Qué pensaba realmente San Juan Pablo II sobre el capitalismo? Un nuevo libro desmonta tópicos sobre su doctrina económica
21 de julio del 2026
¿Defendía el capitalismo? ¿Lo rechazaba? Décadas después de la publicación de la encíclica
Centesimus Annus, el pensamiento económico de
San Juan Pablo II sigue generando debate. Un nuevo libro,
"Juan Pablo II: Amigo del Hombre. El capitalismo en el pensamiento de un santo", del investigador
Luis Fernando Calvo, ofrece una respuesta basada en la Doctrina Social de la Iglesia y sostiene que el Papa polaco nunca se situó en posiciones ideológicas extremas: puso siempre a la persona humana en el centro de toda la vida económica.
"La economía alcanza su verdadero sentido cuando nunca pierde de vista la dignidad de la persona humana."
Las cuestiones económicas suelen dividir a la sociedad entre quienes defienden un mercado con la menor intervención posible y quienes reclaman un mayor protagonismo del Estado. Sin embargo, para San Juan Pablo II, el verdadero debate no debía girar en torno a los sistemas económicos, sino alrededor de una pregunta mucho más profunda: ¿está la economía al servicio de la persona o la persona al servicio de la economía?
Esta es la idea central que desarrolla el nuevo libro de Luis Fernando Calvo, director ejecutivo del Instituto Tomás Moro, presentado recientemente con el propósito de acercar el pensamiento económico del Pontífice polaco a partir de sus principales documentos del Magisterio, especialmente la encíclica Centesimus Annus.
Una visión más compleja del capitalismo
Uno de los principales objetivos del libro es desmontar la idea de que San Juan Pablo II apoyaba o condenaba sin matices el capitalismo. Según explica Luis Fernando Calvo, el Papa valoraba positivamente aspectos como la libertad de iniciativa, el emprendimiento, el libre intercambio de bienes y servicios y la propiedad privada, siempre entendida dentro del principio cristiano del destino universal de los bienes. Sin embargo, advertía también de los riesgos que aparecen cuando la economía olvida a la persona y convierte el beneficio en el único criterio de actuación.
La clave de toda la Doctrina Social
Para el autor, el pensamiento de San Juan Pablo II no gira en torno al capitalismo o al socialismo, sino alrededor de la defensa incondicional de la dignidad humana. Por ese motivo el libro lleva por título "Juan Pablo II: Amigo del Hombre", una expresión que resume, según Calvo, el eje de todo el pensamiento del Pontífice. "Juan Pablo II hace una defensa decidida del hombre y está en contra de todo sistema que lo utilice", explica el autor.
La libertad necesita responsabilidad
El libro recuerda que San Juan Pablo II no rechazó el mercado como instrumento económico, pero sí advirtió contra sus posibles desviaciones.
El Papa criticó con firmeza fenómenos como:
- la desigualdad injusta;
- el consumismo;
- la búsqueda desmedida del beneficio económico;
- el deterioro del medio ambiente;
- y cualquier forma de explotación que reduzca al ser humano a un simple recurso productivo.
Desde esta perspectiva, el capitalismo solo puede considerarse aceptable cuando respeta plenamente la dignidad de la persona y contribuye al bien común.
Superar una falsa dicotomía
Otro de los aspectos abordados por Luis Fernando Calvo es el frecuente enfrentamiento entre quienes defienden un mayor protagonismo del Estado y quienes apuestan por una economía más liberal. A su juicio, San Juan Pablo II invitaba a superar esa confrontación.
"Hay que salirse de la dicotomía Estado y mercado. No tienen por qué estar enemistados", explica el autor. Ambas realidades, sostiene, deben estar orientadas al servicio de la persona y respetar el papel propio de la familia y de la sociedad civil, favoreciendo que cada individuo pueda desarrollar libremente su proyecto de vida.
Una doctrina que sigue plenamente vigente
Aunque Centesimus Annus fue publicada en 1991, muchas de sus reflexiones mantienen una notable actualidad. La globalización, la digitalización de la economía, la inteligencia artificial, la precariedad laboral o el incremento de las desigualdades vuelven a plantear preguntas sobre el papel del mercado, la responsabilidad empresarial y la protección de los más vulnerables. En este contexto, el pensamiento de San Juan Pablo II continúa ofreciendo una propuesta basada en la libertad, la solidaridad y la centralidad de la persona humana.
Una economía al servicio del bien común
El nuevo libro invita a releer el pensamiento económico del Pontífice polaco alejándose de simplificaciones ideológicas. Su mensaje recuerda que ninguna estructura económica puede considerarse verdaderamente justa si olvida que detrás de cada decisión existen personas concretas, familias, trabajadores y comunidades enteras. Más que defender un sistema determinado, San Juan Pablo II propuso construir una economía que promoviera la libertad responsable, protegiera la dignidad humana y favoreciera el desarrollo integral de todos.
El pensamiento económico de San Juan Pablo II sigue recordando que la auténtica medida del progreso no son únicamente las cifras o el crecimiento de la riqueza, sino la capacidad de una sociedad para poner a cada persona en el centro. Cuando la economía sirve al hombre y no al contrario, el desarrollo deja de ser solo material para convertirse también en un verdadero camino de justicia, solidaridad y esperanza.
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