“Solo pedimos respeto y dignidad”: los migrantes emocionan al Papa León XIV en Tenerife
12 de junio del 2026
El Santo Padre escucha en primera persona los testimonios de quienes arriesgaron todo para llegar a Canarias y reafirma su defensa de la dignidad humana
“La Eucaristía no es una reliquia que se contempla, sino una presencia viva que vuelve a poner a España en camino.”
La última jornada del viaje apostólico de León XIV a España estuvo marcada por uno de los encuentros más conmovedores de toda la visita. En Tenerife, el Santo Padre se reunió con migrantes acogidos en el centro de Las Raíces, donde escuchó testimonios de sufrimiento, esperanza y superación que reflejan el drama humano que se vive cada día en la ruta atlántica. Durante el encuentro, varios migrantes compartieron sus historias personales ante el Papa. Relataron las dificultades que les obligaron a abandonar sus países, los peligros sufridos durante la travesía y los desafíos que afrontan una vez llegan a Europa. Más allá de cualquier reivindicación política, su petición fue sencilla y profundamente humana: ser tratados con respeto y dignidad. “Solo queremos respeto, dignidad y una oportunidad para vivir en paz”.
El Papa escucha el sufrimiento de quienes cruzaron el océano
Los testimonios escuchados por León XIV reflejaron una realidad que a menudo permanece oculta detrás de las estadísticas.Algunos migrantes narraron cómo tuvieron que abandonar sus hogares huyendo de la violencia, la pobreza o la falta de oportunidades. Otros recordaron el miedo vivido durante la travesía en embarcaciones precarias, donde muchas personas pierden la vida antes de alcanzar las costas europeas. Pese a todo, los participantes transmitieron también un mensaje de esperanza, agradeciendo la ayuda recibida por parte de voluntarios, organizaciones humanitarias y comunidades cristianas que les han acompañado en los momentos más difíciles.
“Quiero inclinarme ante vuestra dignidad”
Visiblemente conmovido por los relatos escuchados, el Santo Padre reiteró uno de los mensajes que ha repetido durante toda su estancia en Canarias: la dignidad humana nunca depende del lugar de nacimiento, de la situación administrativa o de la condición social de una persona. León XIV recordó que cada migrante es un hijo de Dios y que ninguna frontera puede borrar ese valor fundamental. “Queridos migrantes, quiero inclinarme ante vuestra dignidad”, afirmó el Pontífice, despertando una larga ovación entre los asistentes. “La dignidad humana no tiene pasaporte”.
Canarias, frontera de Europa
La elección de Tenerife para este encuentro no fue casual. Canarias se ha convertido en los últimos años en una de las principales puertas de entrada a Europa para miles de personas procedentes del continente africano.
El centro de acogida de Las Raíces, donde tuvo lugar el encuentro, ha recibido a decenas de miles de migrantes desde su apertura y constituye uno de los mayores dispositivos de acogida del archipiélago. Durante la jornada también se recordó a quienes han perdido la vida intentando alcanzar las costas canarias, una tragedia que el Papa ha denunciado repetidamente durante su visita.
Un mensaje para Europa
León XIV insistió en que la cuestión migratoria no puede reducirse únicamente a números, estadísticas o políticas de control fronterizo. El Papa pidió a las instituciones y a la sociedad mirar primero a las personas y reconocer el rostro humano que existe detrás de cada historia migratoria. Según explicó, cualquier solución debe partir del respeto a la dignidad de cada ser humano y de la defensa de sus derechos fundamentales. Asimismo, volvió a reclamar vías seguras y legales de migración, una mayor cooperación internacional y un compromiso real para combatir las causas que obligan a tantas personas a abandonar sus hogares.
Un final cargado de simbolismo
El encuentro con los migrantes en Tenerife se convirtió en uno de los momentos más emotivos de todo el viaje apostólico. Después de recorrer Madrid, Barcelona y Gran Canaria, León XIV quiso concluir su estancia en España precisamente junto a quienes viven una de las realidades humanas más difíciles de nuestro tiempo. La imagen del Papa escuchando atentamente a los migrantes, estrechando sus manos y compartiendo con ellos palabras de consuelo resume buena parte del mensaje que ha querido dejar durante esta visita: una Iglesia que sale al encuentro de quienes sufren y que recuerda al mundo que toda vida humana merece ser acogida, protegida y respetada.
Discursos del Papa León XIV
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