“No podemos callar”: Un arzobispo español alza la voz ante los ataques a la asignatura de Religión en las escuelas
9 de marzo del 2026
Mons. José Rodríguez advierte del creciente cuestionamiento a la enseñanza religiosa en España y defiende el derecho de las familias a elegir la formación de sus hijos
La enseñanza de la Religión en las escuelas españolas vuelve a situarse en el centro del debate público. En medio de campañas que buscan retirar esta materia del sistema educativo, el arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. José Rodríguez, ha lanzado una firme advertencia: la Iglesia no puede permanecer en silencio ante los ataques que cuestionan el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.
En una carta pastoral titulada “La enseñanza de Religión”, el prelado ha reflexionado sobre la situación actual de esta asignatura en España, especialmente en la comunidad autónoma de Extremadura, donde se ha registrado un notable aumento de alumnos que han optado por cursarla.
El texto del arzobispo no solo celebra este crecimiento, sino que también denuncia las presiones de distintos sectores que, desde hace años, promueven la eliminación de la enseñanza religiosa del ámbito escolar.
Para Mons. Rodríguez, el debate no es únicamente educativo, sino profundamente cultural y social.
“La Jornada Mundial de la Juventud no es un viaje turístico: es un camino espiritual que transforma la vida de quienes participan.”
Un crecimiento inesperado en las aulas
Uno de los datos que más ha llamado la atención en la reflexión del arzobispo es el notable aumento de estudiantes que han elegido la asignatura de Religión Católica en Extremadura durante el presente curso académico.
Según explicó el prelado, 4.800 alumnos han optado por cursar esta materia, frente a los 2.315 que lo hicieron el año anterior.
Este incremento significativo se debe, en gran parte, a una modificación en la organización del Bachillerato.Hasta el curso pasado, los estudiantes que decidían no cursar Religión no tenían una asignatura alternativa claramente definida, lo que en la práctica generaba una situación de desigualdad entre quienes elegían la materia y quienes no.
La introducción de una asignatura alternativa ha permitido corregir esta situación, facilitando que las familias puedan elegir con mayor libertad.
Para Mons. Rodríguez, este cambio ha contribuido a eliminar una discriminación que durante años afectó a los alumnos que deseaban estudiar Religión. El aumento de estudiantes, subrayó, demuestra que existe un interés real por esta formación cuando se ofrecen condiciones justas.
Las campañas contra la enseñanza religiosa
A pesar de estos datos positivos, el arzobispo advierte de que la asignatura continúa siendo objeto de críticas y campañas que buscan su desaparición del sistema educativo. En concreto, Mons. Rodríguez se refiere a la campaña “Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela”, promovida desde hace décadas por diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas de orientación laicista.
Estas iniciativas sostienen que la enseñanza religiosa no debería formar parte del sistema educativo público y reclaman la eliminación progresiva de esta materia. Entre sus propuestas se encuentran la retirada de la religión confesional del currículo escolar, la supresión de la financiación pública de la enseñanza religiosa y la derogación de los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede.
Sus promotores argumentan que el objetivo es garantizar la neutralidad ideológica del sistema educativo y proteger la libertad de conciencia de los alumnos. Sin embargo, para el arzobispo de Mérida-Badajoz, estas propuestas ignoran una realidad evidente: millones de familias siguen eligiendo libremente la enseñanza religiosa para sus hijos.
Millones de alumnos siguen eligiendo Religión
El prelado recordó que, en el conjunto de España, casi tres millones de estudiantes —más del 56% del alumnado— cursan la asignatura de Religión Católica en los diferentes niveles educativos. Esta cifra incluye centros públicos, privados y concertados, y abarca desde la educación infantil hasta el Bachillerato.
Para Mons. Rodríguez, estos datos evidencian que la enseñanza religiosa continúa teniendo un papel relevante en la formación de los jóvenes.
La elección libre de esta materia por parte de tantas familias demuestra, según el arzobispo, que existe una demanda real de formación religiosa y cultural en la escuela. Por ello, considera que resulta injustificado presentar la asignatura como un privilegio o como una imposición.
Una cuestión de libertad educativa
En su carta pastoral, el arzobispo insiste en que el debate sobre la enseñanza de la Religión está estrechamente relacionado con la libertad educativa y la libertad religiosa.
La Constitución española reconoce el derecho de los padres a elegir la formación moral y religiosa que desean para sus hijos. Asimismo, los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede establecen el marco jurídico que permite la presencia de la enseñanza religiosa en los centros educativos.
Para Mons. Rodríguez, cuestionar este derecho significa limitar la libertad de las familias.
El prelado recuerda que la escuela pública debe reflejar la diversidad cultural y religiosa de la sociedad, no convertirse en un espacio que excluya la dimensión espiritual.
Valores para una sociedad que busca referentes
El arzobispo también subraya la importancia de la enseñanza religiosa en un contexto social en el que muchos jóvenes experimentan una falta de referencias éticas. La asignatura de Religión —explica— no se limita a transmitir contenidos doctrinales, sino que ofrece una formación integral que incluye valores humanos, culturales y sociales.
Entre ellos destacan el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y el esfuerzo personal. Para Mons. Rodríguez, estos valores son especialmente necesarios en una sociedad marcada por cambios culturales profundos y por la pérdida de referentes tradicionales. La enseñanza religiosa puede contribuir, en este sentido, a formar personas capaces de construir una sociedad más justa y solidaria.
Agradecimiento a las familias
En la parte final de su reflexión, el arzobispo quiso expresar su gratitud a las familias que continúan eligiendo la enseñanza de la Religión para sus hijos.
Según el prelado, esta decisión refleja el deseo de ofrecer a los jóvenes una educación que integre tanto el conocimiento académico como la dimensión espiritual de la vida.
El compromiso de los padres, subrayó, es fundamental para que la fe siga teniendo un lugar en la formación de las nuevas generaciones.
Al mismo tiempo, el arzobispo reiteró la voluntad de la Iglesia de seguir defendiendo este derecho.
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