“La Medalla Milagrosa me salvó”: el estremecedor testimonio de un superviviente de los terremotos en Venezuela
10 de julio del 2026
Kamar Galíndez permaneció sepultado entre los escombros tras el devastador terremoto que sacudió Venezuela. Con el brazo fracturado y rodeado por la oscuridad, asegura que solo una oración y la protección de la Virgen le dieron la fuerza para sobrevivir: “La Medalla Milagrosa me salvó”.
"La Medalla Milagrosa me salvó."
En medio del inmenso dolor provocado por los devastadores terremotos que han dejado miles de víctimas en Venezuela, comienzan a surgir historias de esperanza que conmueven al mundo. Una de ellas es la de Kamar Galíndez, quien logró salir con vida de entre los escombros de un edificio colapsado y atribuye su supervivencia a la intercesión de la Virgen de la Medalla Milagrosa, de la que es profundamente devoto. Su relato se suma a los numerosos testimonios que, en medio de la tragedia, hablan de fe, fortaleza y confianza en Dios cuando toda esperanza parecía perdida.
Atrapado bajo una montaña de escombros
Todo ocurrió cuando el fuerte terremoto provocó el derrumbe del edificio en el que se encontraba. En cuestión de segundos, Kamar quedó completamente sepultado entre toneladas de hormigón. Al recuperar parcialmente la conciencia intentó limpiar el polvo que cubría su rostro y buscar una forma de liberarse. Fue entonces cuando descubrió que tenía el brazo izquierdo fracturado y apenas podía moverse. La angustia era enorme. "Mucha desesperación, mucho miedo", recuerda al evocar aquellos primeros instantes bajo los escombros. Sin embargo, asegura que después del pánico inicial comprendió que necesitaba serenarse si quería sobrevivir.
La oración cambió aquellos momentos
En la oscuridad, sin saber cuánto tiempo permanecería atrapado, decidió encomendarse por completo a Dios. Según relata, su primera petición no fue salir inmediatamente de allí, sino recibir la serenidad necesaria para afrontar aquella situación extrema.
"Bueno, Papá Dios, ayúdame a salir de aquí. Dame calma. Dame calma y dime qué tengo que hacer." Aquella oración, explica, le permitió recuperar la tranquilidad suficiente para pensar con claridad y comenzar a pedir ayuda.
Señales entre los escombros
Como pudo, Kamar comenzó a hacer ruido para intentar que alguien advirtiera que seguía con vida. No sabe cuánto tiempo permaneció atrapado. "Se me hizo eterno", reconoce al recordar aquellas interminables horas bajo los restos del edificio. Finalmente, un hombre que había conseguido subir hasta la montaña de escombros escuchó las señales y logró localizarlo. Poco después comenzaron las labores para liberarlo cuidadosamente hasta conseguir sacarlo con vida.
La Medalla Milagrosa nunca se separó de él
Una vez fuera del edificio, Kamar pudo contemplar la magnitud de la devastación.
Al comprobar que había sobrevivido prácticamente sin lesiones de gravedad, más allá de la fractura sufrida, no tuvo dudas sobre lo ocurrido. Convencido de que Dios había protegido su vida, atribuyó esa protección a la Virgen de la Medalla Milagrosa, cuya medalla llevaba consigo y a la que profesa una profunda devoción desde hace años. Para él, sobrevivir al derrumbe constituye un auténtico milagro.
La fe sigue sosteniendo a muchas familias venezolanas
El testimonio de Kamar llega en un momento especialmente doloroso para Venezuela, donde los terremotos han dejado miles de fallecidos, heridos y desaparecidos, además de una enorme destrucción material. En medio de esa tragedia, relatos como el suyo se han convertido en un motivo de esperanza para numerosas familias que continúan esperando noticias de sus seres queridos. La Iglesia venezolana y el Papa León XIV han acompañado desde el primer momento a las víctimas con oraciones, ayudas económicas y continuos llamamientos a la solidaridad internacional.
Un signo de confianza en la protección de María
La Medalla Milagrosa nació tras las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en París, en 1830. Desde entonces, millones de fieles en todo el mundo la llevan como signo de confianza en la protección maternal de la Virgen y como recordatorio de la promesa asociada a ella: que quienes la porten con fe recibirán abundantes gracias. Para Kamar Galíndez, esa promesa adquirió un significado profundamente personal el día en que consiguió salir con vida de entre los escombros.
Mientras Venezuela continúa afrontando las consecuencias de una de las mayores tragedias de su historia reciente, el testimonio de Kamar Galíndez recuerda que, incluso en medio de la oscuridad, la fe puede convertirse en la fuerza que sostiene la esperanza. Para él, sobrevivir no fue solo un rescate: fue un regalo de Dios bajo la protección de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
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