El Vaticano alza la voz ante las divisiones: “No podemos ser cómplices por silencio o por miedo”
16 de mayo del 2026
El Vaticano lanzó este lunes un contundente llamamiento a los líderes religiosos del mundo para que asuman un papel activo en la construcción de la paz y no permanezcan indiferentes ante las divisiones, los conflictos y la instrumentalización de la religión. En un mensaje dirigido a la comunidad budista con motivo de la festividad de Vesak, la Santa Sede advirtió que el silencio o el miedo frente al odio y el enfrentamiento pueden convertir también en cómplices a quienes callan.
El texto, titulado “Budistas y cristianos por una paz desarmada y desarmante”, está firmado por el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, el Cardenal George Jacob Koovakad, y por el secretario del organismo, Mons. Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage. En él, el Vaticano invita a budistas y cristianos a caminar juntos como verdaderos artesanos de reconciliación en un mundo marcado por guerras, tensiones y crecientes fracturas sociales y religiosas.
“La paz no nace de la fuerza, sino de la verdad, la compasión y la confianza mutua”
Un llamado a no permanecer indiferentes
La Santa Sede insiste en que los responsables religiosos no pueden limitarse a ser simples observadores ante el sufrimiento del mundo. “Estamos invitados a convertirnos en artífices de la paz: no como observadores pasivos, sino como testigos valientes capaces de facilitar el encuentro, sanar las heridas y reconstruir la confianza”, afirma el mensaje. En este contexto, el Vaticano advierte de forma especialmente clara sobre el peligro del silencio cómplice: “Debemos evitar convertirnos en cómplices por silencio o por miedo”. La misiva subraya además la responsabilidad moral de todos los creyentes de promover el diálogo y rechazar las dinámicas que fomentan el enfrentamiento.
Una paz que comienza en el corazón
El mensaje fue publicado con ocasión de Vesak, una de las celebraciones más importantes del budismo, en la que se conmemora el nacimiento, la iluminación y el tránsito de Buda. A partir de esta festividad, el Vaticano profundiza en el verdadero significado de la paz, presentándola no como una simple ausencia de guerra, sino como una realidad espiritual que debe nacer primero en el interior de cada persona. El documento recoge incluso palabras del Papa León XIV, quien definió la paz como una fuerza silenciosa pero transformadora:
“La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia”. La Santa Sede recalca que esta paz auténtica es “desarmada y desarmante”, porque no se sostiene sobre la imposición ni sobre el poder, sino sobre la verdad, la misericordia y la confianza mutua.
Frente a un mundo herido por la violencia
El Vaticano no oculta su preocupación por el actual panorama internacional.
El mensaje denuncia las guerras, el nacionalismo etnorreligioso y el uso manipulador de la religión como algunas de las grandes heridas que hoy afectan a la humanidad. “No podemos ignorar las sombras que pesan sobre el mundo”, advierte el texto. Ante esta realidad, la Santa Sede reivindica el papel esencial de las religiones para abrir caminos de encuentro y reconciliación.
“La bondad es realmente desarmante; rompe el ciclo de sospechas y abre caminos donde no parecía posible”, señala el documento.
Budismo y cristianismo: unidos por la paz
Uno de los aspectos más destacados del mensaje es la profunda conexión que el Vaticano establece entre las enseñanzas de Buda y el Evangelio.
La Santa Sede recuerda cómo ambas tradiciones coinciden en responder al odio con el amor. Mientras Buda enseñó que “el odio no es vencido por el odio, sino por el amor”, Jesucristo proclamó: “Amad a vuestros enemigos” y “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. Según el Vaticano, ambas tradiciones espirituales apuntan hacia una misma verdad: la necesidad de desarmar primero el corazón humano.
La paz se construye cada día
El mensaje concluye con una invitación concreta y profundamente práctica: vivir la paz en lo cotidiano. La Santa Sede recuerda que la paz no es una utopía lejana, sino una posibilidad real que comienza en pequeños gestos diarios: la paciencia, la bondad, el rechazo de la venganza y la capacidad de mantener la esperanza incluso en medio de la oscuridad. “La paz se vive a diario”, afirma el documento. Finalmente, el Vaticano expresó su deseo de que budistas y cristianos sigan construyendo juntos una humanidad reconciliada, capaz de sanar heridas y abrir nuevos horizontes de fraternidad para el mundo entero.
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