León XIV: La IA debe estar al servicio del bien común y no convertirse en rival de la humanidad
22 de Agosto del 2026
El Papa León XIV advirtió que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) debe estar guiado por principios éticos y orientado al servicio de la persona humana, evitando que esta tecnología se convierta en una amenaza para la dignidad y las libertades fundamentales.
El Santo Padre hizo estas reflexiones este 21 de agosto durante una audiencia con los participantes en el encuentro de la Red Internacional de Legisladores Católicos, que aborda el tema “Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control”.
Durante su intervención, León XIV reconoció los grandes avances alcanzados en el campo de la inteligencia artificial, capaces de abrir posibilidades que generaciones anteriores difícilmente habrían imaginado. Sin embargo, señaló que cada progreso tecnológico plantea también una cuestión fundamental: no solo qué puede hacer la humanidad, sino qué debe hacer.
El Pontífice explicó que el mundo se encuentra ante una decisión importante. Citando su encíclica Magnifica humanitas, alertó sobre el riesgo de construir una nueva “torre de Babel”, en la que el poder, la eficiencia y el control terminen desplazando el valor de la persona. Frente a ello, propuso avanzar hacia una sociedad donde la tecnología contribuya al desarrollo integral de cada ser humano.
En este sentido, planteó como criterio fundamental preguntarse si los avances tecnológicos ayudan a las personas a crecer en fraternidad y responsabilidad consigo mismas y con los demás.
La dignidad humana como criterio para la IA
León XIV destacó que los principios de la Doctrina Social de la Iglesia pueden ofrecer una guía para afrontar los desafíos relacionados con la inteligencia artificial. Entre ellos mencionó la dignidad inviolable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad.
El Papa también se dirigió especialmente a los legisladores, cuya responsabilidad, explicó, consiste en orientar el desarrollo tecnológico hacia el bien común. Afirmó que las leyes no deben frenar la innovación científica, sino establecer un marco que permita desarrollarla de manera responsable.
Según el Pontífice, una legislación adecuada debe impulsar la creatividad y el progreso tecnológico, pero al mismo tiempo proteger los derechos humanos, las libertades fundamentales y la privacidad de los usuarios. También debe promover la transparencia y procurar que las nuevas tecnologías contribuyan al fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Asimismo, llamó a evitar que intereses particulares o determinadas ideologías terminen imponiendo los valores incorporados en los sistemas de inteligencia artificial.
El riesgo de nuevas formas de dependencia
Otro de los aspectos señalados por León XIV fue la posibilidad de que el rápido crecimiento de la IA genere nuevas desigualdades entre países. Advirtió que las naciones con menos recursos podrían quedar cada vez más dependientes tecnológicamente de aquellas que poseen mayores capacidades económicas y científicas.
Por ello, pidió estar atentos para impedir que la innovación tecnológica se transforme en una nueva forma de colonialismo económico o ideológico.
El Papa también alertó sobre el poder que pueden adquirir los algoritmos y las plataformas digitales para determinar quién obtiene visibilidad, influir en el debate público o condicionar las condiciones laborales. A su juicio, estos riesgos representan una manifestación contemporánea de la antigua tentación de ejercer el poder sin ponerlo al servicio de los demás.
Una tecnología guiada por la “civilización del amor”
Ante lo que denominó la “cultura del poder”, el Papa propuso como alternativa la construcción de una “civilización del amor”, capaz de orientar la inteligencia artificial mediante la caridad, la compasión y la responsabilidad.
En este contexto, destacó el papel fundamental de la familia como primera escuela de humanidad. Es allí, explicó, donde las personas aprenden valores como la confianza, la generosidad, el diálogo y el amor.
Por ello, exhortó a garantizar que la inteligencia artificial no debilite a la familia y animó a promover políticas que fortalezcan el matrimonio, apoyen a los padres en su tarea educativa y permitan a los jóvenes afrontar el futuro con esperanza.
Finalmente, León XIV señaló que la humanidad necesita una inteligencia iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica orientada por la caridad.
Solo de esta manera, concluyó, la inteligencia artificial podrá cumplir verdaderamente su función:
no convertirse en rival de la humanidad, sino estar al servicio del bien común.
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