¿El diablo “anda suelto” cada 24 de agosto? Esto dice la Iglesia sobre la creencia vinculada a San Bartolomé
25 de Agosto del 2026
Autor: Abel Camasca
Cada 24 de agosto, día en que la Iglesia Católica celebra a San Bartolomé Apóstol, circula una antigua creencia popular según la cual el demonio queda “suelto” durante esa jornada y puede provocar accidentes o desgracias.
A partir de esta superstición, algunas personas recomiendan evitar determinadas actividades durante el 24 de agosto, como encender fósforos, manipular objetos cortantes o armas de fuego, e incluso entrar en ríos, lagos o el mar por temor a sufrir algún accidente.
Sin embargo, sacerdotes consultados sobre esta tradición aclaran que no existe fundamento cristiano para afirmar que el demonio tenga una acción especial o mayor durante este día.
El demonio actúa todos los días
El P. José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis Primada de México, explicó que la idea de que el diablo queda libre específicamente el 24 de agosto es “una superstición” y carece de fundamento.
El sacerdote recordó las palabras de la Primera Carta de San Pedro: “Sean sobrios y estén vigilantes porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Résistanle firmes en la fe”.
¿Por qué se relaciona a San Bartolomé con el demonio?
La asociación entre San Bartolomé y el demonio tiene su origen en antiguas tradiciones sobre la vida del Apóstol.
El P. Aguilar recordó que algunas representaciones artísticas muestran al santo junto a un demonio encadenado. Una tradición antigua cuenta que San Bartolomé expulsó al demonio de una región de Armenia y liberó de un espíritu maligno a la hija de un rey.
Posteriormente, según la tradición, el Apóstol fue martirizado por mantenerse fiel a Cristo y defender su fe. La Iglesia celebra su fiesta precisamente el 24 de agosto.
Con el paso del tiempo, algunas interpretaciones populares relacionaron estos acontecimientos con la idea de que el demonio estaría especialmente activo durante la fiesta del santo.
Sin embargo, el sacerdote aclaró que la verdadera lucha de San Bartolomé contra el mal no consistió en enfrentamientos físicos o competencias, sino en anunciar el Evangelio y conducir a las personas hacia Jesucristo.
La leyenda peruana de San Bartolomé y el diablo
Otra tradición popular que contribuyó a alimentar esta asociación es una leyenda originaria del norte del Perú y posteriormente difundida en otros países.
Según este relato, San Bartolomé era considerado el “dueño” de una región del valle de Chicama. El demonio, movido por la envidia, habría desafiado al Apóstol a una carrera cerca del monte Gasñape.
La historia cuenta que, con la ayuda de Dios, San Bartolomé logró saltar sobre el río Chicama y vencer al demonio, quien terminó cayendo al agua.
El P. Aguilar explicó que se trata de una tradición popular y una leyenda, pero no de un relato que forme parte de la enseñanza del Evangelio sobre San Bartolomé.
Según el sacerdote, el verdadero interés del Apóstol era anunciar a Cristo y llevar el Evangelio a quienes necesitaban conocerlo.
No existe un día en que el demonio esté más “suelto”
El P. Francisco Torres Ruiz, sacerdote de la Diócesis de Plasencia (España) y antiguo responsable del ministerio del exorcismo, también rechazó la creencia de que determinadas fechas otorguen al demonio un poder especial.
El sacerdote explicó que no existe fundamento para afirmar que en ciertas noches o días del año el demonio tenga una actividad más intensa. A su juicio, estas ideas pertenecen principalmente al ámbito del folclore y de la cultura popular.
Además, advirtió que la superstición puede generar miedo y obsesión en personas con una fe débil, llevándolas a pensar que determinados acontecimientos ocurren como consecuencia de haber hecho o dejado de hacer algo específico.
Por ello, reiteró que ni el 24 de agosto ni ninguna otra fecha del calendario hace que el demonio esté más “suelto” que en cualquier otro día.
La celebración de San Bartolomé, por tanto, no debe estar marcada por el miedo o las supersticiones, sino por el testimonio de un Apóstol que permaneció fiel a Jesucristo hasta el martirio y dedicó su vida a anunciar el Evangelio.
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