Fiesta del Santísimo Nombre de María: Un refugio de gracia y consuelo para el cristiano

10 de Septiembre del 2026

Cada 12 de septiembre, la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de la Virgen María, una fecha en la que los católicos honran el nombre de la Madre de Dios y recuerdan su íntima unión con Jesucristo. La celebración invita también a contemplar a María como Madre, intercesora y modelo de confianza en Dios.


El próximo 12 de septiembre, la Iglesia volverá a celebrar el Santísimo Nombre de María, una memoria dedicada a la Virgen cuyo nombre, según explicó el Papa Benedicto XVI, está inseparablemente unido al de su Hijo y puede convertirse para los cristianos en una fuente de esperanza y fortaleza.


En una homilía pronunciada el 12 de septiembre de 2009, Benedicto XVI recordó que, en medio de las dificultades y sufrimientos del mundo, los creyentes pueden encontrar en María “el rostro de la Madre, que nos da valentía para seguir adelante”. Para el Pontífice, contemplar a María conduce necesariamente hacia Jesucristo, la verdadera Luz que vence el mal y la muerte.



La celebración del Santísimo Nombre de María no se limita, por tanto, a recordar un nombre. Es una oportunidad para contemplar la misión que Dios confió a la Virgen y para reconocer en ella a la mujer que respondió con un “sí” generoso al plan divino.

“Y el nombre de la virgen era María”



El Evangelio de San Lucas presenta a la Madre de Jesús con una frase sencilla, pero de enorme significado: “El nombre de la virgen era María” (Lc 1,27).


El nombre de María aparece así en el corazón del relato de la Anunciación, cuando el ángel Gabriel es enviado por Dios a Nazaret para anunciarle que sería la Madre del Salvador.


Su nombre se encuentra también estrechamente relacionado con el misterio de la Encarnación. María es la mujer que recibe la llamada de Dios, acoge su voluntad y responde: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).


A partir de ese “sí”, la historia de la salvación adquiere una dimensión nueva: el Hijo de Dios entra en la historia humana tomando carne de María.


El Papa Francisco recordó precisamente esta dimensión en 2018, al señalar que los cristianos están llamados a descubrir en el nombre de María el gran proyecto que Dios tenía para ella y, al mismo tiempo, la respuesta de amor que dio como Madre a su Hijo Jesús, colaborando sin reservas en su obra de salvación.


¿Qué significa el nombre María?


El nombre María procede de la forma hebrea Miryam o Miriam, aunque su etimología exacta ha sido objeto de distintas interpretaciones a lo largo de la historia.

Entre las explicaciones tradicionales aparecen significados como “señora”, “princesa”, “la iluminada”, “mar de gracia” y otras interpretaciones relacionadas con términos hebreos, arameos y egipcios.


También se ha relacionado tradicionalmente el nombre de María con expresiones como “estrella del mar”, una interpretación muy presente en la tradición cristiana y en la espiritualidad mariana. Benedicto XVI recordó esta tradición en su homilía de 2009, explicando que en Occidente el nombre “María” fue traducido tradicionalmente como “Estrella del Mar”.


El significado etimológico exacto, sin embargo, no puede reducirse a una sola traducción. A lo largo de los siglos, la tradición cristiana ha contemplado en el nombre de María diferentes imágenes espirituales: la mujer iluminada por Dios, la Señora, la Madre y aquella que conduce hacia Cristo.


Por ello, más que buscar únicamente una traducción literal, la tradición cristiana ha visto en el nombre de María una referencia a la identidad y misión extraordinarias de la Madre de Dios.

María, “Estrella del Mar”



Una de las imágenes más conocidas asociadas a María es la de Stella Maris, “Estrella del Mar”. Esta expresión aparece en la tradición litúrgica y espiritual de la Iglesia y ha servido para representar a María como aquella que orienta a los cristianos hacia Cristo, especialmente en medio de las dificultades.


Benedicto XVI utilizó precisamente esta imagen en 2009. Comparó la existencia humana con un mar oscuro y agitado, en el que las personas pueden experimentar momentos en los que parece que Dios está lejos. En ese contexto, María aparece como una luz cercana que conduce hacia la gran Luz: Jesucristo. La imagen resulta especialmente significativa porque no presenta a María como sustituta de Cristo, sino como aquella que lleva hacia Él.


Un nombre unido al de Jesús


La devoción cristiana ha unido tradicionalmente los nombres de Jesús y María.

El Papa San Juan Pablo II recordó en 2004 que el nombre de María está indisolublemente unido al nombre de Jesús y que, para los cristianos, recuerda a la Madre que Cristo entregó a la humanidad.


“Dios te salve, María…” pone en los labios del cristiano las palabras del saludo del ángel y de Santa Isabel, llevando la oración desde María hacia Jesucristo, el fruto bendito de su vientre.

Por eso, la devoción al Santísimo Nombre de María tiene siempre una orientación cristocéntrica: honrar a María significa reconocer la obra de Dios realizada en ella y dirigir el corazón hacia su Hijo.


El nombre como expresión de la dignidad de la persona


La importancia espiritual del nombre también aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Los números 2158 y 2159 enseñan que el nombre de cada persona es sagrado, porque constituye una expresión de su identidad y dignidad. El nombre recibido acompaña a la persona durante su existencia y adquiere una dimensión definitiva ante Dios.


Desde esta perspectiva, venerar el nombre de María significa reconocer la dignidad singular de aquella que fue escogida para ser Madre del Salvador.


La tradición cristiana ha desarrollado, por ello, una especial reverencia hacia los nombres de Jesús y María.

La batalla de Viena y el origen de la fecha del 12 de septiembre


La fecha está vinculada a un episodio histórico ocurrido en 1683.

El ejército otomano había puesto sitio a Viena y la situación representaba una grave amenaza para la ciudad y para buena parte de Europa central. El rey de Polonia, Juan III Sobieski, acudió en ayuda de Viena.


Según la tradición recogida por ACI Prensa, antes del enfrentamiento, Sobieski y sus tropas buscaron la protección de la Virgen María. El 12 de septiembre de 1683 se produjo la batalla decisiva y las fuerzas cristianas consiguieron levantar el sitio.


Como acción de gracias por la victoria, el Papa Inocencio XI extendió posteriormente la celebración del Santo Nombre de María a la Iglesia universal.


La Catholic Encyclopedia también registra que, después de la victoria de Sobieski sobre los turcos el 12 de septiembre de 1683, la fiesta fue extendida a la Iglesia universal por Inocencio XI.


De esta manera, la fecha del 12 de septiembre quedó profundamente vinculada a la celebración del nombre de la Virgen.


Para rezar y profundizar



Quienes quieran vivir esta celebración con mayor profundidad pueden consultar estos recursos:


Una fecha para recordar a la Madre


El 12 de septiembre, la Iglesia dirige su mirada hacia el nombre de María para recordar a aquella mujer que respondió a Dios con humildad y confianza.


Su nombre está presente en el Evangelio, en la oración de millones de cristianos y en la tradición espiritual de la Iglesia.


Y, como recordó Benedicto XVI, cuando las dificultades parecen convertir la vida en un mar oscuro, María permanece como una presencia maternal que conduce hacia Cristo, la verdadera Luz.


Por eso, en esta celebración, puede resonar nuevamente aquella sencilla invocación que durante siglos ha acompañado a generaciones de cristianos:


¡María!


Un nombre que recuerda a la Madre, que conduce al Hijo y que invita a confiar nuevamente en Dios.

Compartir

Suscríbete a EWTN España

Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.

 Otras noticias

10 de septiembre de 2026
Peter Kreeft, católico converso del protestantismo, filósofo doctorado en la Universidad de Yale y profesor en el Boston College y en el King's College de Nueva York
10 de septiembre de 2026
La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén y el Santuario de Santo Toribio de Liébana, donde se custodia la mayor reliquia de la cruz de Cristo, quedarán hermanados
9 de septiembre de 2026
Baldassare Reina, Gran Canciller del Pontificio Instituto, junto a Philippe Bordeyne, Preside de la Sede Central, han celebrado la Santa Misa y mantenido una reunión
9 de septiembre de 2026
Una iniciativa internacional de diez días ofrecerá formación a profesionales y educadores y reunirá perspectivas teológicas, pastorales y de quienes trabajan
9 de septiembre de 2026
En un nuevo episodio de su serie sobre liderazgo y fe, el consultor Fernando Ors aborda la obra Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios
8 de septiembre de 2026
A partir del Evangelio de este domingo, en el que Jesús propone a la comunidad cristiana cómo vivir el amor fraterno, el Papa León XIV advirtió de que hablar mal
8 de septiembre de 2026
El Cardenal Raymond Burke presidió el pasado 5 de septiembre la concentración internacional del Rosario organizada anualmente por Radio María en Ámsterdam
8 de septiembre de 2026
El Papa León XIV recibió el pasado 5 de septiembre en el Vaticano al arzobispo alemán Georg Gänswein, actual Nuncio Apostólico en Lituania, Letonia y Estonia
7 de septiembre de 2026
El Papa pidió este domingo, tras el rezo del Ángelus, que la misión de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes ya se reunieron
7 de septiembre de 2026
El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, expresó su deseo de que católicos y ortodoxos vuelvan a compartir la plena comunión eclesial