León XIV llega a Francia: una peregrinación de fe, esperanza y unidad para una Europa que busca respuestas
24 de Septiembre del 2026
El Papa visitará París, Saint-Denis, Lourdes y Metz del 25 al 28 de septiembre en su quinto viaje apostólico internacional. Jóvenes, familias, víctimas de abusos, educadores y autoridades estarán entre los protagonistas de una visita marcada por la fe, la dignidad humana, la paz y el futuro de Europa.
A pocos días de su llegada, Francia se prepara para recibir al Papa León XIV. Del 25 al 28 de septiembre de 2026, el Santo Padre realizará su quinto viaje apostólico internacional desde el inicio de su pontificado, en una visita que lo llevará a París, Saint-Denis, Lourdes y Metz y que estará marcada por encuentros con jóvenes, autoridades civiles, representantes de la Iglesia, peregrinos y distintos sectores de la sociedad francesa.
No será únicamente una visita institucional. El programa preparado por la Santa Sede presenta un viaje con una fuerte dimensión pastoral y espiritual, en el que León XIV buscará encontrarse con una Iglesia francesa que atraviesa importantes desafíos, pero que también está experimentando signos de renovación.
El propio nuncio apostólico en Francia, Mons. Celestino Migliore, ha destacado el creciente interés que existe en el país por la visita del Pontífice y el aumento de personas que se acercan nuevamente a la fe. Según explicó, existe un incremento de adultos y adolescentes que solicitan recibir el Bautismo, un fenómeno que ha despertado especial interés en el Papa.
Así, la llegada de León XIV se produce en un momento especialmente significativo para Francia: una nación marcada por una profunda tradición cristiana, por una fuerte secularización durante las últimas décadas y, al mismo tiempo, por nuevas generaciones que parecen estar volviendo a hacerse preguntas sobre Dios, la Iglesia y el sentido de la vida.
Cuatro días, cuatro rostros de Francia
El viaje comenzará el viernes 25 de septiembre, cuando el Papa llegue a París procedente de Roma.
Tras la ceremonia oficial de bienvenida, León XIV se trasladará al Palacio del Elíseo, donde mantendrá un encuentro con el presidente de la República, Emmanuel Macron, y posteriormente se reunirá con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático.
Ese mismo día visitará la sede de la UNESCO, antes de dirigirse a la catedral de Notre-Dame de París, donde celebrará las vísperas junto a obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y seminaristas.
La jornada concluirá en Saint-Denis, donde el Papa participará en una vigilia de oración con jóvenes en el Stade de France.
Será uno de los primeros grandes encuentros del viaje y pondrá en el centro a una generación que ocupa un lugar especial en la misión pastoral de León XIV.
Una Iglesia que vuelve a despertar
Precisamente los jóvenes y los nuevos catecúmenos constituyen uno de los aspectos más significativos de esta visita.
El sábado 26 de septiembre, el Pontífice visitará la Maison Bakhita, un centro dedicado al apoyo social y a la integración, y posteriormente viajará a Lourdes.
En París también tendrá un encuentro con jóvenes adultos y catecúmenos. El nuncio apostólico ha destacado especialmente este fenómeno: personas que, después de haber crecido alejadas de la práctica religiosa, están comenzando a descubrir la figura de Jesucristo y a plantearse seriamente el camino cristiano.
Para el Papa, este acercamiento representa una oportunidad para escuchar directamente sus historias, sus preguntas y las razones que los han llevado a buscar nuevamente la fe.
Francia, en este sentido, no aparece únicamente como una Iglesia que necesita responder a la secularización, sino también como una Iglesia que está viendo surgir nuevas preguntas y nuevos buscadores de Dios.

Lourdes: María, los enfermos y las heridas que aún esperan consuelo
Uno de los momentos centrales del viaje será la llegada del Papa a Lourdes, uno de los santuarios marianos más importantes del mundo.
La presencia de León XIV en este lugar tendrá una marcada dimensión espiritual y pastoral. Lourdes es, para millones de católicos, un lugar asociado a la esperanza, la enfermedad, el sufrimiento y la intercesión de la Virgen María.
Pero la visita tendrá también una dimensión especialmente dolorosa: el Papa mantendrá un encuentro con víctimas de abusos sexuales cometidos en el ámbito de la Iglesia en Francia.
La reunión forma parte del programa oficial del viaje y ha sido presentada por la Santa Sede como uno de los momentos importantes de la visita.
El encuentro tendrá lugar precisamente en un país que en los últimos años ha realizado un amplio proceso de revisión y reconocimiento de los abusos cometidos en el seno de la Iglesia.
León XIV llegará, por tanto, a Lourdes para encontrarse tanto con quienes buscan consuelo y esperanza como con personas que cargan profundas heridas provocadas por miembros de la propia Iglesia.
De Lourdes a Metz: un mensaje para Europa
El último gran escenario del viaje será Metz, en el noreste de Francia.
La elección de esta ciudad tampoco es casual. Metz se encuentra en una zona fronteriza con Alemania y Luxemburgo y posee una historia marcada por conflictos, guerras y transformaciones políticas que han atravesado Europa.
Desde allí, el Papa tendrá la oportunidad de dirigir su mirada hacia el continente europeo y abordar cuestiones relacionadas con la paz, la reconciliación y la unidad. El nuncio apostólico en Francia ha señalado que se espera precisamente un mensaje de paz y unidad para Europa.
En un continente que continúa enfrentándose a guerras, tensiones geopolíticas, divisiones sociales y profundas transformaciones culturales, la presencia del Papa adquiere una dimensión que va más allá de las fronteras francesas.
Una visita que también mira al futuro
Otro de los temas que atravesará el viaje será la relación entre la humanidad y los grandes cambios tecnológicos.
La visita a la UNESCO permitirá al Pontífice abordar cuestiones relacionadas con la cultura, la educación y el desarrollo humano en un momento en que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están transformando profundamente la sociedad.
Este interés coincide con una de las preocupaciones que León XIV ha expresado desde el comienzo de su pontificado: que el desarrollo tecnológico no termine desplazando la dignidad de la persona humana.
La pregunta de fondo será cómo construir un futuro en el que el progreso científico y tecnológico permanezca al servicio del ser humano.

Una Francia preparada para recibir al Papa
La Iglesia en Francia lleva meses preparando la visita. De acuerdo con la Conferencia Episcopal francesa, se han movilizado miles de voluntarios y se espera una amplia participación de fieles en los diferentes actos públicos. Vatican News ha informado de que alrededor de 17.000 voluntarios se han inscrito para colaborar en la organización del viaje.
Los obispos franceses han descrito el momento como una oportunidad para mostrar al Papa una Iglesia que, a pesar de las dificultades, está experimentando signos de vitalidad y una renovada sed espiritual. También se prevé una importante participación de fieles en las celebraciones públicas.
La visita será, además, la primera visita oficial de un Papa a Francia en casi dos décadas, lo que aumenta la expectativa en torno a la presencia de León XIV en el país.
León XIV ante una Francia que vuelve a preguntar
El Papa llegará a Francia en un momento de contrastes.
Encontrará una sociedad profundamente marcada por la secularización, pero también jóvenes y adultos que están comenzando nuevamente a preguntarse por Dios. Encontrará una Iglesia herida por los escándalos de abusos, pero también comunidades que trabajan por la protección de los menores y el acompañamiento de las víctimas. Encontrará un continente que busca estabilidad y paz, pero también una Europa que necesita recuperar razones para la esperanza.
Por eso, más que una visita protocolaria, estos cuatro días pueden convertirse en un gran encuentro entre la fe y las preguntas de una sociedad que busca respuestas.
Desde París hasta Lourdes y desde Saint-Denis hasta Metz, León XIV tendrá ante sí distintos rostros de la Francia actual: jóvenes que buscan, peregrinos que esperan, víctimas que reclaman escucha, familias que viven su fe y una sociedad que se pregunta por su futuro.
Y precisamente allí parece estar el corazón de este viaje: llevar el Evangelio al centro de las preguntas que Francia y Europa se están haciendo hoy y recordar que la esperanza cristiana no consiste en ignorar las heridas, sino en atravesarlas con la mirada puesta en Cristo.
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