Nueve días a los pies de María: La Novena a la Virgen de Lourdes que sana el alma y renueva la fe
28 de enero del 2026
A lo largo de generaciones, la Novena a la Virgen de Lourdes ha sido para la Iglesia un camino espiritual profundamente marcado por la oración, la conversión del corazón y la confianza en la intercesión maternal de la Virgen. Cada año, miles de fieles en todo el mundo se unen a esta práctica devocional que culmina en la fiesta litúrgica del 11 de febrero, fecha que recuerda las apariciones de la Virgen a Santa Bernardita en la gruta de Massabielle en 1858.
La novena se ha convertido para muchos creyentes en un espacio íntimo de encuentro con Dios, donde las dolencias del alma —y también las del cuerpo— encuentran consuelo en Aquella a quien la Iglesia invoca como Salud de los enfermos. Más allá del gesto piadoso, esta devoción incluye meditaciones profundas sobre la misericordia divina, el papel de María en la historia de la salvación y la gracia que brota de la conversión sincera.
Entre familias, parroquias, comunidades religiosas y fieles que la rezan en soledad, la novena sigue transmitiéndose como una herencia espiritual que no envejece, especialmente porque Lourdes continúa siendo para el mundo entero un santuario emblemático de sanación y esperanza.
“Cada día de la novena es una invitación a volver el corazón hacia Dios por medio de María”.
“La novena enseña que la esperanza nace cuando dejamos que María nos conduzca hacia Cristo”.
Una antigua tradición que guía a la conversión
Al iniciar la novena, los fieles se colocan espiritualmente ante el misterio del amor de Dios, reconociendo la necesidad de conversión y el valor de la penitencia. La estructura del ejercicio devocional comienza con la señal de la cruz y el Acto de Contrición, para disponerse con humildad y sinceridad de corazón:
Hecha la señal de la cruz rezará con devoción el ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, en quien creo, en quien espero y a quien amo sobre todas las cosas; humildemente postrado ante vuestra divina majestad, os pido me perdonéis todas las ofensas e ingratitudes que he cometido contra Vos. Conozco, Señor, que soy indigno de parecer ante vuestra presencia; por lo cual vengo a Vos por medio de vuestra amantísima Madre, a la que ruego interceda por mí, para alcanzarme el perdón de los pecados que yo de corazón aborrezco, y propongo con vuestra gracia no volver a cometer.
Amén.
A continuación, se reza la oración preparatoria para todos los días, donde el fiel acude a María con plena confianza:
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh María Inmaculada, Santísima Virgen de Lourdes! deseando hacer esta novena con la mayor devoción de mi alma, y responder al llamamiento que en persona de la humilde Bernardita, habéis hecho a todos vuestros hijos, me postro a vuestro pies para escuchar con atención vuestra voz, exponeros mis necesidades y solicitar vuestros amorosos cuidados.
No me desechéis, Madre mía, a pesar de mi indignidad; atended únicamente al arrepentimiento que tengo por haber afligido vuestro maternal corazón y renovado la pasión de vuestro amantísimo Hijo, acudid en mi ayuda durante esta santa novena, en la cual me propongo purificar mi alma y conseguir por vuestra intercesión el favor especial que solicito de la Divina Majestad y dar gracias a la misma, por todos los beneficios recibidos (y especialmente por el que es motivo de estos obsequios)
Amén.
Los nueve días: un camino entre la súplica, la confianza y la acción de gracias
Cada jornada se acompaña de una oración propia, que profundiza en diversas dimensiones de la vida espiritual del creyente: la fe, la pureza, la fortaleza ante la tentación, la constancia en la oración, la lucha contra el pecado, la recepción de los sacramentos y la preparación para la vida eterna.
A continuación, el conjunto íntegro de las oraciones diarias:
DÍA 1
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Inmaculada María! Os pido humildemente la gracia de que se acreciente más y más cada día nuestra fe, y que obtengáis un rayo de luz divina para los que están sentados en las tinieblas del pecado. Extended más el reino de Dios, desterrad de entre nosotros todos los errores, y haced que Filipinas, y esta ciudad principalmente, tengan siempre como su mayor gloria vivir en la fe de vuestro Smo. Hijo y que sus habitantes permanezcan unidos a la Santa Iglesia Romana hasta el último suspiro. Con este objeto os rezamos las siguientes Avemarías y deprecaciones.
Tres AVEMARÍAS, añadiendo después de cada una:
"VIRGEN DE LOURDES, ROGAD POR NOSOTROS"
DÍA 2
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Virgen Inmaculada, Santísima Madre mía! Ya veo las lecciones de vida eterna que me dais en la gruta de Lourdes. Me enseñáis la práctica de la oración tan recomendada por vuestro Santísimo Hijo; y en la especial complacencia con que pasáis las cuentas del rosario que pende de vuestras manos, mientras Bernardita pasa devotamente las del suyo, me dais a entender el agrado con que miráis esta hermosa devoción y cuánto os place que vuestros siervos os honren e invoquen con ella. Así lo haré Señora, y desde hoy me propongo no pasar día alguno sin rezar una parte al menos del santo rosario.
Os ruego me mantengáis constante en este mi propósito y que lo rece siempre con fervor y devoción, os saludo ahora con las siguientes Avemarías y deprecaciones.
(Avemarías como el primer día)
DÍA 3
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Virgen Santísima de Lourdes! agradecido a los innumerables beneficios que por vuestra mediación he recibido, y especialmente al de haber descendido del cielo a la tierra para llamarme, me ofrezco de nuevo a vuestro servicio, y os consagro mis potencias y sentidos, prefiriendo mil veces morir antes que ofender a vuestro divino Hijo, mi Redentor y todo mi bien. Confirmad Señora este mi buen deseo, y haced que sea fiel devoto vuestro en la tierra, para reinar eternamente con vos en el cielo. Y a fin de alcanzar este favor, os saludo con las siguientes Avemarías y deprecaciones.
(Avemarías y oración final)
DÍA 4
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Madre del amor hermoso, del temor y de la santa esperanza! A vuestros pies vengo lloroso, avergonzado y confuso. Yo soy el que con mis pecados llené de amargura vuestro corazón y de tristeza vuestro rostro. Mas no quiero desesperar sabiendo que sois toda benigna y que recibís con entrañas de misericordia a todo el que acude a Vos arrepentido. A Vos acudo, Señora, con el corazón desgarrado por el dolor de mis culpas y resuelto a morir mil veces antes que volver a cometerlas. Volved hacia mí esos vuestros ojos misericordiosos y salvadme. Mirad también compasiva a todos los pecadores y atraedlos a la gracia de vuestro Santísimo Hijo. Por la conversión y salvación de ellos os rezo las siguientes Avemarías y deprecaciones:
Se rezan las Avemarías como el primer día y después la oración final: Inmaculada Señora etc.
DÍA 5
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Santísima Virgen María, Madre mía! A vos me llego fatigado y sin fuerzas de tanto luchar con las adversidades de la vida. Mi corazón, cual frágil navecilla, es llevado por los vientos de las tribulaciones a merced de las olas desenfrenadas de los vaivenes del mundo y corre a cada momento peligro de dar en los escollos del pecado o en el abismo de la desesperación.
A vos levanto mis ojos que sois la Estrella de los mares; mostradme el rumbo seguro, guiad vos misma la nave para que no naufrague en el mar proceloso de las tentaciones y trabajos, sino que llegue al feliz puerto de la salvación eterna. Para conseguir esta gracia os saludo con las siguientes Avemarías y deprecaciones:
Se rezan las Avemarías como el primer día y después la oración final: Inmaculada Señora etc.
DÍA 6
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Inmaculada María! Os pido humildemente la gracia de que se acreciente más y más cada día nuestra fe, y que obtengáis un rayo de luz divina para los que están sentados en las tinieblas del pecado. Extended más el reino de Dios, desterrad de entre nosotros todos los errores, y haced que Filipinas, y esta ciudad principalmente, tengan siempre como su mayor gloria vivir en la fe de vuestro Smo.
Hijo y que sus habitantes permanezcan unidos a la Santa Iglesia Romana hasta el último suspiro. Con este objeto os rezamos las siguientes Avemarías y deprecaciones.
Tres AVEMARÍAS, añadiendo después de cada una:
“VIRGEN, DE LOURDES, ROGAD POR NOSOTROS”.
DÍA 7
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Santísima Virgen María, Madre mía! Acercándome ya al final de este novena que estoy celebrando en obsequio y honor vuestro, no quiero resistir más a los llamamientos interiores que me incitan a sellarla con una buena confesión de todas mis culpas. Sí, quiero confesarme bien para recibir dignamente a Vuestro Santísimo Hijo el último día de la Novena.
Vos, Señora que me inspiráis este deseo, alcanzadme gracia para practicarlo, a fin de que mi confesión sea grata a los divinos ojos, y mi alma quede enteramente purificada, y lleve en adelante una vida perfectamente cristiana y conforme con los preceptos de la ley divina. Con este objeto os rezo las siguientes Avemarías y deprecaciones: Se rezan las Avemarías como el primer día y después la oración final: Inmaculada Señora etc.
DÍA 8
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Inmaculada María; toda hermosa, pura y sin mancha desde el primer instante de vuestra Concepción! Alcanzadme la pureza de alma y cuerpo, y la limpieza de toda culpa, para que pueda acercarme dignamente al Santísimo Sacramento del altar. Si el ciervo sediento corre presuroso a las aguas cristalinas para apagar su sed, sedienta se halla mi alma, por acercarse a ese Sacramento de bondad y de amor.
Obtenedme, Virgen Santa, tal gracia al recibir mañana a vuestro Santísimo Hijo en la comunión, que jamás llegue a echarlo de mi alma por el pecado, porque sin Jesús, que es mi vida, mi dicha y todo mi consuelo, no puedo vivir, ni tener paz en mi corazón. Para conseguir esto os saludo con las siguientes Avemarías y deprecaciones. Se rezan las Avemarías como el primer día y después la oración final: Inmaculada Señora etc.
DÍA 9
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Inmaculada y Santísima Madre de Dios! Altísimas lecciones me habéis dado en esta Novena; saludables y amorosas invitaciones he recibido; no quiero ser ingrato ni obstinado. Decididamente me propongo servir a Dios con fidelidad, amarle con todo el afecto de mi alma, y honraros a Vos como a Madre mía queridísima.
Imprimid estos efectos en mi corazón para que jamás los olvide; obtenedme la gracia de perseverar constantemente en estos Santos pensamientos hasta exhalar el último suspiro de mi vida, mereciendo, ahora y siempre vuestra protección, hasta que tenga la dicha de gozar en el cielo de las infinitas delicias, que Dios tiene preparadas para los que le aman. Y a fin de que estos mis propósitos os sean más aceptables, os saludo con las siguientes Avemarías y deprecaciones.
Se rezan las Avemarías como el primer día y después la oración final: Inmaculada Señora etc.
Una oración que concluye con confianza
Al finalizar cada jornada, los fieles rezan la oración final en la que se pide a María que derrame sobre el alma las aguas de la gracia, evocando el manantial de Lourdes:
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Inmaculada Señora y Madre mía, por el grande amor que mostrasteis a los hombres...
La novena, escuela de fe viva
Desde su origen, Lourdes ha sido para la Iglesia un recordatorio de que Dios continúa obrando en la historia a través de la humildad, la penitencia y la oración confiada. La novena no solo prepara una fiesta litúrgica: forma el corazón para vivir más profundamente el Evangelio. En un mundo atravesado por el dolor, la enfermedad y la incertidumbre, esta devoción se mantiene sorprendentemente actual. Lourdes sigue siendo hospital espiritual y escuela de confianza
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