El Papa, a los nuevos obispos: la misión más importante es “permanecer con Jesús”
11 de Septiembre del 2026
Autor: Victoria Cardiel
El Papa León XIV aseguró que la primera tarea que los obispos deben anteponer a cualquier otra es “permanecer con Jesús”, porque, según subrayó, “antes que nada somos discípulos”.
“Para hablar de Él necesitamos estar con Él; para guiar a su pueblo debemos dejarnos guiar cada día por Él. Entre las muchas cosas que estarán llamados a hacer como obispos, esta es la más importante”, explicó.
El Pontífice recibió este jueves 10 de septiembre en el Vaticano a 147 obispos procedentes de los cinco continentes que han participado en cursos de formación en Roma, que tienen como fin el fortalecer la comunión eclesial y ofrecer herramientas para el ejercicio de su ministerio.
Los participantes de esta edición proceden de numerosos países de África, Asia, Oceanía y América Latina, entre ellos Argelia, Bangladesh, Camerún, Colombia, Costa de Marfil, Etiopía, Filipinas, Ghana, Honduras, India, Indonesia, Kenia, Madagascar, Mali, Myanmar, Namibia, Papúa Nueva Guinea, Perú, República Centroafricana, Senegal, Seychelles, Islas Salomón, Sri Lanka, Sudáfrica, Vietnam, Zimbabue, Kirguistán y Tailandia.
“Juntos han escuchado, rezado, celebrado la Eucaristía y compartido las esperanzas y los sueños que llevan en el corazón para las Iglesias que el Señor acaba de confiar a su cuidado pastoral. Todo esto les ayudará a recordar algo muy sencillo y valioso: ningún obispo camina solo”, aseguró el Papa.
Durante su intervención, León XIV compartió algunas reflexiones sobre el tema del encuentro, titulado Obispos, servidores de la comunión en la Iglesia y en el mundo de hoy.
Un corazón de Buen Pastor
El Papa destacó como segundo aspecto fundamental la necesidad de que los obispos tengan el “corazón de Jesús Buen Pastor”.
“El obispo es un hombre que aprende cada día a amar más a su pueblo: a conocer las alegrías y los sufrimientos de su gente, a compartir sus sueños, a alegrarse al ver crecer las comunidades”, explicó.
En este sentido, les encomendó la tarea de aprender los nombres de las personas que viven en sus diócesis. “Escuchen sus historias, entren cuando sea posible en sus hogares, recen con ellos. Especialmente en las Iglesias jóvenes, muchas veces la presencia del obispo dice muchísimo antes incluso que sus palabras”, explicó. Según dijo, “son pequeños gestos, pero pueden permanecer en el alma de una persona durante toda la vida”.
Otra característica del obispo es lo que la tradición denomina sollicitudo pastoralis, es decir, la solicitud o preocupación pastoral.
“Esto es propio de la paternidad episcopal: tener un alma grande, suficientemente grande para hacer espacio a todos, llevando a sus hijos en el corazón y presentándolos cada día al Señor en la oración”, remarcó.
Cuidar especialmente de sus sacerdotes
Asimismo, invitó a los prelados a cuidar especialmente de sus sacerdotes: “Escúchenlos, anímenlos, recen por ellos, alégrense por el bien que realizan y acompáñenlos con confianza en su ministerio. Tengan una atención especial hacia los ancianos y los enfermos. Háganles sentir que son valiosos, que la Iglesia les está agradecida y que el obispo no los olvida. A veces basta una llamada telefónica, una visita o una palabra afectuosa de su parte”.
Un ministerio como servicio de amor
El Pontífice recordó también otra dimensión esencial del ministerio episcopal, descrita por San Agustín con una hermosa expresión: ser un amoris officium, es decir, un servicio de amor.
“Nuestra predicación es un acto de amor, así como la escucha, la oración, el discernimiento, el tiempo dedicado a las personas y la presencia. Es la caridad pastoral la que permite a Cristo Pastor llegar al pueblo que ama a través de nuestra pobre persona”, aseveró.
León XIV señaló que la humanidad vive una época marcada por cambios acelerados.
“Los avances de las tecnologías de la comunicación y de la inteligencia artificial han abierto posibilidades que hasta hace pocos años ni siquiera habríamos imaginado. Pero ciertamente no pueden liberar a la humanidad del pecado y de sus consecuencias, como demuestran trágicamente las crisis que estamos atravesando”, manifestó.
En este contexto, recordó que la Iglesia celebró el pasado año el Jubileo de la Esperanza. “Cristo muerto y resucitado, ha sido enviada a anunciar a todos el Evangelio de la salvación. Y nosotros, los obispos, somos los primeros destinatarios de esta misión”, manifestó.
El Papa hizo también referencia a su encíclica Magnifica humanitas a través de la cual trató de ofrecer, según dijo, “una visión y un método para afrontar el gran desafío de custodiar lo humano en la era de la inteligencia artificial”.
Una Iglesia abierta a todos
Por último, León XIV subrayó la dimensión misionera del episcopado y señaló que los obispos deben tener un corazón abierto a todos:
“No solo a quienes frecuentan nuestras parroquias, sino también a los cristianos de otras confesiones, a los creyentes de otras religiones, a las personas que no profesan ninguna fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Escucha y respeta a todos, se acerca a todos y sabe reconocer el bien presente en el corazón de cada persona”, aseveró finalmente.
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