Estudio muestra que las normas religiosas de una sociedad pueden proteger a los niños de la ansiedad
10 de Agosto del 2026
Por: Tessa Gervasini
La fe religiosa en una sociedad podría hacer algo más que proporcionar consuelo espiritual y orientación moral: también podría contribuir a proteger contra los trastornos de ansiedad, según un estudio reciente publicado en Developmental Science.
La investigación, publicada en marzo, exploró si existían vínculos entre aquello que valoran las sociedades —como la independencia y la comunidad— y las tasas de trastornos de ansiedad entre niños y adolescentes a lo largo de tres décadas.
El estudio, realizado por Leonard Konstantin Kulisch, Ana Lorena Domínguez Rojas, Silvia Schneider y Babett Voigt, analizó registros y datos preexistentes correspondientes al periodo comprendido entre 1989 y 2022, procedentes de la Encuesta Mundial de Valores, el estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, el Informe sobre Desarrollo Humano y el estudio sobre el Futuro de las Familias y el Bienestar Infantil.
La investigación descubrió que el énfasis en la independencia estaba relacionado con tasas más altas de ansiedad en los países “WEIRD” —occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos, por sus siglas en inglés—, mientras que un mayor énfasis en la fe religiosa y la interdependencia se correlacionaba con menos trastornos de ansiedad en todo el mundo.
También descubrió que la importancia de la fe religiosa en la socialización, y su vínculo con la interdependencia, estaba asociada con menos trastornos de ansiedad en 70 de los países examinados.
El estudio no comparó a personas religiosas con personas no religiosas ni realizó comparaciones entre países específicos.
Aunque las magnitudes del efecto fueron pequeñas, el estudio sí descubrió que “en los países donde disminuyó el énfasis en la fe religiosa durante la crianza, aumentó la ansiedad juvenil”, declaró a EWTN News Brandon Vaidyanathan, profesor de Sociología de la Catholic University of America.
Diferencias entre países
En los países WEIRD, las sociedades cuyas normas están orientadas hacia la independencia se asociaron con más trastornos de ansiedad, pero los análisis no encontraron ninguna asociación significativa entre los países que no pertenecen a esta categoría.
En “las sociedades en desarrollo, [un] cambio hacia la independencia acompaña los avances en el crecimiento y la calidad de vida que podrían contrarrestar sus costos psicológicos; pero, en las sociedades ya desarrolladas, podría limitarse a intensificar la competencia y la presión por alcanzar logros”, explicó Vaidyanathan.
“La diferencia entre las sociedades WEIRD y las que no lo son en cuanto al hallazgo sobre la independencia es bastante interesante, y los autores sugieren que depende de la etapa de desarrollo”, afirmó Vaidyanathan.
“Pero la religión proporciona universalmente bienes que no dependen de la etapa de desarrollo”, entre ellos “pertenencia, orden, significado, propósito y rutina”.
Factores predictivos familiares vs. sociales
El estudio señala que la socialización religiosa podría actuar como “un factor protector” frente a los problemas de ansiedad en niños y adolescentes, y que este factor “opera mucho más en el ámbito comunitario que en el individual”, afirmó Vaidyanathan.
Hasta tal punto que los datos de Estados Unidos indicaron que las normas religiosas de la sociedad permitían predecir mejor la ansiedad infantil que las propias creencias de la madre.
“La religiosidad del entorno social era un factor predictivo más sólido del nivel de ansiedad de los niños que la fe de su propia familia, lo que indica que la protección procede más de la sociedad que de la familia”, afirmó Vaidyanathan.
El factor protector a escala mundial no eran los valores comunitarios en general, sino específicamente la fe religiosa, algo que Vaidyanathan calificó como “sociología clásica de la religión”.
“Desde Durkheim, los sociólogos han demostrado que la integración en [una] comunidad moral compartida protege a las personas frente a la anomia” o la “ausencia de normas”, afirmó.
“Cuando la comunidad tiene normas, vínculos, obligaciones y límites claros […], la persona no tiene que asumir por sí sola la carga de ordenar su vida, que es donde aparece la ansiedad”.
“Por eso la protección se encuentra más en el ámbito grupal que en el individual o familiar, y eso es lo que se erosiona en una sociedad secularizada”, afirmó.
Vaidyanathan también se refirió a Peter Berger, sociólogo y teólogo protestante que acuñó el término “estructuras de plausibilidad”, es decir, los entornos sociales, culturales e institucionales que hacen que determinados valores o creencias religiosas parezcan creíbles y normales para un grupo de personas.
El “famoso concepto de ‘estructuras de plausibilidad’” de Berger ayuda a comprender que un marco religioso reduce la ansiedad sólo mientras la sociedad circundante conserve su plausibilidad, es decir, “cuando la comunidad que lo rodea continúa hablando y viviendo como si fuera verdadero”.
“Cuando eso falla, la religión se convierte en una opción entre muchas, e incluso el compromiso de una familia devota con su fe no basta para proteger a un niño dentro de esa sociedad. Por eso las normas comunitarias [o] la religiosidad importan mucho más que las creencias familiares”, afirmó Vaidyanathan.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
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