El Óbolo de San Pedro destinó más de 54 millones de euros a sostener la misión del Papa en 2025
4 de julio del 2026
Las donaciones de fieles de todo el mundo permitieron financiar la labor apostólica de León XIV, impulsar 252 proyectos solidarios en 74 países y llevar ayuda a comunidades afectadas por la pobreza, la guerra y las catástrofes naturales.
"Cada donativo al Óbolo de San Pedro se transforma en un gesto concreto de comunión con el Papa y de ayuda para quienes más lo necesitan."
El Óbolo de San Pedro, el fondo que reúne las donaciones que los católicos de todo el mundo ofrecen al Santo Padre para apoyar su misión al servicio de la Iglesia universal, destinó durante 2025 más de 54 millones de euros a sostener la labor pastoral y caritativa del Papa León XIV. Así se desprende del informe económico anual publicado por la Santa Sede, que pone de manifiesto el alcance mundial de esta iniciativa de solidaridad eclesial.
El documento refleja que el fondo cerró el ejercicio con 57,6 millones de euros de ingresos y 59,8 millones de gastos, registrando un resultado negativo de 2,2 millones de euros, atribuido principalmente a las fluctuaciones de los tipos de cambio de las divisas.
Mucho más que una colecta anual
El Óbolo de San Pedro constituye una de las principales formas mediante las que los fieles colaboran directamente con la misión del Sucesor de Pedro. Las aportaciones permiten financiar tanto el trabajo cotidiano de los dicasterios y organismos de la Santa Sede como numerosas iniciativas humanitarias impulsadas personalmente por el Pontífice en distintos lugares del mundo. Según el informe, durante 2025 se recibieron 54,5 millones de euros en donaciones, procedentes principalmente de diócesis (63,6 %), además de fundaciones, donantes particulares, institutos religiosos y otros ingresos financieros.
Estados Unidos lidera las aportaciones
El mayor volumen de donaciones volvió a llegar desde Estados Unidos, con 14,2 millones de euros. Tras él se sitúan países como Italia, Brasil, Corea del Sur, Alemania, Francia y España, cuyos fieles continúan colaborando de forma significativa con esta obra de comunión universal. La mayor parte de estas contribuciones se canalizan a través de las colectas parroquiales celebradas con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, aunque también existen donaciones directas mediante transferencias, plataformas digitales y legados testamentarios.
Más de 41 millones para la misión apostólica
Del total de los recursos distribuidos durante el ejercicio, 41,2 millones de euros se destinaron directamente a apoyar la misión apostólica del Papa mediante el trabajo de los distintos dicasterios y organismos de la Santa Sede. Estos fondos permiten sostener numerosas actividades relacionadas con la evangelización, el apoyo a las Iglesias locales, la acción diplomática de la Santa Sede, la formación, la comunicación y otros servicios esenciales para la vida de la Iglesia universal.
La caridad también ocupa un lugar central
Además del sostenimiento de la misión del Papa, el informe destaca el importante esfuerzo realizado en favor de las personas más vulnerables. Durante 2025, 13,3 millones de euros se destinaron a proyectos de asistencia directa en 74 países, financiando un total de 252 iniciativas centradas especialmente en la ayuda humanitaria, la evangelización y el fortalecimiento de las Iglesias locales más necesitadas. Entre estas actuaciones figuran proyectos educativos, sociales y pastorales, especialmente en África y Asia, además de becas para sacerdotes, seminaristas y religiosos procedentes de distintos continentes y ayudas humanitarias para la población de Ucrania.
Una expresión de comunión con el Papa
El Vaticano recuerda que el Óbolo de San Pedro no debe entenderse únicamente como una fuente de financiación. Cada aportación representa un gesto de comunión con el Santo Padre y una forma concreta de participar en su misión de anunciar el Evangelio, promover la paz y ejercer la caridad en todo el mundo. Precisamente por ello, la Iglesia invita cada año a los fieles a colaborar con esta colecta coincidiendo con la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, patronos de Roma y columnas de la Iglesia.
Una solidaridad que llega a los cinco continentes
Los datos del informe muestran cómo las aportaciones de millones de fieles permiten sostener iniciativas muy diversas: desde proyectos pastorales hasta intervenciones de emergencia tras guerras, terremotos o crisis humanitarias. De este modo, el Óbolo de San Pedro continúa siendo una de las herramientas más importantes mediante las que el Papa puede responder con rapidez a las necesidades de comunidades especialmente vulnerables en cualquier parte del mundo.
Detrás de cada euro donado al Óbolo de San Pedro hay mucho más que una aportación económica: hay una Iglesia universal que camina unida, sosteniendo la misión del Papa y llevando esperanza allí donde el sufrimiento reclama una respuesta concreta.
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