León XIV alza la voz desde Canarias por los migrantes: “Europa no puede acostumbrarse a que el mar sea un cementerio sin lápidas”
11 de junio del 2026
El Papa visita el puerto de Arguineguín, epicentro de la crisis migratoria en Canarias, y reclama una respuesta basada en la dignidad humana, la acogida y la responsabilidad compartida.
“La dignidad humana no conoce fronteras y nunca puede quedar a merced de la indiferencia”.
La primera visita de un Papa a las Islas Canarias ha comenzado con un gesto de enorme carga simbólica. León XIV se desplazó este jueves al puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, uno de los lugares más representativos de la crisis migratoria que afecta al archipiélago, para encontrarse con migrantes, voluntarios, trabajadores de organizaciones humanitarias y responsables de los dispositivos de acogida. Allí lanzó un contundente llamamiento a la conciencia de Europa y de la comunidad internacional para no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de quienes arriesgan su vida buscando un futuro mejor. El Pontífice eligió precisamente este enclave porque durante años se convirtió en símbolo del drama migratorio en la llamada ruta atlántica. Miles de personas llegaron hasta sus muelles tras peligrosas travesías desde África, muchas de ellas después de perder familiares o compañeros de viaje en el mar. “Europa no puede acostumbrarse a que el mar sea un cementerio sin lápidas”.
El Papa escucha testimonios de sufrimiento y esperanza
La visita estuvo marcada por el encuentro directo con quienes conocen de primera mano la realidad migratoria. León XIV escuchó los testimonios de migrantes, voluntarios y profesionales que trabajan diariamente en la acogida de personas llegadas a Canarias.
Entre ellos se encontraba una mujer víctima de trata de seres humanos, así como voluntarios de Cáritas y miembros de los equipos de rescate marítimo que participan en la atención a quienes llegan a las costas canarias. Sus relatos mostraron tanto el dolor de quienes han tenido que abandonar sus hogares como la solidaridad de quienes les acompañan en su proceso de integración. El Santo Padre quiso poner nombre y rostro a una realidad que con frecuencia se reduce a cifras y estadísticas.
Ninguna persona es un número
Durante su intervención, León XIV recordó que detrás de cada migrante existe una historia concreta, una familia, unos sueños y una dignidad que debe ser respetada. El Papa insistió en que las personas migrantes no pueden ser tratadas como un problema o una amenaza, sino como seres humanos que merecen protección, acogida y oportunidades reales para reconstruir sus vidas. Asimismo, defendió la necesidad de promover vías legales y seguras de migración que eviten que miles de personas continúen poniendo su vida en manos de mafias y redes criminales. “No podemos acostumbrarnos a contar muertos”.
El Papa interpela a gobiernos y organismos internacionales
León XIV subrayó que la cuestión migratoria no puede recaer únicamente sobre los territorios fronterizos o sobre las organizaciones humanitarias. En su discurso reclamó una respuesta coordinada que implique a los países de origen, a las naciones de tránsito, a Europa y a toda la comunidad internacional. Según explicó, la solución pasa por promover la paz, el desarrollo y la justicia en los lugares de donde parten miles de personas obligadas a emigrar. También pidió a los países receptores que desarrollen políticas de acogida responsables y procesos efectivos de integración que permitan a los migrantes participar plenamente en la vida social y económica.
Arguineguín, símbolo de una herida abierta
Del “muelle de la vergüenza” a un lugar de esperanza
La elección de Arguineguín no fue casual. Este puerto quedó marcado en 2020 por el hacinamiento de miles de migrantes llegados en plena crisis migratoria, convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles de las dificultades de gestión que atravesó Canarias.
La visita del Papa pretende contribuir a transformar ese escenario en un espacio de memoria, reflexión y compromiso con la dignidad humana. Durante el acto se recordó a quienes perdieron la vida intentando alcanzar las costas europeas y se puso en valor el trabajo de quienes continúan ofreciendo ayuda a los recién llegados.
Una Iglesia que sale al encuentro
Con esta visita, León XIV continúa una línea pastoral que ya ha caracterizado gran parte de su pontificado y que conecta con el legado de sus predecesores. El Santo Padre reiteró que la Iglesia no puede permanecer al margen del sufrimiento de quienes viven situaciones de vulnerabilidad extrema y recordó que la acogida al extranjero forma parte esencial del mensaje evangélico. Su presencia en Canarias constituye además un reconocimiento a la labor desarrollada durante años por diócesis, parroquias, congregaciones religiosas y organizaciones sociales que acompañan a las personas migrantes en el archipiélago.
Canarias se convierte en altavoz para el mundo
Desde el puerto de Arguineguín, León XIV lanzó un mensaje que va mucho más allá de las Islas Canarias. Sus palabras se dirigieron a toda Europa y a una comunidad internacional que sigue enfrentándose a grandes desafíos migratorios. El Papa pidió no caer en la indiferencia ni en la resignación ante el sufrimiento humano y recordó que cada vida salvada es una victoria de la humanidad. En un lugar marcado por el dolor de tantas travesías, quiso sembrar un mensaje de esperanza, responsabilidad y fraternidad.
Discursos del Papa León XIV
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