El Papa llama a renovar los corazones para promover “la paz y el cuidado de la creación”
21 de Agosto del 2026
Autor: David Ramos
En su mensaje para la 11ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa León XIV hizo un llamado a “dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación”.
“Es claro el camino que tenemos por delante, aunque no sea fácil”, subrayó el Papa en su mensaje, que comienza con el lema elegido por el Pontífice para la jornada de este año, “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas”, y que fue publicado este 20 de agosto por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación fue instituida en 2015 por el Papa Francisco y se celebra el 1 de septiembre de cada año.
En su mensaje, León XIV alertó que “actualmente, estamos siendo testigos de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano”, y señaló que “pareciera que la alteración del equilibrio armónico de la creación se está acelerando”.
“Estos fenómenos no están disociados; son una única apelación por la sanación y la paz que brota de un mundo herido”, indicó.
Un mundo que padece “la violencia y la guerra”
La “promesa de paz” de Dios, dijo, “contrasta notablemente con las realidades que vemos en muchas partes del mundo”, donde actualmente “los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra”.
En ese marco, el Papa indicó el sentido del lema que escogió para la jornada de este año, pues “el profeta Isaías habló de una época en la que las naciones ‘con sus espadas forjarán arados’, transformando lo que destruye la vida en aquello que la sostiene”.
Sin embargo, dijo, en la actualidad “frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra”.
“La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares, aumentando el miedo, la injusticia y la división”, y deja “una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones”, lamentó.
“Más aún, la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros”.
La paz requiere “renovar nuestros corazones”
Estas crisis, dijo el Papa, “no sólo exigen responsabilidad sino también una conversión del corazón que rinda frutos en una fidelidad más profunda a Dios, en el amor mutuo y en el respeto por el don de la creación”.
En ese sentido, el Papa subrayó que “para construir una sociedad pacífica” no se necesita “sólo reformar estructuras, sino renovar nuestros corazones”.
“Las causas subyacentes del conflicto y la explotación de la creación provienen de una crisis ética y cultural, así como de una pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana”, señaló.
La transformación del mundo, destacó, no se puede realizar “por medio de un simple cambio externo, sino que requiere, a través de nuestra cooperación con la gracia de Dios, de una conversión personal y colectiva más profunda”.
“Con la ausencia de esta transformación interior, la paz permanecerá frágil y será efímera”, advirtió.
León XIV reconoció que “los desafíos que tenemos por delante son enormes”, pero recordó que “Dios no nos deja sin los medios para sanar y transformar. En vez de las armas bélicas, el Dios de la paz nos colma de fuerza para sanar, para reconciliar y construir una civilización del amor”.
“En este sentido, estamos llamados al cuidado de los múltiples ‘ecosistemas’ que nos han sido confiados: los ecosistemas de la creación, de las relaciones humanas y los del propio corazón humano”, dijo.
El Papa aseguró que “si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios”.
“Que el Señor nos conceda la valentía para recorrer esta senda, para que en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen arados, que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación”, concluyó.
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