Entre el miedo y la esperanza: los cristianos de Irak alertan ante una posible nueva amenaza del ISIS
3 de febrero del 2026
La inquietud vuelve a abrirse paso entre las comunidades cristianas de Irak. Los recientes movimientos de combatientes del autodenominado Estado Islámico, procedentes de prisiones en Siria y trasladados a territorio iraquí, han reavivado recuerdos dolorosos y temores profundamente arraigados en una población que aún no ha logrado sanar las heridas de décadas de violencia. En un contexto regional marcado por la inestabilidad, los líderes cristianos del país han alzado la voz para pedir prudencia, paz y reformas reales que eviten que la historia vuelva a repetirse.
La preocupación se intensifica ante los acontecimientos en la frontera sirio-iraquí y la decisión de las autoridades de reubicar a miles de presuntos miembros del ISIS en lo que el Gobierno define como un “lugar seguro”. Para muchos cristianos, estas noticias evocan un pasado reciente de persecución, éxodo forzado y destrucción de comunidades enteras.
“La memoria del sufrimiento no nos lleva al odio, sino a clamar por una paz verdadera que proteja la dignidad de todos”.
Un llamado urgente a la paz y a la responsabilidad internacional
En medio de este clima de tensión, el patriarca de la Iglesia caldea, el Louis Raphael Sako, ha realizado un firme llamamiento a favor de la paz, advirtiendo sobre el riesgo de una nueva espiral de violencia en Oriente Medio. El cardenal ha descrito el actual escenario regional como un tiempo de “conflictos, militarización y polarización”, subrayando que sin acciones concretas el sufrimiento de los pueblos podría agravarse aún más.
En su mensaje, el patriarca instó a la Organización de las Naciones Unidas a asumir un papel activo y responsable en la resolución de los conflictos, apostando decididamente por el diálogo y el respeto a la soberanía de los Estados, así como por la defensa de los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de su credo o pertenencia étnica.
El cardenal Sako también dirigió su mirada a las autoridades locales, reclamando reformas profundas y efectivas que vayan más allá de los discursos. Entre las prioridades señaladas figuran el control exclusivo de las armas por parte del Estado, la lucha decidida contra la corrupción y la construcción de una auténtica cultura de ciudadanía, igualdad y respeto a la diversidad religiosa y cultural que caracteriza al pueblo iraquí.
“La historia resuena hoy”: el temor que nace de la experiencia
Estas advertencias encuentran eco en las palabras del arzobispo caldeo de Erbil, Bashar Matti Warda, quien ha alertado sobre el peligro de que la violencia que se extiende desde Siria vuelva a desestabilizar Irak. El prelado recordó que la historia reciente ha demostrado que “el fuego no conoce fronteras” y que los conflictos, incluso cuando parecen contenidos, pueden expandirse rápidamente y afectar a regiones enteras.
En declaraciones recogidas por ACI Mena, el arzobispo explicó que tanto las familias sirias como las iraquíes anhelan vivir en paz, pero que el simple retorno de la violencia genera un miedo profundo, especialmente entre quienes ya han sufrido el desarraigo, la persecución o la pérdida de seres queridos. Este temor, subrayó, no es señal de debilidad, sino memoria viva de una tragedia que dejó cicatrices aún abiertas.
Las comunidades cristianas iraquíes conocen bien el precio de la inestabilidad. Décadas de conflictos y violencia sectaria han provocado que cerca de dos tercios de los fieles abandonaran el país, no por voluntad propia, sino por la sensación de que su patria había dejado de ser un lugar seguro. Ese recuerdo colectivo alimenta hoy la preocupación de que un nuevo estallido pueda amenazar no solo a los cristianos, sino a toda la sociedad iraquí.
Esperanza cristiana frente a la amenaza de la violencia
A pesar de la gravedad de la situación, el arzobispo Warda insistió en que la comunidad cristiana no renuncia a la esperanza. Una esperanza que, precisó, no consiste en negar la realidad ni minimizar los riesgos, sino en confiar en la posibilidad de un futuro distinto, construido sobre bases sólidas de dignidad humana, convivencia y diálogo.
El prelado fue claro al afirmar que la respuesta más eficaz frente a la violencia no es la incitación ni el enfrentamiento, sino el rechazo de todo extremismo y la construcción paciente de puentes entre personas y comunidades. “La violencia carente de sabiduría, incluso cuando hoy parece limitada, puede convertirse mañana en una tragedia mucho mayor”, advirtió, recordando que el precio de esos errores ya ha sido pagado demasiadas veces por el pueblo iraquí.
En este contexto, los líderes cristianos coinciden en que la paz duradera solo será posible si se afrontan las causas profundas del conflicto y se promueve una sociedad basada en la justicia, la igualdad y el respeto mutuo. Para los cristianos de Irak, permanecer en su tierra y seguir dando testimonio de fe se ha convertido, una vez más, en un acto de resistencia pacífica y de confianza en Dios.
Recibe las noticias de EWTN España por Whatsapp. Cada vez es más difícil ver noticias católicas en redes sociales. Suscríbete hoy mismo a nuestro canal gratuito.
Suscríbete a EWTN España
Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.
Otras noticias












