Mons. Munilla alerta sobre la crisis espiritual de las redes sociales: “Estamos sustituyendo a Dios por la mirada de los demás”
16 de mayo del 2026
La ansiedad, la inseguridad y el miedo al futuro que afectan hoy a tantos jóvenes tienen una raíz mucho más profunda que la simple presión social o tecnológica. Así lo explicó el Obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, al reflexionar sobre el impacto espiritual de las redes sociales y la pérdida de identidad que provoca vivir pendientes de la aprobación ajena.
Durante su participación en el episodio 16 de Rebeldes Podcast, conducido por el Padre Ignacio Amorós y Fray Marcos Rodríguez, el prelado ofreció una reflexión directa sobre la fragilidad interior que vive gran parte de la juventud actual en la era digital. Mons. Munilla advirtió que el problema de fondo no es únicamente el uso de la tecnología, sino el hecho de haber desplazado a Dios del centro de la vida.
“Estamos fundando nuestra autoestima en cómo somos percibidos por los demás”
La búsqueda constante de aprobación
En su intervención, el obispo explicó que muchas personas terminan construyendo su identidad a partir de la aceptación social y de la imagen que proyectan ante los demás. A su juicio, las redes sociales han intensificado una dinámica peligrosa: medir el propio valor según los “me gusta”, las opiniones externas o el reconocimiento público. “Nuestro mayor problema en redes sociales es que estamos sustituyendo la presencia de Dios por la mirada de los demás”, afirmó.
Según Mons. Munilla, esta dependencia emocional de la aprobación ajena acaba debilitando profundamente la autenticidad personal.
“Es muy fácil que termines actuando sin autenticidad porque quieres ser aceptado”, señaló.
Una generación marcada por la inseguridad
El prelado vinculó esta realidad con la creciente ansiedad que experimentan muchos jóvenes. Cuando la identidad depende exclusivamente de cómo uno es visto por otros, explicó, la persona queda atrapada en una necesidad constante de validación que nunca termina de saciarse. Esa fragilidad interior provoca miedo al rechazo, inseguridad y una profunda dificultad para afrontar el futuro con esperanza. Para Mons. Munilla, detrás de muchas crisis personales existe también una pérdida del sentido vocacional de la vida.
“Estamos jugando a ser Dios”
Uno de los momentos más profundos de la conversación llegó cuando el obispo explicó que el hombre contemporáneo vive con angustia porque ha dejado de descubrir su vida como una llamada de Dios. “Si yo tengo que inventar mi futuro en vez de descubrirlo, es una angustia”, afirmó. A su juicio, el problema aparece cuando la persona pretende construir completamente su existencia al margen de Dios, como si todo dependiera únicamente de sí misma. “En realidad estamos jugando a ser Dios”, añadió. Frente a ello, Mons. Munilla invitó a recuperar una visión cristiana de la vida, donde el futuro no se vive desde el miedo o el control absoluto, sino desde la confianza en el plan de Dios.
Recuperar la mirada de Dios
El obispo insistió en que la verdadera libertad nace cuando el ser humano deja de vivir esclavizado por la opinión ajena y aprende a mirarse desde el amor de Dios. Sólo desde esa certeza —explicó— puede construirse una identidad sólida, capaz de afrontar las dificultades y caminar con esperanza. En un contexto marcado por la hiperconexión y la exposición permanente, las palabras de Mons. Munilla resuenan como una llamada urgente a volver al silencio interior, a la autenticidad y a una relación viva con Dios que permita descubrir quién es realmente cada persona. Porque, como recordó el prelado, cuando el hombre sustituye a Dios por la mirada de los demás, termina perdiéndose también a sí mismo.
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