“En Venezuela dos presos me salvaron la vida”: el capellán de la cárcel que visitará León XIV en España abre su corazón
20 de mayo del 2026
La próxima visita del Papa León XIV a la cárcel de Brians 1, en Barcelona, no será un simple acto institucional. Para quienes viven tras los muros de la prisión, supondrá una caricia de misericordia y una llamada a la esperanza. Así lo asegura el sacerdote mercedario Jesús Bel, capellán del centro penitenciario y coordinador de la Pastoral Penitenciaria del Obispado de Sant Feliu de Llobregat, quien lleva más de cuarenta años acompañando espiritualmente a personas privadas de libertad.
El religioso, que durante más de dos décadas ejerció su ministerio en cárceles de Venezuela, recuerda aún con emoción el día en que dos internos arriesgaron su vida para salvar la suya durante un violento tiroteo en una de las prisiones más peligrosas del país.
“En la cárcel nosotros vemos a Cristo. Siempre hay una luz que no se apaga, porque el ser humano sigue siendo imagen y semejanza de Dios”.
León XIV quiere acercarse al sufrimiento oculto tras los muros
Una visita marcada por la misericordia
El próximo 10 de junio, durante su viaje apostólico a España, el Papa León XIV visitará a los internos de la cárcel de Brians 1, antes de inaugurar la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y participar en el rezo del Rosario en Montserrat. Para el P. Jesús Bel, la decisión del Pontífice tiene un profundo significado pastoral: llevar consuelo a quienes muchas veces se sienten olvidados por la sociedad. “Hay muchísimo sufrimiento acumulado: rupturas familiares, heridas interiores, historias destruidas.
Que el Papa entre en la cárcel y les mire a los ojos hará que, por una vez, muchos se sientan importantes”, explica el sacerdote. El religioso considera además que la presencia de un módulo femenino en Brians 1 pudo influir en la elección del centro penitenciario, ya que, según señala, las mujeres privadas de libertad suelen vivir situaciones especialmente dolorosas y vulnerables.
Una vida entregada a la redención de los cautivos
La misión de los mercedarios
El P. Bel pertenece a la Orden de la Merced, fundada en Barcelona en el siglo XIII con una misión muy concreta: rescatar y acompañar a los cautivos. Junto a un equipo de voluntarios y a su propio primo —también mercedario y capellán del módulo femenino— desarrolla una intensa labor pastoral dentro de la prisión: celebración de la Eucaristía, talleres bíblicos, catequesis, acompañamiento espiritual y escucha personal. Una tarea silenciosa en la que, asegura, aprende cada día a mirar más allá del delito. “Yo nunca pregunto a nadie qué hizo. No he conocido a nadie tan bueno que no tenga algo malo, ni a nadie tan malo que no tenga algo bueno”, afirma.
“Padre, hoy saldrá vivo de aquí”
El dramático episodio vivido en Venezuela
Durante sus 24 años de misión en Venezuela, el sacerdote conoció algunas de las realidades más duras del sistema penitenciario. Uno de los episodios más impactantes ocurrió mientras celebraba una Misa en la prisión de Tocorón, considerada una de las cárceles más peligrosas del país. La Eucaristía se celebraba en una cancha de baloncesto situada entre dos pabellones cuando, de repente, comenzó un violento enfrentamiento armado entre bandas rivales.
“Nos tuvimos que tirar al suelo mientras las balas pasaban por encima”, recuerda. En medio del caos, dos internos se arrastraron hasta donde estaba el sacerdote y lo protegieron con su propio cuerpo. “Me dijeron: ‘Padre, quédese tranquilo, hoy saldrá vivo de aquí’”, relata emocionado. Aquella experiencia marcó profundamente su vida espiritual. “Siempre he dicho que Jesucristo dio la vida por mí, pero también que dos presos estuvieron dispuestos a hacer lo mismo”, asegura.
“Incluso en el fondo más oscuro hay esperanza”
La gracia también actúa en prisión
El sacerdote insiste en que muchos internos son también víctimas de profundas heridas humanas: abandono, violencia, pobreza o falta de oportunidades.
Sin embargo, afirma haber sido testigo de conversiones auténticas incluso en personas aparentemente destruidas. Recuerda especialmente el caso de un preso extremadamente agresivo que inicialmente lo recibió con insultos y blasfemias.
Después de pensar en abandonar aquel acompañamiento, otro mercedario le recordó una enseñanza decisiva: “El Evangelio dice que el mal se vence a fuerza de bien”. El sacerdote perseveró en las visitas y, con el tiempo, aquel interno transformó completamente su vida hasta convertirse en catequista y referente de fe para otros presos. Para el P. Bel, estos son los verdaderos milagros cotidianos de la pastoral penitenciaria. “En el hoyo más profundo siempre hay esperanza. Dios nunca deja de buscar al ser humano”, afirma.
El Papa León XIV, “abrazo de misericordia”
Una visita que quiere dejar huella
De cara a la visita papal, el capellán desea que los internos no vivan el encuentro solo como una emoción pasajera, sino como una experiencia espiritual profunda. “León XIV será para ellos un abrazo de misericordia. Un Papa que viene a fortalecer su fe y a recordarles que Dios no los abandona”, explica. Actualmente, Brians 1 alberga a unos 1.100 internos, muchos de ellos en prisión preventiva, lo que aumenta la incertidumbre y el sufrimiento psicológico. Pese a ello, el sacerdote insiste en que cuando atraviesa las puertas de la prisión no ve delincuentes, sino hermanos necesitados de esperanza. “La respuesta de Dios al pecado no es el rechazo, sino el perdón y la misericordia”, concluye. “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cambie y viva”.
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