Lourdes celebra 150 años de la coronación de la Virgen: una corona de flores que revive el mensaje de las apariciones
1 de mayo del 2026
El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes conmemora este mes de mayo un aniversario profundamente significativo: los 150 años de la coronación de la Virgen María, recordando aquel gesto con una propuesta sencilla pero cargada de espiritualidad, una corona de flores que evoca las rosas doradas vistas por Santa Bernardette Soubirous en las apariciones.
“Cada flor ofrecida es una oración que asciende al cielo, un gesto sencillo que une el corazón del peregrino con María”
Una imagen que expresa la gloria de María
La estatua de la Virgen Coronada, situada frente a la Basílica del Rosario, se convierte en el centro de esta celebración. Obra del escultor Joseph-Hugues Fabisch, representa a María no ya en la humildad de la aparición en la gruta, sino en su glorificación como Reina del Cielo. Elevada sobre un pedestal de mármol blanco y con más de dos metros de altura, esta imagen preside la explanada donde cada noche miles de fieles participan en la tradicional procesión de antorchas, rezando el Rosario en distintos idiomas.
De las rosas doradas a los claveles del presente
El gesto de coronar a la Virgen con flores remite directamente a las apariciones de 1858, en las que Bernardette contempló a María con rosas doradas a sus pies. Hoy, esas rosas se hacen presentes simbólicamente en los claveles amarillos que los fieles están invitados a ofrecer. El santuario propone así una participación activa: construir una corona espiritual con flores, donde cada ofrenda representa una intención, una acción de gracias o una súplica.
Un santuario que sigue vivo 150 años después
Desde las apariciones reconocidas oficialmente en 1862, Lourdes se ha convertido en uno de los principales destinos de peregrinación del mundo católico. El complejo actual abarca decenas de espacios de oración, basílicas y capillas, además de la emblemática gruta donde se apareció la Virgen. Cada año, millones de peregrinos acuden buscando consuelo, sanación y encuentro con Dios.
La corona de oro y la memoria de la Iglesia
La coronación de la Virgen en Lourdes tiene también una dimensión histórica. En 1876 se realizó una corona de oro mediante suscripción popular, destinada a honrar la imagen mariana. Años más tarde, en 2007, Benedicto XVI colocó otra corona en el santuario con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, reforzando el vínculo entre Lourdes y el cuidado de los más vulnerables.
Hoy, estas coronas forman parte del patrimonio espiritual del santuario, recordando la devoción constante del pueblo de Dios.
Un lugar de fe, sufrimiento y esperanza
Lourdes no es solo un lugar de belleza, sino también de profunda experiencia humana. Las piscinas del santuario, las procesiones y el vía crucis invitan a los peregrinos a vivir un encuentro con Cristo a través de María. A lo largo de los años, miles de casos de curación han sido examinados, de los cuales algunos han sido reconocidos oficialmente como milagros, signo de la acción de Dios en medio del sufrimiento.
María, reina cercana y madre de todos
La celebración de este aniversario recuerda que María no es solo Reina en la gloria, sino también madre cercana en la vida cotidiana. El gesto de ofrecer una flor resume esa relación sencilla y profunda: un acto pequeño que encierra una gran confianza. En Lourdes, 150 años después, la fe sigue viva. Y cada flor depositada ante la Virgen sigue diciendo lo mismo: que el corazón humano continúa buscando a Dios, de la mano de María.
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