Papa León XIV llama a renovar el corazón para promover la paz y cuidar la creación
21 de Agosto del 2026
En su mensaje por la 11.ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre de 2026, el Papa León XIV invitó a los cristianos a emprender una profunda renovación interior que permita trabajar por la paz, sanar las heridas del mundo y proteger la creación.
La jornada de este año lleva como lema “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2,4), una expresión del profeta Isaías que el Santo Padre presenta como una llamada a transformar aquello que provoca destrucción en instrumentos destinados a promover y sostener la vida.
En el mensaje, publicado este 20 de agosto por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, León XIV recordó que Jesucristo vino para que la humanidad tenga vida en abundancia y señaló que este don se encuentra en el centro de la misión de los discípulos de Cristo y de la construcción de una “civilización del amor”.
Las crisis del mundo y el deterioro de la creación
El Pontífice advirtió que la humanidad atraviesa actualmente numerosas crisis acompañadas de un profundo sufrimiento. Al mismo tiempo, señaló que el deterioro del equilibrio de la creación parece avanzar cada vez con mayor rapidez.
Para León XIV, ambas realidades están estrechamente relacionadas y constituyen una llamada a buscar la sanación y la paz de un mundo herido.
El Papa recordó que Cristo ofrece una paz diferente a la que puede proporcionar el mundo: “La paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14,27). Se trata, explicó, de una paz que nace del amor permanente de Cristo y de su preocupación por cada persona.
Sin embargo, esta promesa contrasta con las situaciones de violencia y guerra que continúan afectando a distintas regiones del planeta.
La guerra también destruye la creación
En su mensaje, León XIV subrayó que las consecuencias de la guerra van mucho más allá de los campos de batalla. Los conflictos armados provocan muertes, separan familias y obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, generando nuevas situaciones de miedo, injusticia y división.
Además, señaló que las guerras dejan graves consecuencias sociales y ambientales que pueden prolongarse durante generaciones.
La destrucción provocada por los conflictos puede afectar ecosistemas, contaminar fuentes esenciales de agua y aire y poner en riesgo la seguridad alimentaria. Estas consecuencias, a su vez, pueden aumentar la pobreza y la desigualdad y favorecer nuevos conflictos.
Por ello, el Papa consideró que la guerra no constituye únicamente un fracaso político, sino también moral y espiritual, pues contradice el Evangelio de la paz y revela un uso equivocado de la libertad y del poder.
La paz comienza en el corazón
Uno de los principales puntos del mensaje de León XIV es la necesidad de una conversión del corazón.
El Papa explicó que problemas como la violencia, la injusticia y la destrucción ambiental no pueden atribuirse únicamente a estructuras o sistemas deficientes. Detrás de ellos existe también una crisis interior de la persona.
El corazón humano, recordó, es el lugar donde se enfrentan deseos y decisiones entre el amor y la indiferencia, la verdad y el engaño, la justicia y la injusticia. Por ello, las heridas que experimentan las sociedades y el deterioro de la naturaleza tienen una relación profunda con la condición del corazón humano.
En este contexto, León XIV retomó una reflexión de Benedicto XVI, quien advirtió que los “desiertos exteriores” se multiplican porque también han aumentado los “desiertos interiores”.
Según el Papa, esta realidad muestra que para construir sociedades verdaderamente pacíficas no basta con transformar las estructuras: también es necesario renovar el corazón de las personas.
De las armas a instrumentos para la vida
El lema de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación adquiere así un significado especial. La imagen de convertir las espadas en arados representa, según el Pontífice, una transformación que debe comenzar tanto en las naciones como en cada persona.
León XIV explicó que esta transformación no puede limitarse a cambios externos. Requiere una conversión personal y comunitaria, posible mediante la cooperación con la gracia de Dios.
Cuando los corazones son renovados, aquello que anteriormente servía para destruir puede ponerse al servicio de la vida: atender a los pobres, alimentar a quienes tienen hambre, proteger la dignidad humana y cuidar la creación.
El Papa presentó esta actitud como parte de una auténtica conversión ecológica, en la que la relación de cada persona con Cristo también transforma su manera de relacionarse con el mundo y con la creación.
Cuidar los “ecosistemas” de la creación y del corazón
A pesar de la magnitud de los desafíos actuales, León XIV aseguró que Dios ofrece los medios necesarios para trabajar por la sanación y la transformación.
En lugar de recurrir a las armas, explicó, el Dios de la paz concede a la humanidad la fuerza necesaria para sanar, reconciliar y construir una civilización del amor.
En este sentido, el Papa invitó a cuidar los distintos “ecosistemas” que han sido confiados a la humanidad: el ecosistema natural, las relaciones humanas y el propio corazón.
También propuso imaginar un mundo en el que los recursos y esfuerzos destinados actualmente a la guerra pudieran dirigirse al desarrollo humano integral, la lucha contra la pobreza, la defensa de la dignidad de cada persona y la reconciliación entre quienes están divididos.
Para el Santo Padre, una realidad así sería un reflejo de la esperanza cristiana en la llegada del Reino de Dios.
Verdad, diálogo y misericordia para construir la paz
León XIV señaló que los verdaderos instrumentos para construir la paz no son las armas destructivas, sino la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor.
Estas actitudes, afirmó, nacen de corazones formados por el Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios. Son capaces de transformar a las personas, renovar las comunidades y sanar las heridas que afectan al mundo.
Por ello, el Pontífice exhortó a los fieles a asumir con humildad y fe la responsabilidad de colaborar con la obra renovadora de Dios.
“Estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados”, afirmó, destacando que esta renovación permitirá avanzar hacia una sociedad en la que la paz y el cuidado de la creación sean una realidad.
“De la violencia a la paz”
Al concluir su mensaje, León XIV reconoció que el camino hacia la paz y el cuidado de la creación no será sencillo, pero insistió en que es un camino que la humanidad está llamada a recorrer.
El Papa invitó a avanzar, aunque sea lentamente, “desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz”.
Finalmente, pidió al Señor conceder a todos la valentía necesaria para recorrer esta senda y expresó su deseo de que, en nuestro tiempo, las espadas puedan realmente convertirse en arados, que el mensaje del Evangelio eche raíces en el mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación.
El mensaje está fechado en el Vaticano el
15 de agosto de 2026, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.
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