“El Familión” de la Diócesis de Getafe celebra 20 años poniendo a Dios en el centro de las vacaciones familiares
21 de Agosto del 2026
Desde hace dos décadas, la Diócesis de Getafe, en España, organiza “El Familión”, una experiencia de vacaciones pensada para que las familias puedan compartir tiempo de descanso, formación, oración y convivencia con Dios como centro.
El encuentro, que en 2026 cumple 20 años, reúne cada verano a numerosas familias procedentes de distintas diócesis y realidades eclesiales. Incluso el obispo participa en esta experiencia, que busca demostrar que las vacaciones también pueden convertirse en un espacio para fortalecer la fe y los vínculos familiares.
La iniciativa nació hace dos décadas a partir de un pequeño grupo de familias que habían participado en el Máster de Pastoral Familiar del Instituto Juan Pablo II. Después de vivir una semana de convivencia familiar durante el verano, decidieron prolongar aquella experiencia con el acompañamiento de la Diócesis de Getafe.
Merche Gil, una de las organizadoras con mayor trayectoria, resume el espíritu de esta iniciativa como una semana de encuentro entre familias que comparten la fe y buscan acercarse a Dios mientras disfrutan de la convivencia, el descanso, la formación y la diversión.
Una experiencia que ha crecido durante 20 años
Los primeros encuentros de “El Familión” tuvieron lugar en Tortosa, en el noreste de España. Sin embargo, el aumento de las solicitudes llevó a trasladar la actividad, desde 2019, a la Casa de Espiritualidad San Manuel González de la Diócesis de Málaga.
La pandemia obligó a realizar una edición en formato online, pero a partir de 2021 la organización amplió la propuesta a dos turnos de una semana, permitiendo así que un mayor número de familias pudiera participar.
En 2026, alrededor de 150 familias forman parte de la experiencia. La convocatoria está abierta a personas pertenecientes a diferentes carismas y movimientos eclesiales, así como a familias procedentes de distintas diócesis.
Uno de los aspectos que caracteriza a “El Familión” es que no busca reunir únicamente a familias que respondan a un modelo determinado. También tienen cabida familias que atraviesan dificultades o situaciones de ruptura, e incluso padres o madres que participan junto a sus hijos.
Formación y descanso para toda la familia
Cada edición cuenta con un programa de formación preparado específicamente para los participantes. Las propuestas están dirigidas tanto a los adultos como a los niños y abordan temas relacionados con la catequesis, la vida matrimonial, la educación y otros aspectos de la vida familiar.
Las sesiones formativas tienen una duración aproximada de una hora diaria y están dirigidas por sacerdotes y laicos. Los contenidos suelen estar vinculados con el lema elegido para cada año.
En 2026, el lema es “María, memoria y profecía de la Iglesia”, alrededor del cual se han preparado diferentes actividades y espacios de formación.
Entre los temas abordados durante esta edición se encuentran algunos grandes pensadores del siglo XXI, los discursos pronunciados por el Papa León XIV durante su viaje apostólico a España, la comunicación y la sexualidad dentro del matrimonio, la adolescencia y la misión evangelizadora.
Después de las sesiones específicas, todos los participantes se reúnen para compartir una charla general.
Oración, Eucaristía y convivencia
La dimensión espiritual constituye uno de los pilares fundamentales de “El Familión”. Antes de comenzar las actividades formativas, los adultos tienen la oportunidad de ofrecer el día a Dios, participar en la Santa Misa y dedicar un tiempo a la adoración eucarística.
Las tardes quedan reservadas principalmente para la convivencia y el descanso familiar. Las familias pueden disfrutar de actividades como la playa o la piscina, pero mantienen también espacios cotidianos de oración.
Uno de ellos es el rezo diario del Rosario, que en una de las jornadas de cada semana se realiza fuera de la Casa de Espiritualidad. En un turno, las familias acuden a la parroquia de Torre del Mar y, en el siguiente, el rezo tiene lugar en la catedral.
De esta manera, el descanso y las actividades recreativas se integran con una vida espiritual compartida.
Más de 325 niños y jóvenes participan este año
La atención de los hijos representa uno de los grandes desafíos organizativos del encuentro. En 2026 participan más de 325 niños y jóvenes, sumando los dos turnos, con edades que van desde los seis meses hasta los 25 años.
Para acompañarlos, la organización cuenta con 115 monitores voluntarios, encargados de su cuidado y formación.
Algunos de estos monitores son hijos de familias que han participado durante años en “El Familión”, mientras que otros son jóvenes de la diócesis que se incorporan voluntariamente a esta misión.
También colaboran seminaristas de la Diócesis de Getafe y sacerdotes que acompañan a las familias durante las jornadas. Cada semana participan entre 10 y 15 sacerdotes, quienes además de acompañar pastoralmente a las familias celebran distintas Eucaristías adaptadas a las edades de los participantes.
En total, se llegan a celebrar cinco Misas diarias según los grupos de edad.
Los sacerdotes también ofrecen el sacramento de la Reconciliación. Como explica con humor Merche Gil, aunque son invitados a participar como si estuvieran de vacaciones, su presencia termina convirtiéndose en una intensa labor pastoral.
“El Familión”, un semillero de vocaciones
Después de 20 años, la experiencia también ha comenzado a mostrar frutos en el ámbito vocacional.
Algunos niños que participaron inicialmente junto a sus padres han crecido dentro de “El Familión” y posteriormente se han convertido en monitores. Otros jóvenes que se conocieron durante las actividades terminaron formando sus propias familias y ahora participan junto a sus hijos.
La experiencia también ha contribuido al surgimiento de vocaciones sacerdotales. Actualmente, entre cuatro y cinco seminaristas de la Diócesis de Getafe son hijos de familias vinculadas a “El Familión” y, si Dios quiere, podrán llegar a ser sacerdotes.
Para los organizadores, estas historias representan uno de los frutos más significativos de estas dos décadas.
Una semana para poner a Dios en el centro
Más allá de las actividades, la formación y el descanso, el objetivo de “El Familión” permanece intacto desde sus comienzos: ofrecer a las familias una oportunidad para vivir las vacaciones compartiendo la fe y colocando a Dios en el centro de la vida familiar.
Después de 20 años, la experiencia continúa creciendo y acogiendo a nuevas generaciones. Padres que participaron cuando eran jóvenes ahora regresan con sus propios hijos, mientras otros antiguos participantes colaboran como monitores.
Para Merche Gil, esta continuidad demuestra que todavía existen familias que desean vivir una experiencia de este tipo: compartir una semana de vacaciones con otras familias y con Dios en el centro.
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