León XIV alza la voz por los refugiados: “Nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección”
23 de junio del 2026
Tras la Jornada Mundial del Refugiado, el Papa apeló a la conciencia de los gobernantes y pidió acoger a quienes huyen de la persecución, la guerra y la violencia
“Nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección y seguridad”.
El Papa León XIV ha lanzado un contundente llamamiento a favor de los refugiados y desplazados forzosos de todo el mundo, recordando que millones de personas continúan abandonando sus hogares para escapar de conflictos, persecuciones y situaciones extremas de vulnerabilidad. Tras el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre recordó la reciente celebración de la Jornada Mundial del Refugiado y afirmó con rotundidad que “nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección y seguridad”. Además, instó a los responsables políticos a actuar con responsabilidad y humanidad ante uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. “Nadie puede ser indiferente ante quienes buscan protección y seguridad”.
Una llamada a la conciencia de las naciones
Ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV recordó que la comunidad internacional tiene el deber de proteger a quienes se ven obligados a abandonar su tierra, sus hogares y sus familias para salvar la vida o recuperar su libertad. El Pontífice animó a todos los países a mantener vivo el espíritu que inspiró la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, cuyo 75 aniversario se conmemora este año. Según explicó, aquel acuerdo internacional nació precisamente para garantizar la protección de quienes sufren persecución y no pueden permanecer en sus lugares de origen. Por ello pidió que los refugiados puedan vivir “en paz, con dignidad y mirar al futuro con esperanza”.
Más de 41 millones de refugiados en el mundo
Las palabras del Papa llegan en un momento especialmente delicado.
Según los datos recordados durante la jornada, a finales de 2025 había en el mundo 41,6 millones de refugiados. De ellos, 35,6 millones se encuentran bajo protección internacional y otros 6 millones corresponden a refugiados palestinos atendidos por la agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA). Detrás de estas cifras hay millones de historias marcadas por la guerra, la violencia, la persecución religiosa, los conflictos políticos o la inestabilidad social. Para León XIV, estos números no pueden contemplarse únicamente desde una perspectiva estadística, sino como el reflejo de personas concretas que necesitan solidaridad y acogida.
La migración, uno de los ejes de su pontificado
La defensa de la dignidad de los migrantes se ha convertido en uno de los temas más presentes en el pontificado de León XIV. Durante su reciente viaje apostólico a España, el Papa visitó Gran Canaria y Tenerife para conocer de primera mano la realidad migratoria que afecta al archipiélago canario, uno de los principales puntos de llegada de personas procedentes de África. En aquellos encuentros escuchó testimonios de migrantes, compartió momentos de oración y reclamó respeto para quienes buscan una vida mejor. Asimismo, en los últimos días ha querido poner en valor la figura de Santa Francisca Cabrini, patrona de los migrantes, durante una visita a la localidad italiana de Sant’Angelo Lodigiano, donde nació la religiosa. Allí destacó que el fenómeno migratorio actual es más complejo que nunca, pero sigue siendo un desafío que interpela directamente a la Iglesia y a toda la sociedad.
Próxima visita a la puerta de entrada de miles de migrantes
El compromiso del Pontífice con esta realidad tendrá una nueva expresión el próximo 4 de julio, cuando viaje a la isla italiana de Lampedusa. Este pequeño territorio situado en el Mediterráneo se ha convertido durante años en uno de los principales puntos de llegada para miles de personas que intentan alcanzar Europa atravesando el mar en condiciones extremadamente precarias. La visita tendrá un fuerte valor simbólico, ya que Lampedusa representa tanto el drama de las migraciones contemporáneas como la necesidad de respuestas humanitarias coordinadas.
Una Iglesia llamada a no mirar hacia otro lado
Más allá de las políticas migratorias o de los debates internacionales, León XIV quiso situar la cuestión en el terreno de la conciencia personal y colectiva. Su mensaje recordó que el sufrimiento de quienes se ven obligados a huir de sus hogares no puede dejar indiferente a nadie y que la respuesta cristiana pasa por la cercanía, la acogida y la defensa de la dignidad humana. El Papa insistió en que la protección de los refugiados no es únicamente una cuestión jurídica o política, sino también una exigencia moral que interpela a toda la comunidad internacional.
Una invitación a construir esperanza
Con este nuevo llamamiento, León XIV vuelve a poner rostro a una de las mayores crisis humanitarias del siglo XXI. Frente a la tentación de acostumbrarse a las cifras o de reducir el fenómeno migratorio a un problema político, el Santo Padre invita a mirar a cada refugiado como una persona con una historia, una familia y un futuro que merece ser reconstruido.
“Nadie puede ser indiferente”. Con estas palabras, León XIV ha querido recordar que detrás de cada refugiado existe una vida que busca seguridad, dignidad y esperanza.
Discursos del Papa León XIV
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