León XIV reivindica la actualidad del Concilio Vaticano II en la antesala de su primer consistorio con los cardenales
8 de enero del 2026
En un momento de especial densidad eclesial, marcado por su primera gran reunión con el Colegio Cardenalicio, el Papa León XIV quiso situar el rumbo de su pontificado bajo la luz del Concilio Vaticano II. Durante la primera Audiencia General de 2026, celebrada este miércoles en el Vaticano, el Santo Padre inauguró un nuevo ciclo de catequesis centrado en la relectura directa de los textos conciliares, subrayando que su magisterio sigue siendo hoy una referencia imprescindible para la vida y la misión de la Iglesia.
La catequesis tuvo lugar pocas horas antes del inicio del primer consistorio de su pontificado, convocado para los días 7 y 8 de enero, y al que han sido llamados la práctica totalidad de los cardenales del mundo, en un clima de oración, reflexión compartida y discernimiento pastoral.
“El Concilio Vaticano II sigue siendo hoy la brújula que orienta a la Iglesia en su misión de comunión, diálogo y anuncio del Evangelio.”
Volver al Concilio desde sus propios textos
Ante cerca de 7.000 fieles reunidos en el Aula Pablo VI —escenario elegido debido a las bajas temperaturas en Roma—, el Papa insistió en la necesidad de acercarse al Concilio Vaticano II sin filtros ni simplificaciones. “Será importante volver a conocerlo de cerca”, afirmó, “no a través de lo que se ha escuchado o de las interpretaciones que se han dado, sino a partir de sus propios documentos”.
León XIV recordó que la generación de obispos, teólogos y fieles que vivió directamente la experiencia conciliar entre 1962 y 1965 ya no está presente, lo que hace aún más urgente un estudio serio y fiel de aquel acontecimiento que marcó profundamente la historia reciente de la Iglesia. En este contexto, citó a Benedicto XVI para recalcar que el Concilio sigue siendo “la estrella polar del camino de la Iglesia”, una brújula segura para orientarse en medio de los desafíos contemporáneos.
Una nueva etapa eclesial abierta por el Espíritu
El Pontífice evocó también el impulso original con el que fue convocado el Concilio por San Juan XXIII, destacando que aquella gran asamblea “allanó efectivamente el camino para una nueva etapa eclesial”. Lejos de tratarse de una ruptura, explicó, el Vaticano II fue el fruto maduro de un largo proceso bíblico, teológico y litúrgico desarrollado a lo largo del siglo XX.
Entre sus aportaciones fundamentales, León XIV subrayó el redescubrimiento del rostro de Dios como Padre, que en Cristo llama a todos los hombres a ser hijos suyos, así como una comprensión renovada de la Iglesia “como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo”. Esta visión, añadió, se tradujo en una reforma litúrgica que colocó en el centro el misterio de la salvación y promovió la participación plena, consciente y activa de todo el Pueblo de Dios.
Iglesia en diálogo, misión compartida
Otro de los frutos decisivos del Concilio, según el Papa, fue la apertura sincera de la Iglesia al mundo contemporáneo. “Nos ayudó a captar los cambios y desafíos de la época moderna en clave de diálogo y corresponsabilidad”, explicó, describiendo a una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que “abre los brazos a la humanidad”.
En esta línea, citó a San Pablo VI para recordar que la Iglesia emprendió un nuevo camino de búsqueda de la verdad a través del ecumenismo, el diálogo interreligioso y el encuentro con todas las personas de buena voluntad. Ese mismo espíritu, añadió León XIV, debe seguir inspirando hoy la vida espiritual y la acción pastoral, especialmente en un momento en el que la reforma eclesial en clave ministerial aún debe realizarse de manera más plena.
Un consistorio marcado por el discernimiento
La Audiencia General sirvió también como marco inmediato de preparación para el consistorio extraordinario que comenzó esa misma tarde con la participación de la mayoría de los 245 cardenales. Según informó Vatican News, las sesiones se desarrollarán a lo largo de 48 horas y se articularán en tres grandes momentos, todos ellos a puerta cerrada.
El jueves, el Papa concelebrará con los cardenales una Misa en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, antes de retomar las reuniones de trabajo, previstas tanto por la mañana como por la tarde. Se trata de encuentros sin cámaras ni periodistas, concebidos como un espacio de escucha mutua y reflexión compartida.
Con vistas a este importante encuentro, León XIV pidió previamente a los purpurados que reflexionaran sobre varios documentos clave del magisterio reciente, entre ellos Evangelii Gaudium, exhortación apostólica programática del pontificado de Papa Francisco, en relación con la misión evangelizadora de la Iglesia, y la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, especialmente en lo referente al papel de la Curia romana y su vínculo con las Iglesias particulares.
Asimismo, el consistorio abordará cuestiones de especial relevancia como la sinodalidad y la liturgia, un ámbito particularmente sensible tras las disposiciones introducidas en 2021 sobre la celebración del rito de la Misa anterior al Concilio Vaticano II.
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