León XIV: “La Ascensión no es una promesa lejana, sino un vínculo vivo que nos atrae al Cielo”
18 de mayo del 2026
El Papa León XIV recordó este domingo que la Solemnidad de la Ascensión del Señor no debe contemplarse como un acontecimiento distante o únicamente futuro, sino como una realidad viva que transforma ya ahora la existencia de los cristianos. Durante el rezo del Regina Coeli desde el Palacio Apostólico, el Santo Padre explicó que Cristo, al subir al Cielo, no se aleja de la humanidad, sino que la introduce en la comunión con el Padre y la atrae hacia la plenitud de la vida eterna.
“La Ascensión no es una promesa lejana, sino un vínculo vivo que ya desde ahora eleva nuestra mirada y acerca nuestro corazón al de Dios”.
La Ascensión: un camino de esperanza para el cristiano
Asomado al balcón de su estudio privado, León XIV meditó sobre el misterio de la Ascensión del Señor y advirtió que muchas veces esta escena evangélica puede percibirse como algo lejano o ajeno a la vida cotidiana. Sin embargo, el Pontífice insistió en que la Ascensión no significa una separación de Cristo respecto al hombre, sino todo lo contrario: una unión aún más profunda. “Nosotros, de hecho, estamos unidos a Jesús como los miembros a la cabeza, en un solo cuerpo, y su ascensión al cielo nos atrae también, con Él, hacia la plena comunión con el Padre”, afirmó. El Papa explicó que toda la vida de Cristo es un “dinamismo ascendente” que eleva y redime a la humanidad, llevando luz allí donde existen las tinieblas, el sufrimiento y la desesperanza.
Una santidad que se vive en lo cotidiano
León XIV quiso subrayar que este camino hacia el Cielo no pertenece únicamente a los grandes santos canonizados, sino también a tantos cristianos sencillos que viven su fe con fidelidad en medio de la vida ordinaria. Retomando una expresión del Papa Francisco en Gaudete et exsultate, habló de los santos “de la puerta de al lado”: padres, madres, abuelos y personas anónimas que, con esfuerzo y alegría, intentan vivir el Evangelio cada día.
El Santo Padre señaló que estos testimonios silenciosos son una ayuda concreta para avanzar espiritualmente: “Con ellos, con su apoyo y gracias a su oración, podemos aprender también nosotros a subir día a día hacia el cielo”.
Crecer en la vida divina recibida en el Bautismo
El Pontífice recordó que el Bautismo siembra en el corazón del creyente una vida nueva que impulsa constantemente hacia Dios. Por ello, invitó a los fieles a dejarse transformar interiormente para que sus pensamientos, sentimientos y acciones reflejen cada vez más el corazón del Padre. Asimismo, destacó que esta transformación debe traducirse en frutos concretos de comunión, paz y esperanza en medio del mundo. En un tiempo marcado por la incertidumbre y el cansancio espiritual, León XIV presentó la Ascensión como una llamada a vivir con la mirada elevada, sin encerrarse únicamente en lo inmediato o material.
María, Reina del Cielo, guía del camino cristiano
Al concluir su reflexión, el Papa confió a la Virgen María el caminar de toda la Iglesia. Recordó que la Madre de Dios acompaña constantemente a los creyentes y los conduce hacia Cristo. “Que nos ayude la Virgen María, Reina del Cielo, que en todo momento ilumina y guía nuestro caminar”, expresó antes de impartir su bendición a los miles de fieles presentes en la Plaza de San Pedro.
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