El Papa León XIV anima a los militares a fortalecerse en Cristo como el centurión del Evangelio
26 de Agosto del 2026
Autor: Eduardo Berdejo
En su encuentro de este lunes con una delegación del Ordinariato Castrense de Portugal, el Papa León XIV invitó a los militares a seguir el ejemplo del centurión que se acercó a Cristo, reconociéndolo como "su Señor".
En su discurso, el Pontífice aprovechó la presencia de esta delegación para extender su saludo a todos los miembros de las fuerzas armadas y policiales de Portugal, y para recordar "a los dos jóvenes soldados del Ejército que, el viernes pasado, perdieron la vida al detenerse generosamente, como el Buen Samaritano, en el camino para prestar ayuda: los encomiendo al Señor, junto con sus familias".
León XIV se refirió a los soldados que fueron atropellados por un vehículo mientras asistían, en la autopista A1, cerca de Cantanhede, al conductor de un camión a quien se le había reventado un neumático.
Luego, el Papa recordó que, "para quienes creen en Cristo, la peregrinación a esta ciudad representa una singular ocasión para la renovación personal, reconociendo la centralidad de Dios en la vida y fortaleciendo la fe mediante la oración ante la tumba del apóstol San Pedro".
Fortalézcanse en Cristo
En su discurso, el Papa León XIV afirmó que cada miembro de las fuerzas armadas y policiales "tiene la noble misión de defender la soberanía de la Patria y el Estado de Derecho, velando por la seguridad de sus conciudadanos y protegiéndolos de la injusticia".
"Por ello, quisiera repetirles esta exhortación de San Pablo: 'Fortalézcanse en el Señor. […] Manténganse firmes, pues, ceñidos con el cinturón de la verdad, vestidos con la coraza de la justicia y calzados con la disposición para proclamar el Evangelio de la paz'".
"Sean fuertes en el Señor como el centurión que, en Cafarnaúm, se acercó a Jesús. Él conocía bien los valores que guían sus vidas: obediencia, disciplina, renuncia, lealtad, compañerismo, dedicación, responsabilidad y valentía", indicó el Papa.
Pero a la vez, añadió, "aquel militar sentía la necesidad de Dios; sabía que el ser humano no se basta a sí mismo, sino que aspiran a algo más, a algo que los trasciende. Al tener un siervo que sufría terriblemente, se acercó a Jesús, quien le aseguró que lo sanaría. Pero él respondió: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; pero dime una palabra y mi siervo sanará. Porque yo, que no paso de un subordinado, tengo soldados a mis órdenes. A uno le digo: ve, y va; a otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace'".
León XIV explicó que en esta actitud "se puede constatar cómo el centurión valoraba la jerarquía y cómo esta dimensión de su vida cotidiana lo llevó a interpretar su relación con Jesús de Nazaret, quien lo confiesa como Señor, su Dios. Asombrado por estas palabras, Jesús exclamó: '¡No he hallado en Israel a nadie con tanta fe!'".
Asimismo, indicó que "si bien, por un lado, este militar era consciente de su autoridad, por otro lado mostró ante el Hijo de Dios la fuerza de la fe y el coraje de la humildad". "En verdad, el ser humano, por mucha responsabilidad que tenga, por mucho poder que ejerza, por irreprochable que sea su conducta, siempre tiene hambre de infinito y sed de eternidad. Ahora, lo infinito y la eternidad están a nuestro alcance en Jesucristo: son un don del Señor", afirmó.
Por ello, el Papa León XIV recordó a los capellanes que "la Iglesia les confía el crecimiento espiritual de los militares y policías de su nación". "Reciban a todos, escúchenlos, ilumínenlos con la sabiduría de la Palabra de Dios, permanezcan a su lado actuando en nombre de Cristo en la celebración de los sacramentos, acompañen a cada uno sin olvidar a sus familias".
El Santo Padre les aseguró que gracias a este servicio pastoral “surgirán los frutos del crecimiento personal en la práctica de la vida cristiana y la revitalización del espíritu de cuerpo de las Fuerzas Militares y de Seguridad a las que sirven".
"Gracias por la cercanía que, como buenos pastores, brindan a todos aquellos que realizan un servicio tan importante, especial y exigente por el bien de Portugal y del mundo. Su testimonio de amor por la Iglesia y la Patria es un bálsamo que reconforta y da esperanza", expresó León XIV.
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