Obispo alerta de 4 amenazas que ponen en riesgo el don sagrado de la familia
25 de mayo del 2026
“La familia no es una invención humana, sino un proyecto nacido en el corazón de Dios”. Con esta afirmación, Mons. Ramón Rolón Güepsa, miembro de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia del Episcopado colombiano, ha advertido sobre las profundas amenazas culturales, sociales y jurídicas que hoy ponen en peligro la identidad y misión de la familia cristiana.
El prelado alertó de que la familia atraviesa una auténtica “crisis antropológica” que afecta directamente a la comprensión del matrimonio, de la vida humana y del propio sentido del amor. Ante ello, pidió a los cristianos custodiar este don divino “con claridad, caridad y firmeza”.
“Proteger la familia no es una opción ideológica, es una urgencia humana y espiritual”.
La familia, un proyecto nacido en el corazón de Dios
Mucho más que una institución social
En un artículo publicado por el Episcopado colombiano, Mons. Rolón recordó que la Sagrada Escritura presenta la familia como parte del plan original de Dios para la humanidad. Sin embargo, lamentó que actualmente la institución familiar esté sometida a cambios culturales y legislativos que cuestionan “su identidad, su misión y su estabilidad”. “No se trata simplemente de transformaciones externas, sino de una verdadera crisis antropológica que toca el corazón mismo del ser humano”, afirmó el obispo colombiano.
Las cuatro amenazas que preocupan a la Iglesia
1. Ideologías que desdibujan la identidad humana
Mons. Rolón advirtió sobre corrientes ideológicas que relativizan la naturaleza humana y la complementariedad entre hombre y mujer. Según explicó, estas visiones terminan afectando no solo la comprensión cristiana del matrimonio, sino también la estabilidad emocional y espiritual de las nuevas generaciones.
El prelado considera especialmente preocupante que bajo discursos de aparente progreso o libertad se debilite la verdad sobre la persona humana y su vocación al amor.
2. La mentalidad anticonceptiva y el rechazo a la vida
Cuando el hijo deja de ser visto como un don
El obispo colombiano también señaló la expansión de una cultura que separa el amor conyugal de la apertura a la vida. “La difusión de prácticas anticonceptivas ha instaurado una cultura que separa el amor conyugal de su apertura a la vida”, explicó. En este contexto, alertó de que el hijo corre el riesgo de ser percibido únicamente como una opción condicionada o incluso rechazada, en lugar de ser acogido como un don de Dios. Para la Iglesia, recordó, el matrimonio está llamado a ser signo de un amor fecundo, generoso y abierto a la vida. “La apertura a la vida no empobrece el amor, lo engrandece”.
3. La fragilidad de los vínculos familiares
El sufrimiento silencioso de muchos hogares
Otra de las preocupaciones señaladas por Mons. Rolón es la creciente fragilidad de los compromisos familiares. El aumento de separaciones, la banalización del matrimonio y la pérdida de estabilidad afectiva están provocando profundas heridas, especialmente en los hijos. “Cuando la familia se rompe, no solo sufren los esposos, sino especialmente los hijos”, subrayó el obispo. La Iglesia insiste en que la familia sigue siendo la primera escuela de amor, de fe y de humanidad.
4. Legislaciones que redefinen la familia
El riesgo de perder su fundamento natural y sacramental
Mons. Rolón también expresó preocupación por determinadas tendencias jurídicas que intentan redefinir la familia desligándola de su fundamento natural y sacramental. Aunque reconoció la necesidad de garantizar la dignidad de todas las personas, recordó que no debe perderse de vista la verdad profunda del matrimonio entendido como unión estable entre un hombre y una mujer abierta a la vida. El obispo alertó de que muchas legislaciones contemporáneas terminan debilitando el valor de la familia como núcleo esencial de la sociedad.
La respuesta de la Iglesia: volver al plan de Dios
Una propuesta de esperanza y santidad
Frente a estas dificultades, Mons. Rolón insistió en que la Iglesia no responde “con condena”, sino proponiendo redescubrir el plan original de Dios sobre el matrimonio y la familia. El prelado invitó a contemplar el matrimonio como una verdadera vocación y un camino de santidad donde el amor madura, se purifica y da fruto. También animó a las familias a convertirse en auténticas escuelas de virtudes y hogares donde se viva la fe, el perdón y el amor comprometido.
“El mundo necesita familias que vivan con autenticidad su vocación”.
La familia sigue siendo esperanza para el mundo
Sostenida por la gracia de Dios
Finalmente, Mons. Rolón recordó que las familias cristianas no caminan solas, sino sostenidas por la gracia de Dios a través de los sacramentos y la oración.
En una sociedad marcada por la incertidumbre y el individualismo, la Iglesia continúa proclamando que la familia no es un vestigio del pasado, sino una esperanza viva para el futuro de la humanidad. Porque allí donde se aprende a amar, perdonar y entregarse, también se construye una sociedad más humana y más abierta a Dios.
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