Un libro para aprender a orar en tiempos heridos: el nuevo llamado a la esperanza del P. Bronchalo
27 de enero del 2026
En medio de una época marcada por heridas interiores, cansancio espiritual y búsquedas silenciosas de sentido, un sacerdote español ha decidido volver a lo esencial: la oración que Jesús enseñó a sus discípulos. El P. Francisco Javier “Patxi” Bronchalo, presbítero de la Diócesis de Getafe, acaba de publicar Rezar como Jesús nos enseñó, un libro que propone un itinerario interior a partir del Padre Nuestro para redescubrir la esperanza cuando la vida pesa, la cruz duele y el alma reclama consuelo. Lejos de ser una obra teórica o distante, el nuevo texto nace del acompañamiento pastoral diario y de la convicción de que la gracia de Dios sostiene incluso cuando la fragilidad humana se hace más visible.
El sacerdote, conocido por su labor evangelizadora en redes sociales y por su cercanía con jóvenes y familias, explicó que la obra busca tender un puente entre el sufrimiento cotidiano y la promesa cristiana de que “no hay pozo del que Cristo no pueda levantar al que le tiende la mano”. La propuesta parte de una observación sencilla pero incisiva: el mundo necesita esperanza, no como consuelo barato, sino como certeza viva de que Dios camina con sus hijos.
“El Padre Nuestro no nos quita la cruz: nos enseña a cargarla con Cristo y a caminar hacia la esperanza”.
Del clamor del dolor a la alabanza
El nuevo libro recorre las siete peticiones del Padre Nuestro y lo hace comenzando por la última: líbranos del mal. Bronchalo señala que quien atraviesa el dolor —sea físico, espiritual, emocional o moral— no suele empezar alabando, sino suplicando que el mal cese y que las heridas cicatricen. De ahí que la oración enseñada por Jesús sea, según el sacerdote, “un camino realista, profundamente humano y profundamente divino”, que parte del reconocimiento de la necesidad antes de llegar a la alabanza.
Tras ese primer grito del alma aparece la súplica para no caer de nuevo, para no volver al terreno del pecado o de las esclavitudes interiores: no nos dejes caer en la tentación. Entonces la oración avanza hacia peticiones de mantenimiento cotidiano: el pan necesario, el perdón recibido y ofrecido, la serenidad para seguir caminando y la gracia para permanecer en la luz. Solo al final se llega a lo que el autor identifica como la cumbre: santificado sea tu Nombre, expresión de adoración y agradecimiento al Dios que rescata, que acompaña y que conduce hacia el cielo a quien se deja ayudar.
El Padre Nuestro como medicina para las heridas
El sacerdote insiste en que la oración cristiana no es evasión, sino encuentro. Por ello, en su lectura del Padre Nuestro subraya que cada una de sus peticiones contiene una respuesta concreta a una necesidad humana profunda: la lucha contra el mal, el combate espiritual, la necesidad de alimento para el alma, la experiencia del perdón, la conciencia de la fragilidad y la certeza de no caminar solos. En esta clave, el pan de cada día no se limita al sustento material, sino que remite al pan eucarístico y al perdón sacramental, ambos indispensables para sostener la vida de la gracia.
El libro propone así una catequesis sobre la esperanza cristiana, no como optimismo psicológico, sino como virtud sobrenatural que se alimenta del amor de Dios. El P. Bronchalo advierte que toda persona carga una cruz, aunque no siempre tenga el valor de reconocerla, compartirla o pedir ayuda. La cruz —explica— es aquello que nos hiere, nos humilla, nos contradice, nos supera y vuelve una y otra vez. Frente a ella, el cristiano no está llamado a resignarse, sino a caminar con Cristo, que no sólo acompaña sino que busca a quien se pierde.
Una invitación a rezar en comunidad y en la vida cotidiana
La obra no se dirige únicamente a quienes ya tienen una vida espiritual establecida, sino también a quienes se encuentran en procesos de retorno, búsqueda o reconstrucción interior. En tiempos donde muchos eluden la vulnerabilidad o la disfrazan con autosuficiencia, el sacerdote propone un camino de humildad: dejarse ayudar por Dios y también por los hermanos. La oración cristiana —señala— no es una experiencia individualista, sino comunional: en el Padre Nuestro no se dice “mi” Padre, sino “nuestro”.
El lanzamiento del libro coincide además con un crecimiento del interés por la oración en diversos ámbitos eclesiales, especialmente entre laicos que buscan herramientas para caminar en la fe en medio de responsabilidades familiares, laborales o afectivas. La publicación ya está disponible en librerías de España, llegará a Colombia en marzo y puede adquirirse en plataformas digitales como Amazon, lo que facilita su circulación más allá del ámbito estrictamente parroquial.
La propuesta final del texto es clara: tomar la cruz, no en soledad ni con resignación, sino junto a Cristo, que da sentido al sufrimiento y transforma incluso las noches más oscuras en luz que guía.
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