano Fray Francesco Patton, ex Custodio de Tierra Santa, ha explicado qué puede descubrir el peregrino que llega a Cafarnaúm, una ciudad cuyo paisaje continúa ayudando a comprender mejor las páginas del Evangelio y la vida cotidiana de Cristo.
La ciudad que Jesús eligió
Situada en la ribera noroeste del mar de Galilea, a unos 210 metros bajo el nivel del mar, Cafarnaúm era una ciudad próspera y estratégicamente ubicada en una importante ruta comercial. Fray Patton explica que Jesús dejó Nazaret para establecerse allí porque, a diferencia de su aldea natal, Cafarnaúm ofrecía un lugar idóneo para difundir su mensaje sin provocar de inmediato la oposición de las autoridades políticas y religiosas. Sus habitantes eran pescadores, agricultores, artesanos, comerciantes y recaudadores de impuestos, formando una comunidad diversa en la que comenzó a desarrollarse gran parte del ministerio público del Señor.
El hogar donde Jesús vivió y enseñó
Uno de los lugares más impresionantes para los peregrinos es la casa de San Pedro.
Las excavaciones arqueológicas, iniciadas por los franciscanos Virgilio Corbo y Stanislao Loffreda, revelaron que una vivienda del siglo I fue transformándose muy pronto en un lugar de reunión para los primeros cristianos. Posteriormente, sobre ese mismo espacio se construyó una iglesia octogonal en el siglo V con el objetivo de señalar el lugar exacto donde la tradición sitúa la casa del apóstol Pedro, en la que también permaneció Jesús durante su ministerio en Galilea. Los numerosos grafitos hallados con el nombre y el monograma de Jesús confirman la temprana veneración cristiana de este lugar.
Bajo la piedra blanca permanece la del siglo I
Otro de los grandes atractivos arqueológicos de Cafarnaúm es la conocida sinagoga blanca, construida con enormes bloques de piedra caliza que contrastan con las oscuras piedras basálticas utilizadas en las viviendas de la ciudad. Aunque el edificio visible hoy pertenece aproximadamente al siglo III, las investigaciones arqueológicas descubrieron bajo él un amplio pavimento del siglo I que, según los especialistas, podría corresponder a la sinagoga donde Jesús enseñó y donde realizó algunos de los milagros narrados por los Evangelios.
Según Fray Patton, este hallazgo permite a los peregrinos acercarse con gran probabilidad al mismo lugar donde resonó la predicación del Señor.
El lugar donde comenzaron muchas vocaciones
Fue precisamente en Cafarnaúm donde Jesús llamó a varios de quienes se convertirían en sus apóstoles más cercanos. Aquí respondieron a su invitación Pedro, Andrés, Santiago, Juan y también Mateo, dejando sus ocupaciones para seguir al Maestro. Los Evangelios sitúan además en esta ciudad numerosos episodios decisivos de la vida pública de Cristo: curaciones, enseñanzas, expulsiones de demonios y el famoso discurso sobre el Pan de Vida, pronunciado después del milagro de la multiplicación de los panes.
Cristianos y judíos compartieron la ciudad
Las investigaciones históricas muestran también un aspecto poco conocido de Cafarnaúm.
Durante la época bizantina convivieron allí una mayoría cristiana y una minoría judía, una realidad poco frecuente en otras localidades de la región, donde normalmente cada comunidad residía en asentamientos separados. Para Fray Patton, este dato refleja la riqueza histórica y religiosa de una ciudad que siguió siendo un importante centro de peregrinación durante siglos.
Un Evangelio que se puede recorrer
Hoy las ruinas de Cafarnaúm ocupan unas seis hectáreas, de las cuales aproximadamente dos tercios pertenecen a la Custodia de Tierra Santa y el resto al Patriarcado Greco-Ortodoxo. Al recorrer sus calles de piedra negra, contemplar la casa de Pedro o detenerse junto a la antigua sinagoga, el peregrino puede imaginar con facilidad las escenas narradas por los Evangelios y comprender mejor el contexto en el que Jesús anunció el Reino de Dios.
Más que un yacimiento arqueológico, Cafarnaúm continúa siendo un lugar donde la fe y la historia se encuentran de manera extraordinaria.
Caminar por Cafarnaúm es recorrer uno de los escenarios donde Jesús pasó gran parte de su vida pública. Entre las ruinas de sus antiguas casas, la casa de Pedro y la sinagoga donde predicó el Maestro, el Evangelio deja de ser solo un relato escrito para convertirse en una experiencia viva. Allí, donde Cristo llamó a sus primeros discípulos y anunció las palabras de vida eterna, los peregrinos descubren que la historia de la salvación sigue resonando con fuerza en cada piedra y en cada rincón de la llamada "ciudad de Jesús".
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