“Jesús estaba ahí”: el testimonio de Madre Olga que ilumina el drama del suicidio con fe y esperanza
11 de febrero del 2026
Hablar del suicidio dentro de la Iglesia y de la sociedad sigue siendo, para muchos, un territorio difícil y cargado de silencios. Sin embargo, existen voces que, desde la experiencia personal y la fe, se atreven a poner palabras a ese dolor y a ofrecer un mensaje de consuelo. Una de ellas es la de la Madre Olga María del Redentor, Carmelita Samaritana del Corazón de Jesús y conocida evangelizadora en redes sociales, quien recientemente ha compartido un testimonio profundamente humano en el programa Rebeldes Podcast.
Invitada por los sacerdotes Ignacio Amorós y Pablo López, creadores de este espacio dirigido a quienes desean “vivir la fe a contracorriente”, la religiosa abrió su corazón para narrar el episodio más doloroso de su vida: la muerte por suicidio de su hermano Iván. Con una mezcla de fragilidad y esperanza, Madre Olga relató cómo aquel acontecimiento marcó para siempre su existencia y, al mismo tiempo, la llevó a descubrir de manera más profunda la cercanía de Dios en medio del sufrimiento.
Su testimonio, lejos de ser una simple entrevista, se ha convertido en un mensaje de luz para tantas familias que atraviesan situaciones similares, y en una invitación a mirar el drama del suicidio desde una perspectiva cristiana y llena de misericordia.
“Incluso en el dolor más profundo, la fe nos revela que nadie muere solo: Jesús siempre está presente para abrazar nuestras heridas y devolvernos la esperanza”.
Un dolor que no se olvida
A lo largo de la conversación, Madre Olga recordó con emoción la historia de su hermano Iván, quien durante años padeció una depresión endógena. Aquella enfermedad, silenciosa y devastadora, fue marcando poco a poco la vida familiar. Hubo periodos de aparente mejoría, pero también recaídas cada vez más profundas que fueron apagando su esperanza.
“Fue una tragedia indescriptible y un dolor del que no te recuperas del todo nunca”, confesó la religiosa. Sus palabras revelan que, aunque el tiempo avance, la herida permanece siempre abierta de algún modo.
Dos días antes de su muerte, la Madre Olga pudo hablar con él por teléfono.
En aquella última conversación, Iván lloraba angustiado y le confesó con sinceridad: “No voy a salir de esto, se me pasa de todo por la cabeza”. Poco después, se arrojó desde el cuarto piso de la casa familiar. El impacto fue devastador. “Al principio me dolía hasta respirar… era un dolor tan profundo”, relató. La sensación de impotencia, culpa y desconcierto se apoderó de su corazón, como ocurre con tantos familiares que viven una experiencia semejante.
Un encuentro con Dios en medio del sufrimiento
Tras recibir la noticia, Madre Olga acudió a la capilla buscando consuelo. Allí, entre lágrimas, brotó de su interior una oración que recordaba las palabras de Marta a Jesús en el Evangelio: “Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. No era un reproche nacido de la rabia, explicó, sino del desgarro de una hermana que no entendía lo ocurrido.
En ese diálogo sincero con Dios, afirma haber sentido una respuesta interior que transformó su dolor: “¿Y quién te ha dicho que yo no estaba ahí?”. Aquella frase marcó un antes y un después en su proceso de duelo. Desde ese momento, comenzó a experimentar la certeza de que el Señor había estado presente incluso en el instante más oscuro. “Mi hermano no murió solo; Jesús estaba ahí”, afirma hoy con convicción.
Esa experiencia espiritual le permitió empezar a mirar la tragedia con otros ojos. Aunque el sufrimiento no desapareció, sí se llenó de un nuevo sentido. Madre Olga sostiene que esa presencia amorosa de Cristo es lo que la ha llevado a confiar en que Iván “está con el Señor”.
Romper el estigma y acompañar desde la fe
El testimonio de la religiosa no se limita a narrar su propia historia. Durante la entrevista, quiso también abordar con valentía el estigma que todavía rodea al suicidio y a la enfermedad mental dentro de muchos ámbitos. Para ella, la depresión no es una debilidad espiritual ni una falta de voluntad, sino “una enfermedad muy tremenda, que también mata a las personas”. Con estas palabras, invitó a comprender que quienes sufren este tipo de trastornos necesitan acompañamiento, tratamiento y, sobre todo, una mirada llena de compasión.
Madre Olga subrayó la importancia de no juzgar y de aprender a estar cerca de quienes atraviesan estas luchas interiores. Su experiencia le ha enseñado que, incluso cuando todo parece perdido, la fe puede convertirse en un ancla que sostiene y da sentido. “En momentos así no tienes más de una esperanza que tiene nombre: Jesucristo”, expresó. Para ella, esa esperanza fue la única capaz de sostenerla cuando el dolor parecía insoportable.
Un mensaje que sana corazones
El episodio de Rebeldes Podcast se ha convertido en un espacio de profunda reflexión sobre el sufrimiento, la salud mental y el amor de Dios. Los sacerdotes Ignacio Amorós y Pablo López han querido, con esta entrevista, abrir un diálogo sincero sobre un tema que afecta a miles de familias y que a menudo se vive en soledad.
La historia de Madre Olga no pretende ofrecer respuestas fáciles ni fórmulas mágicas. Su objetivo es mucho más sencillo y, a la vez, más necesario: recordar que Dios no abandona a nadie, ni siquiera en los momentos más oscuros. Quienes deseen escuchar el testimonio completo pueden encontrarlo en el canal de YouTube de Se Buscan Rebeldes, así como en plataformas como Spotify, Apple Podcast e Ivoox.
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