Santa Laura Montoya inspira una nueva novela: llega a las librerías “La mujer que abrazó la selva”
7 de julio del 2026
La periodista Carmen Elena Villa Betancourt acerca la apasionante vida de la primera santa colombiana a través de una biografía novelada que recorre su lucha por la dignidad de los pueblos indígenas, su vocación misionera y su extraordinaria confianza en Dios.
"Hay vidas que no solo cambian una época, sino que siguen inspirando generaciones enteras. La de Santa Laura Montoya es una de ellas."
La vida de Santa Laura Montoya, la primera santa nacida en Colombia, llega ahora a las librerías de la mano de "La mujer que abrazó la selva", una biografía novelada escrita por la periodista Carmen Elena Villa Betancourt. La obra busca acercar al gran público la historia de una mujer que desafió los prejuicios de su tiempo para dedicar su vida a evangelizar y defender la dignidad de las comunidades indígenas más olvidadas de su país.
Publicada por la editorial Paulinas, la novela combina el rigor histórico con un estilo narrativo cercano y ágil, con el propósito de que cualquier lector pueda descubrir la intensa aventura humana y espiritual de Santa Laura de una forma accesible y emocionante.
Una inspiración nacida ante la tumba de la santa
La autora explica que el proyecto surgió durante una visita al santuario donde reposan los restos de Santa Laura, en Medellín. Mientras oraba junto a su tumba, nació el deseo de escribir una obra que permitiera descubrir a la santa colombiana desde una perspectiva más cercana, humana y narrativa, alejándose del formato de una biografía tradicional. Su intención era presentar una historia que resultara "fácil de leer" y capaz de acercar su figura tanto a creyentes como a quienes apenas conocen su legado.
La misionera que abrazó a los más olvidados
La novela recorre las principales etapas de la vida de Laura Montoya Upegui, marcada desde su infancia por el sufrimiento tras la muerte de su padre. Aquellas primeras dificultades no apagaron su vocación. Al contrario, la llevaron a emprender un largo camino de búsqueda espiritual que culminó con una decisión revolucionaria para la época: dedicar su vida a anunciar el Evangelio entre las comunidades indígenas de la selva colombiana, poblaciones que con frecuencia eran ignoradas e incluso despreciadas por buena parte de la sociedad. Su misión no consistía únicamente en predicar. También defendía los derechos de los pueblos originarios, promovía el respeto a su cultura y trabajaba para mejorar sus condiciones de vida mediante la educación y la atención sanitaria.
Incomprensiones, críticas y una fe inquebrantable
La autora no presenta una imagen idealizada de la santa. La narración muestra también los numerosos obstáculos que tuvo que afrontar para sacar adelante su obra misionera. En una época en la que el papel de la mujer dentro de la Iglesia estaba mucho más limitado, Laura Montoya encontró incomprensiones, críticas e incluso oposición por parte de algunos sectores eclesiales. Pese a ello, nunca abandonó la misión que sentía encomendada por Dios y continuó trabajando con una confianza absoluta en la Providencia.
La fundación de una congregación misionera
En 1914 fundó la congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, con el respaldo de Mons. Maximiliano Crespo, obispo de Santa Fe de Antioquia. mSu objetivo era llevar el Evangelio hasta los lugares más remotos del país, especialmente a las comunidades indígenas que permanecían alejadas de la atención pastoral ordinaria. Aquella obra continúa hoy presente en numerosos países, manteniendo vivo el espíritu misionero que caracterizó toda su vida.
Presente también en Magnifica humanitas
Uno de los aspectos que más ha emocionado a Carmen Elena Villa es que el Papa León XIV haya mencionado recientemente a Santa Laura Montoya en su encíclica Magnifica humanitas. La autora considera especialmente significativo que el Pontífice la sitúe entre las grandes mujeres de la historia que lucharon por la dignidad de los más vulnerables. Según explica, le sorprendió encontrar el nombre de Santa Laura en un documento dedicado a reflexionar sobre la inteligencia artificial, aunque entiende perfectamente esa referencia porque su vida demuestra que ninguna tecnología puede sustituir la capacidad humana de amar, servir y defender la dignidad de las personas.
Una novela para creyentes y no creyentes
Más allá de los episodios extraordinarios de su vida espiritual, la autora pretende acercar al lector a la dimensión profundamente humana de Laura Montoya. La novela muestra sus dudas, sufrimientos, decisiones y luchas cotidianas, permitiendo comprender cómo una mujer aparentemente frágil terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras misioneras de América Latina.
La fuerza del Evangelio vivido hasta las últimas consecuencias
Más de un siglo después del comienzo de su misión, Santa Laura Montoya continúa siendo un referente para quienes trabajan por la evangelización, la promoción de los pueblos indígenas y la defensa de la dignidad humana. Con "La mujer que abrazó la selva", su historia vuelve a cobrar vida para una nueva generación de lectores que descubrirá que la verdadera grandeza no nace del poder ni del reconocimiento, sino de la entrega generosa a los demás.
La vida de Santa Laura Montoya demuestra que una sola persona, sostenida por una fe inquebrantable, puede cambiar la historia de miles de vidas. Esta novela recupera el testimonio de una mujer que hizo del Evangelio un camino de encuentro, dignidad y esperanza para quienes el mundo había olvidado.
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