León XIV revela el rostro más profundo de la Iglesia: “No es una institución humana, sino el misterio vivo de la unidad que Dios quiere para toda la humanidad”

19 de febrero del 2026

En una mañana marcada por el silencio reverente y la expectativa de miles de fieles reunidos en torno al Sucesor de Pedro, el Papa León XIV ofreció una catequesis que tocó el corazón mismo de la identidad de la Iglesia. Durante la Audiencia General de este miércoles, el Santo Padre continuó su reflexión sobre el Concilio Vaticano II, deteniéndose en uno de sus documentos más profundos y luminosos: la Constitución dogmática Lumen gentium, promulgada en 1964.



Lejos de presentar una explicación meramente teórica, el Pontífice condujo a los fieles hacia una contemplación espiritual del misterio de la Iglesia, revelando que su verdadera naturaleza no puede entenderse únicamente en términos humanos, sino como una obra divina que nace del amor redentor de Cristo y que continúa actuando en la historia para reunir a todos los hombres en la unidad.

“La Iglesia es el misterio del amor de Dios hecho visible en la historia para reunir a toda la humanidad en Cristo.”

La Iglesia, misterio revelado y no realidad oculta

Desde el inicio de su catequesis, el Papa León XIV invitó a los fieles a redescubrir el significado auténtico de una palabra que con frecuencia es mal comprendida: “misterio”. Al reflexionar sobre el lenguaje utilizado por el Concilio Vaticano II, explicó que cuando los Padres conciliares describieron a la Iglesia como un “misterio”, no pretendían sugerir algo incomprensible o inaccesible.


Por el contrario, el término, tomado de las cartas de San Pablo, expresa una realidad que estuvo oculta durante siglos y que ha sido revelada plenamente en Jesucristo. Este misterio, explicó el Santo Padre, es el plan eterno de Dios: un proyecto de amor que busca reunir a toda la humanidad en la unidad, superando las divisiones que han marcado la historia humana desde sus orígenes.


En este sentido, la Iglesia no es el resultado de una iniciativa humana, ni una organización surgida simplemente por voluntad de sus miembros, sino la manifestación visible de este plan divino. Es en la Iglesia donde el misterio de la salvación se hace tangible, donde la reconciliación obrada por Cristo en la cruz continúa actuando y donde el Espíritu Santo sigue transformando los corazones.


El Papa recordó que esta realidad se experimenta de manera particular en la liturgia, donde los fieles, procedentes de distintas culturas, condiciones y realidades, se reúnen como un solo pueblo, unidos por el amor de Cristo que ha derribado los muros de la separación.



Convocados por Dios: el verdadero significado de la Iglesia

Profundizando en esta reflexión, el Santo Padre explicó el sentido original del término “Iglesia”, que proviene del griego ekklesía, y que significa “asamblea convocada”. Este detalle, aparentemente sencillo, encierra una verdad profundamente transformadora: la Iglesia existe porque Dios mismo convoca a los hombres. No es el resultado de una iniciativa humana, sino una respuesta a una llamada divina.


Cada creyente, al formar parte de la Iglesia, participa en esta convocatoria, en este acto de amor mediante el cual Dios reúne a sus hijos dispersos para formar un solo pueblo. El Papa subrayó que esta convocatoria no está destinada a un grupo reducido ni a una élite espiritual, sino que tiene un alcance universal. El plan de Dios abarca a toda la humanidad, sin exclusiones.


La Iglesia, por tanto, existe para ser instrumento de esta unidad, un signo visible de la reconciliación que Dios desea para el mundo entero.

Esta visión permite comprender que la Iglesia no es un fin en sí misma, sino un medio a través del cual Dios continúa su obra salvadora.

Por medio de ella, Cristo sigue atrayendo a los hombres hacia sí, ofreciéndoles la posibilidad de participar en su vida divina.



Sacramento de unidad y signo de salvación para el mundo

Uno de los aspectos más profundos de la catequesis del Papa León XIV fue su explicación del significado de la Iglesia como “sacramento”.

Este término, explicó, indica que la Iglesia es al mismo tiempo un signo y un instrumento de la acción de Dios en la historia. Como signo, la Iglesia revela el amor de Dios y su deseo de unidad. Al contemplar la vida de la Iglesia, los fieles pueden vislumbrar el plan divino de salvación. Pero la Iglesia no es solo un signo pasivo. Es también un instrumento activo mediante el cual Dios actúa.


A través de los sacramentos, de la predicación del Evangelio y de la vida de los fieles, Dios continúa transformando el mundo. El Papa recordó que esta misión está profundamente vinculada al misterio pascual de Cristo: su pasión, muerte y resurrección. Es de este misterio de amor de donde nace la Iglesia, y es en este misterio donde encuentra su fuerza y su identidad.

La Iglesia es, por tanto, el lugar donde el hombre puede encontrar la salvación, no como una idea abstracta, sino como una experiencia viva de comunión con Dios.



Una presencia viva en medio de una humanidad fragmentada

El Santo Padre concluyó su catequesis invitando a los fieles a contemplar la Iglesia con ojos renovados, no como una realidad puramente institucional, sino como el Cuerpo vivo de Cristo presente en la historia. En un mundo marcado por divisiones, conflictos y fragmentación, la Iglesia aparece como un signo de esperanza, un testimonio de que la unidad es posible.

Su existencia misma proclama que el amor de Dios es más fuerte que cualquier división.


El Papa recordó que pertenecer a la Iglesia es un don inmenso, porque significa formar parte de esta obra divina de reconciliación.

Cada fiel, al vivir su fe, se convierte en instrumento de esta unidad, colaborando con la acción de Dios en el mundo. Así, la Iglesia continúa su peregrinación a través de la historia, guiada por el Espíritu Santo, anunciando el Evangelio y ofreciendo al mundo el don de la salvación.



No como una institución distante, sino como una madre que acoge, como un cuerpo vivo que une, y como el sacramento universal del amor de Dios.

En sus palabras resonó una verdad que atraviesa los siglos: la Iglesia no es simplemente una realidad humana, sino el misterio vivo de la presencia de Cristo, que continúa reuniendo a sus hijos y conduciéndolos hacia la plenitud de la vida eterna.


Recibe las noticias de EWTN España por Whatsapp. Cada vez es más difícil ver noticias católicas en redes sociales. Suscríbete hoy mismo a nuestro canal gratuito.




EWTN España en Whatsapp

Suscríbete a EWTN España

Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.

 Otras noticias

19 de febrero de 2026
La ceniza que transforma el corazón: el signo sagrado que marca el inicio del camino hacia la Pascua
19 de febrero de 2026
Ayuno y abstinencia: El camino de penitencia que transforma el corazón en la Cuaresma
18 de febrero de 2026
San Pedro abre sus puertas como nunca antes: el Vaticano revela espacios ocultos y un sistema revolucionario para custodiar el corazón de la cristiandad
18 de febrero de 2026
Fulton Sheen, el obispo que conquistó la televisión para Cristo: la primera estrella mediática que camina hacia los altares
18 de febrero de 2026
Europa se une en una gran “Cadena Eucarística”: la Iglesia convoca a todo el continente a arrodillarse por la paz durante la Cuaresma 2026
17 de febrero de 2026
El Papa León XIV llama a vivir una Cuaresma distinta: propone el ayuno de palabras que hieren y sembrar el lenguaje de la caridad
17 de febrero de 2026
El camino hacia una Cuaresma auténtica: un sacerdote revela las claves para elegir una penitencia que transforme el corazón
17 de febrero de 2026
El secreto de dos santos hermanos que revela cómo amar de verdad: el poderoso ejemplo de San Benito y Santa Escolástica
16 de febrero de 2026
El Papa León XIV traza el camino espiritual de la Cuaresma 2026: escuchar a Dios, ayunar con el corazón y reconstruir la comunión entre los fieles
16 de febrero de 2026
De negar a Dios a vivir para Cristo: el impactante testimonio de conversión del culturista que pasó de “quemaiglesias” a discípulo del Evangelio