El Papa León XIV abre una nueva etapa en la gestión económica del Vaticano: el IOR pierde la exclusividad en las inversiones financieras

08 de octubre de 2025
Banco Vaticano
Con la carta apostólica Coniuncta Cura, el Santo Padre León XIV introduce una profunda reforma en la administración de los fondos de la Santa Sede. El Pontífice pone fin al monopolio del Instituto para las Obras de Religión (IOR) —conocido como el “Banco Vaticano”— en la gestión de inversiones, apostando por un modelo más abierto, transparente y corresponsable entre los distintos organismos económicos vaticanos.

“La economía al servicio de la comunión debe reflejar la corresponsabilidad y la transparencia propias de la Iglesia”, afirma el Papa en su nuevo motu proprio.

«La reforma económica del Papa León XIV marca un nuevo comienzo: una economía de comunión, donde la transparencia y la misión caminen de la mano.»

Un cambio histórico en la arquitectura financiera del Vaticano

El Papa León XIV ha dado un paso decisivo en la reorganización económica de la Santa Sede al promulgar, este lunes, la carta apostólica Coniuncta Cura, que redefine el papel del Instituto para las Obras de Religión (IOR) y reconfigura el modo en que se administran las inversiones financieras del Vaticano.

Con este documento, el Pontífice deroga formalmente el Rescriptum ex Audientia SS.mi promulgado por el Papa Francisco el 23 de agosto de 2022, que otorgaba al IOR la exclusividad en la gestión de todos los fondos e inversiones vaticanos. Aquella disposición había centralizado los recursos de las instituciones de la Santa Sede en manos del IOR y de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), con el objetivo de garantizar un control más estricto y unificar la supervisión.

Sin embargo, tres años después, León XIV ha considerado oportuno revisar ese modelo, manteniendo la centralidad del IOR pero introduciendo mecanismos de flexibilidad y corresponsabilidad, que permitirán a la Curia Romana contar con nuevos intermediarios financieros, siempre bajo la aprobación de los órganos de control y del Comité de Inversiones.

El documento papal, fechado el 29 de septiembre —solemnidad de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael—, fue publicado en el Acta Apostolicae Sedis y ha entrado en vigor de forma inmediata.

“A la hora de determinar las actividades de inversión financiera de la Santa Sede, la APSA hace uso, por lo general, de la estructura organizativa interna del IOR, a menos que los órganos competentes consideren más eficiente o conveniente recurrir a intermediarios financieros establecidos en otros Estados”, indica el texto.

Del control a la corresponsabilidad: un nuevo equilibrio económico

La decisión del Papa no supone un debilitamiento del papel del IOR, sino una redefinición estratégica de sus competencias dentro de un sistema más colaborativo. León XIV mantiene al “Banco Vaticano” como eje central de la economía de la Santa Sede, pero rompe la rigidez del monopolio para favorecer la cooperación entre organismos y optimizar los recursos.

Esta reforma responde a una visión más amplia: hacer de la gestión económica una expresión de la comunión eclesial, donde cada institución actúe en armonía y transparencia, sin duplicidades ni compartimentos estancos.

El texto del motu proprio destaca que la nueva regulación busca “clarificar las competencias de los distintos organismos económicos”, reforzar la “colaboración estructurada” entre ellos y asegurar una supervisión eficaz por parte del Comité para las Inversiones, órgano creado por el Papa Francisco en 2021.

Esta instancia, compuesta por expertos internacionales en finanzas éticas y sostenibles, continuará desempeñando un papel clave en la evaluación de riesgos y en la orientación de las inversiones hacia proyectos coherentes con la doctrina social de la Iglesia.

En palabras del cardenal Fernando Vérgez Alzaga, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, “el Santo Padre está promoviendo una economía de comunión, donde la transparencia, la profesionalidad y la ética sean inseparables del Evangelio”.

“La reforma económica del Papa León XIV no busca concentrar el poder financiero, sino fortalecer la confianza y la misión evangélica de la Iglesia en su administración temporal.”

Transparencia, misión y sostenibilidad: las claves del nuevo modelo

El motu proprio Coniuncta Cura no se limita a un ajuste técnico. Detrás de la reforma se encuentra una visión espiritual y pastoral de la economía, en continuidad con la línea trazada por Benedicto XVI y Francisco, pero con un estilo propio que busca conjugar rigor y apertura.

El documento promueve un modelo de “corresponsabilidad en la comunión”, expresión que sintetiza el espíritu de la nueva etapa: que la gestión económica no sea un ámbito reservado a unos pocos, sino una tarea compartida que sirva a la misión universal de la Iglesia.

De esta manera, el Papa León XIV introduce criterios de discernimiento evangélico en el ámbito financiero, subrayando que las inversiones deben regirse por la prudencia, la sostenibilidad y la coherencia ética. El objetivo —según fuentes del Vaticano— es asegurar que los fondos del Santo Padre y de los dicasterios no se destinen a operaciones especulativas, sino a proyectos que promuevan el bien común, el desarrollo humano y la evangelización.

El nuevo marco permitirá, además, una mayor diversificación de las inversiones internacionales, siempre bajo la vigilancia del Comité de Inversiones y de la Secretaría para la Economía, presidida por el prefecto Maximino Bertolini.

“Esta reforma abre la puerta a una gestión más profesional, moderna y eficiente, sin renunciar a los valores evangélicos que deben inspirar toda acción económica de la Iglesia”, señaló un comunicado de la Santa Sede.

Una economía al servicio de la comunión eclesial

El Papa León XIV ha querido subrayar, con esta decisión, que la economía vaticana debe ser instrumento de evangelización, no un fin en sí misma. La administración de los bienes temporales, ha recordado en diversas ocasiones, tiene sentido solo si sirve a la misión pastoral y caritativa de la Iglesia.

En este sentido, el Pontífice invita a los organismos vaticanos a actuar con espíritu de servicio, transparencia y colaboración, desterrando toda forma de opacidad o individualismo institucional.

“En la administración de los bienes —ha dicho el Papa en repetidas ocasiones— debemos reflejar el rostro de una Iglesia pobre para los pobres, fiel a su misión y libre de toda corrupción.”

Con Coniuncta Cura, León XIV continúa la línea de renovación financiera emprendida por sus predecesores, pero da un paso más al introducir un principio de corresponsabilidad estructural entre la APSA, el IOR, la Secretaría para la Economía y el Comité de Inversiones.
El resultado, según analistas vaticanos, será un modelo más colegiado, flexible y adaptado a los desafíos contemporáneos.

La elección de la fecha de publicación —29 de septiembre, fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael— no es casual: los tres mensajeros de Dios simbolizan, respectivamente, la justicia, la comunicación y la curación. Tres virtudes que el Papa desea impregnen la nueva etapa económica de la Santa Sede.

Una reforma para el futuro

Con esta reforma, el Papa León XIV reafirma su compromiso con una Iglesia más sinodal también en su economía, donde la administración temporal se convierta en testimonio de comunión y transparencia.
El nuevo marco regulador busca conjugar la prudencia financiera con la apertura pastoral, recordando que los bienes materiales de la Iglesia son medios para el anuncio del Evangelio y no un fin autónomo.

De esta forma, el Santo Padre lanza un mensaje de esperanza a la comunidad eclesial y al mundo: la economía de la Iglesia puede —y debe— ser ejemplo de ética, justicia y fraternidad.

“La economía del Evangelio no se mide en beneficios, sino en confianza, servicio y comunión. La Iglesia administra bienes para servir, no para enriquecerse.”

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