Cuando un Papa no puede despegar: la inédita cancelación de León XIV y las emergencias que marcaron la historia de los vuelos papales
22 de junio del 2026
El incidente ocurrido en Tenerife durante el regreso de León XIV a Roma ha puesto el foco sobre los estrictos protocolos de seguridad que rodean los desplazamientos del Pontífice y ha recordado otros episodios extraordinarios vividos por San Juan Pablo II.
“Él debe crecer y yo disminuir”. La frase de San Juan Bautista resume toda una vida entregada a señalar a Cristo”.
La imagen sorprendió a millones de personas. El Papa León XIV ya se encontraba sentado en su asiento del avión que debía llevarlo de regreso a Roma tras concluir su histórica visita a España. Toda la comitiva papal estaba embarcada y el despegue parecía inminente. Sin embargo, apenas unos minutos después, una incidencia técnica obligó a detener la operación y provocó una situación prácticamente inédita en la historia reciente de los viajes papales. Lo que parecía un simple retraso acabó convirtiéndose en un episodio excepcional. El Rey Felipe VI subió al avión para informar personalmente al Pontífice de la situación y ambos descendieron juntos de la aeronave. Finalmente, León XIV regresó al Vaticano a bordo de un Falcon 900 del Ejército del Aire español, mientras el resto de la comitiva y los periodistas viajaron posteriormente en otra aeronave. La cancelación del vuelo previsto para el Papa León XIV no tiene precedentes recientes en los viajes apostólicos modernos.
Todo estaba preparado para el regreso a Roma
La salida desde el aeropuerto de Tenerife Norte estaba prevista para las 15:30 horas. El Papa ya ocupaba el asiento 1A cuando el comandante del vuelo comunicó por megafonía la aparición de una incidencia técnica que debía ser revisada antes de autorizar el despegue.
Los equipos de mantenimiento comenzaron inmediatamente las comprobaciones necesarias, pero los responsables de la operación concluyeron que la seguridad exigía suspender el vuelo programado. La decisión provocó una mezcla de sorpresa y decepción entre los pasajeros, aunque fue asumida con absoluta normalidad por el Santo Padre.
La seguridad está por encima de todo
Expertos aeronáuticos consultados por ACI Prensa recordaron que los controles previos al despegue son extraordinariamente rigurosos y que cualquier anomalía detectada obliga a actuar de forma inmediata. Carlos San José Plasencia, decano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC), explicó que la prioridad absoluta es siempre la seguridad de pasajeros y tripulación, independientemente de quién viaje a bordo. Según señaló, un avión puede presentar incidencias inesperadas incluso después de haber superado todas las revisiones previas. Por ello, cuando existe cualquier duda razonable sobre el funcionamiento de la aeronave, la única decisión posible es permanecer en tierra.
Un final inesperado para una visita histórica
Ante la imposibilidad de garantizar una salida inmediata y teniendo en cuenta el complejo dispositivo de seguridad desplegado para la despedida del Pontífice, se optó por activar una solución alternativa. León XIV regresó finalmente a Roma a bordo de un Falcon 900 del Ejército del Aire español, utilizado habitualmente para los desplazamientos oficiales de las autoridades del Estado. La decisión permitió evitar largas horas de espera y garantizar el regreso del Papa en condiciones de máxima seguridad. Días después, el Santo Padre quiso agradecer personalmente a la tripulación su profesionalidad y la ayuda prestada durante aquella situación inesperada.
Juan Pablo II también vivió situaciones límite
Aunque la cancelación del vuelo de León XIV ha sido considerada un caso excepcional, no es la primera vez que un Papa se enfrenta a problemas durante un desplazamiento aéreo.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en septiembre de 1990, cuando San Juan Pablo II viajaba hacia Tanzania. Una avería técnica obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en Malta. El Pontífice polaco atribuyó posteriormente su salvación a la protección de la Virgen de Ta’ Pinu, a cuya intercesión encomendó aquel incidente. La experiencia fue tan impactante que quedó inmortalizada mediante un exvoto conservado en el santuario maltés, recordando el episodio que pudo haber terminado de forma muy distinta.
Cuando el mal tiempo cambió el rumbo de un vuelo papal
La veterana vaticanista Valentina Alazraki recordó otro episodio vivido junto a Juan Pablo II en febrero de 1986. Al regresar de un viaje a la India, el avión papal intentó aterrizar varias veces en Roma, pero las condiciones meteorológicas lo hicieron imposible. Tras varios intentos frustrados, el comandante decidió dirigirse a Nápoles. Desde allí, el Papa y toda la comitiva tuvieron que completar el trayecto hasta Roma en tren. Aunque la situación resultó incómoda, la decisión permitió evitar cualquier riesgo derivado del temporal que afectaba al aeropuerto de Fiumicino.
Un encuentro que tuvo que esperar tres años
Otro episodio significativo tuvo lugar en 1984 durante el viaje apostólico de Juan Pablo II a Canadá. El Pontífice tenía previsto encontrarse con comunidades indígenas en Fort Simpson, pero las condiciones meteorológicas extremas —nieve, hielo y niebla— obligaron a cancelar el desplazamiento. A pesar de la decepción, el Papa envió un mensaje por radio a los pueblos originarios para expresarles su cercanía. Tres años más tarde, en 1987, aprovechó otro viaje a Norteamérica para cumplir finalmente aquella promesa y realizar el encuentro que había quedado pendiente.
Viajar con un Papa exige gestionar todos los riesgos
Los viajes apostólicos son algunas de las operaciones logísticas más complejas del mundo.
Cada desplazamiento requiere coordinar medidas de seguridad aeroportuaria, protección de autoridades, control del espacio aéreo, protocolos diplomáticos y planificación de contingencias para cualquier situación inesperada. Por ello, aunque los incidentes son extraordinariamente poco frecuentes, los equipos responsables trabajan permanentemente con distintos escenarios para garantizar la seguridad del Pontífice en cualquier circunstancia.
Una anécdota que ya forma parte de la historia
La incidencia vivida por León XIV en Tenerife será recordada como uno de los episodios más curiosos de su histórica visita a España. Después de siete días de actos multitudinarios en Madrid, Barcelona y Canarias, el Papa protagonizó una despedida inesperada que prolongó durante unas horas más su estancia en territorio español. Lo que comenzó como una simple avería terminó convirtiéndose en una imagen simbólica: un Papa obligado a retrasar su marcha de un país que durante toda una semana le había demostrado un afecto extraordinario. La seguridad obligó a cancelar el vuelo, pero también dejó una de las escenas más singulares del pontificado de León XIV: un Rey subiendo al avión para acompañar al Papa de vuelta a tierra firme.
Discursos del Papa León XIV
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