Así fue la última Misa del Padre Pío, celebrada poco antes de morir
23 de Septiembre del 2026
El santo capuchino celebró la Eucaristía el 22 de septiembre de 1968, pocas horas antes de su muerte. La celebración quedó registrada en video y muestra al fraile en sus últimos días de vida.
El 22 de septiembre de 1968, el Padre Pío de Pietrelcina celebró la que sería su última Misa, apenas unas horas antes de morir. La celebración, realizada en San Giovanni Rotondo, Italia, fue registrada en video y constituye uno de los últimos testimonios audiovisuales del santo capuchino.
Para entonces, el Padre Pío atravesaba diversos problemas de salud y se encontraba físicamente debilitado. Sin embargo, continuaba celebrando diariamente la Santa Misa y dedicando buena parte de su jornada al sacramento de la Reconciliación, llegando a escuchar cerca de 50 confesiones cada día.
La última celebración tuvo lugar pocos días después de que se cumpliera el
50.º aniversario de la recepción de sus estigmas, las heridas que llevó en sus manos, pies y costado durante décadas y que estuvieron asociadas a su particular experiencia espiritual.
Una Misa que quiso celebrar a pesar del cansancio
Para aquel 22 de septiembre estaba prevista una Misa Solemne para los peregrinos que habían acudido a San Giovanni Rotondo. Debido al cansancio y a su delicado estado de salud, el Padre Pío había pedido inicialmente a sus superiores autorización para celebrar una Misa de menor solemnidad.
Sin embargo, al contemplar la gran cantidad de peregrinos que habían llegado para participar en la celebración, decidió continuar con el plan previsto y celebrar la Misa Solemne.
Es precisamente esta celebración la que quedó registrada en las imágenes que hoy permiten contemplar al santo capuchino en uno de sus últimos momentos públicos antes de su muerte.
Sus últimas horas
Durante la madrugada del 23 de septiembre, el Padre Pío llamó a su superior para confesarse y renovar sus votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia.
Según el testimonio recogido sobre sus últimos momentos, pronunció silenciosamente las palabras correspondientes mientras sostenía o miraba su rosario.
Algunos relatos señalan también que, poco antes de morir, habría dicho que veía «dos madres», expresión que se ha interpretado como una referencia a la Virgen María y a su madre terrenal. Este detalle forma parte de los testimonios transmitidos sobre sus últimos instantes.
El Padre Pío murió durante la madrugada del 23 de septiembre de 1968. La causa señalada fue un ataque al corazón. Quienes se encontraban presentes afirmaron además que, después de su muerte, las heridas asociadas a sus estigmas desaparecieron.
Una vida marcada por la oración y el ministerio sacerdotal
El Padre Pío nació con el nombre de Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, en el seno de una familia católica. A los 15 años ingresó en los Frailes Capuchinos y comenzó su camino de formación religiosa. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910, cuando tenía 23 años.
A lo largo de su vida sacerdotal, desarrolló un intenso ministerio de oración y confesión. Su fama se extendió entre los fieles que acudían a él buscando el sacramento de la Reconciliación y acompañamiento espiritual.
También se le atribuyeron numerosos hechos extraordinarios, entre ellos diversas curaciones. A lo largo de los años circularon además testimonios sobre fenómenos como la bilocación y la levitación, así como sobre su supuesto conocimiento de situaciones relacionadas con la conciencia de algunas personas. Estos testimonios forman parte de la historia y de la devoción popular vinculada al santo capuchino.
San Pío de Pietrelcina
El Padre Pío murió el 23 de septiembre de 1968. Su figura continuó siendo objeto de devoción y estudio después de su muerte y su causa de canonización avanzó durante las décadas siguientes.
El 16 de junio de 2002, el papa San Juan Pablo II lo canonizó solemnemente en la Plaza de San Pedro, en Roma, ante una multitud de peregrinos.
Años más tarde, en febrero de 2016, durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, los restos del Padre Pío fueron trasladados temporalmente a Roma para participar en las iniciativas del Año Santo.
Su vida continúa siendo especialmente recordada por su dedicación al sacramento de la Reconciliación, su amor a la Eucaristía y su profunda espiritualidad centrada en Cristo crucificado.
Cada
23 de septiembre, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de
San Pío de Pietrelcina, recordando a aquel fraile capuchino que hizo de la oración, la celebración de la Misa y el acompañamiento de los penitentes el centro de su ministerio sacerdotal.
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