El dogma woke como torsión de la fe
18 de febrero del 2026
En los últimos años, el fenómeno cultural conocido como “wokismo” ha suscitado un intenso debate intelectual y espiritual, especialmente en el ámbito cristiano. Diversos pensadores advierten que este movimiento adopta elementos propios del lenguaje moral cristiano —como la atención a las víctimas o la exigencia de reparación—, pero los despoja de su fundamento trascendente. Desde esta perspectiva, se plantea que el wokismo no solo constituye un desafío cultural, sino también una profunda distorsión de la visión cristiana del hombre, la verdad y la redención.
“El wokismo adopta la lógica moral del cristianismo, pero elimina a Dios, sustituyendo la redención por el resentimiento y la verdad por una construcción subjetiva.”
El wokismo o progresismo actual "intenta efectuar un cambio de civilización recogiendo del cristianismo la idea de centrarse en las víctimas" pero generando una víctima que victimiza. "No es necesaria una víctima individual, sino tan solo una persona que pertenezca a un colectivo victimizado", explica el pensador español Miguel Ángel Quintana.
Los partidarios del wokismo exigen arrepentimiento sin ofrecer redención, y mientras "quitan a Dios de la ecuación", pretenden erigirse en "nuevos ídolos" que en lugar de dar perdón, piden venganza.
Quintana Paz hace un llamamiento para prevenir a "un grupo de la cristiandad" que lejos de ser conscientes de la amenaza de la cancelación y lo woke, "no lo capta como una torsión del cristianismo".
Lo woke es una amenaza existencial a las humanidades. Unas humanidades sin universalismo es un imposible. Se ve en antropología, en sociología, etcétera. El movimiento woke constituye una amenaza existencial a la cultura.
La amenaza woke, no solo es "considerable", sino también "terrible": "Hay unas ideas que justifican un sistema de poder falsamente antiopresivo que es opresivo y va con la excusa de ser el más tolerante y abierto de la historia, pero que no lo es.
Mientras que el movimiento woke propugna la división, el cristianismo es una restauración de la persona, de la familia y de la creencia, una alternativa para alcanzar una sociedad más armoniosa.
En un contexto donde la cultura woke promueve una verdad subjetiva, donde cada persona define lo que es moralmente correcto basado en su experiencia personal, el catolicismo se configura como defensor de la verdad objetiva, basada en la ley natural y la revelación divina.
Nuestro Señor Jesucristo nos recuerda “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6). La verdad no es algo que podemos manejar a nuestro antojo; es algo que descubrimos y recibimos como un Don de Dios. Así la fe católica ofrece una alternativa clara a los excesos ideológicos de la cultura woke, un compromiso con la verdad.
La cultura woke comparte con el relativismo moral, la tendencia a negar verdades absolutas, promoviendo la idea de que cada individuo puede construir su propia moralidad.
La cultura de la cancelación que busca silenciar a quienes no se posicionan con los principios woke, contradice la dignidad humana y la libertad de expresión. Como católicos, debemos defender no solo nuestra libertad de proclamar la verdad, sino también el derecho de toda persona a expresar libremente sus opiniones.
Autor: Juan Andrés Segura
Suscríbete a EWTN España
Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.
Otras noticias












