Diócesis de Alcalá de Henares lanza los grupos Frassati para impulsar la iniciación cristiana
04 de Septiembre del 2026
Autor: Nicolás de Cárdenas
El Obispo de Alcalá de Henares (España), Mons. Antonio Prieto Lucena, propone la implementación de los grupos parroquiales Frassati, inspirados en la espiritualidad montañera del joven santo italiano, para impulsar la iniciación cristiana.
En la carta pastoral para el curso 2026/2027 que comienza este mes de septiembre, titulada “Si conocieras del don de Dios”, el prelado complutense comparte un análisis sobre la importancia de la iniciación cristiana y sus dificultades en el mundo actual, y ofrece como un posible camino la implantación de este itinerario.
Así, el obispo subraya que, si la iniciación cristiana no alcanza su objetivo de formar al sujeto cristiano, “todos los demás esfuerzos por educar para la vida familiar, por fomentar las vocaciones de especial consagración, o por impulsar la misión de los laicos en la vida pública, se verán abocados al fracaso”, de tal manera que sería tanto como “construir la casa de la Iglesia sobre arena”.
Con esta tarea, añade, "la Iglesia no busca ampliar su ámbito de poder, sino dar al hombre la única respuesta satisfactoria para su vida, que es Jesucristo”, mediante un proceso de interlocución, implicación integral y madurez, cuya iniciativa última reside en Dios y que se entiende como “el ejercicio de la maternidad de la Iglesia”.
Giro católico e indiferencia religiosa
Esta misión de la Iglesia no está exenta de dificultades, prosigue explicando el prelado en el documento, ya que "nos encontramos ante un cambio de época” marcado por un proceso de secularización en el que crece “la indiferencia religiosa”.
“Aunque últimamente se habla de un cierto ‘giro católico’, y es verdad que crece cada año el número de adultos que piden el bautismo, hemos de reconocer que predomina en nuestro ambiente el ‘enfriamiento religioso’, con el debilitamiento de la vida cristiana en su conjunto”, señala Mons. Prieto.
Asimismo, añade que “este no es el mejor contexto para la iniciación cristiana”, ya que muchas veces los sacramentos de la iniciación cristiana —Bautismo, Comunión y Confirmación— se conciben como "meros actos familiares y sociales”.
A esta dificultad hay que sumar desafíos de la cultura contemporánea como el cientificismo, la revolución antropológica, el metaverso, la inteligencia artificial o la cancelación y otros retos como el olvido del fundamento de la catequesis, “que es el don gratuito de Dios” o la “ritualización de los sacramentos” que, a base de subrayar la eficacia que tiene en sí mismos descuidan “las disposiciones subjetivas del sujeto, sobre todo su fe” y, por tanto, asimilándolos “a prácticas mágicas”.
Madurar la fe en las montañas de la Biblia
En la búsqueda de ese nuevo impulso pastoral a la iniciación cristiana, Mons. Prieto propone la implementación de los grupos parroquiales Frassati, “una herramienta para acompañar la fe de los jóvenes, inspirada en las cumbres de las montañas en la Biblia, que son símbolos del encuentro con Dios”.
En ellos se toma la ascensión como "un símbolo de la vida espiritual, que supone elevarnos sobre las realidades banales y mezquinas, y proyectar nuestro espíritu hacia el cielo, en un camino de asombro, recogimiento, oración, enseñanza, prueba y expiación” que, una vez en la cima, lleva a tomar conciencia de cómo Dios busca al hombre y lo cuida a lo largo del camino.
El Obispo de Alcalá de Henares detalla que “los Grupos Frassati se basan en la convicción de que la fe cristiana no se transmite únicamente mediante contenidos, sino acompañando el crecimiento de la persona”, conscientes de que “cada etapa de la vida plantea preguntas distintas, despierta inquietudes nuevas y abre horizontes que necesitan ser iluminados por el Evangelio”.
Así, estas etapas se cubren ascendiendo simbólicamente a los montes Moriah (abrirse al misterio), Horeb (tomar conciencia de la libertad y la responsabilidad), Sión (buscar el sentido de la vida), Tabor (integrar la fe en la vida) y Gólgota (responder al amor de Dios).
“Al culminar todo este itinerario, el joven no habrá recibido únicamente una formación doctrinal, sino que habrá sido acompañado en un verdadero proceso de iniciación y maduración en la fe”, resume el prelado.
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