“Su vida fue un Evangelio”: la huella espiritual de Nati tras el trágico accidente ferroviario en España
26 de enero del 2026
En medio del desconcierto y el sufrimiento que dejó el grave accidente de tren ocurrido en España el 18 de enero, comenzaron también a aflorar testimonios de fe que buscan iluminar la oscuridad del duelo. Uno de estos testimonios procede de la Diócesis de Huelva, que ha querido recordar públicamente la figura de Natividad de la Torre —Nati—, una mujer marcada por su compromiso eclesial y por una caridad silenciosa, cuya vida, según quienes la conocieron, “fue un Evangelio vivido de principio a fin”.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, presente en España desde 1949 y particularmente arraigado en Andalucía, fue el encargado de difundir el comunicado en el que expresa su dolor por la pérdida y, al mismo tiempo, su agradecimiento a Dios por el legado apostólico de esta mujer. Nati había realizado su primer cursillo en abril de 1970, un acontecimiento que —según sus compañeros— imprimió a su vida un sello que no se borraría jamás. Su testimonio no fue ruidoso ni espectacular, sino el de aquellos que evangelizan desde la cercanía, la amistad y el servicio.
“En medio del dolor, su vida sigue anunciando a Cristo: fue un Evangelio vivido”
Un carisma moldeado por la fe y la entrega
Nati realizaba el trayecto en tren acompañada de un hijo y de tres nietos cuando se produjo el accidente. Mientras ella perdió la vida, los miembros de su familia resultaron heridos. La noticia conmocionó al movimiento eclesial, donde era ampliamente conocida por su carácter abierto, su disponibilidad permanente y su capacidad para sostener a otros en momentos de crisis.
El comunicado difundido por la Diócesis de Huelva describe su perfil espiritual con una enumeración que no busca idealizar, sino constatar: mujer creyente, cursillista enamorada del Señor, entregada a la evangelización a través del propio Movimiento, fiel en las pequeñas y en las grandes cosas. No se trata de un elogio genérico, sino de una memoria agradecida que reconoce en lo cotidiano el paso de la gracia.
En ese itinerario destaca un dato que impresionó a muchos: Nati participó en numerosos cursillos no sólo como cursillista, sino también como auxiliar y hasta en veinte ocasiones como rectora. Una labor que, en el ámbito del Movimiento, implica responsabilidad, liderazgo y discernimiento comunitario. Hombres y mujeres formados en la espiritualidad cursillista recuerdan que sus intervenciones, más que teóricas, eran acompañamientos personalizados, encuentros concretos y cercanía genuina.
Un Evangelio encarnado: fe, servicio y carácter
La descripción que realiza el Movimiento de Cursillos de Cristiandad no se limita a sus tareas organizativas. Habla también del estilo personal en el que encarnó su fe: inteligente y valiente, sencilla y sincera, servicial sin afectación, respetuosa en el trato, generosa sin cálculo, optimista incluso en los momentos duros, profundamente responsable. “No tenía nada propio, todo lo ofrecía”, destaca el comunicado. En tiempos en los que las virtudes parecieran reliquias de otro siglo, estas palabras adquieren un sentido testimonial.
Buena parte del método cursillista se articula en torno a la idea de amistad evangelizadora: la fe no como consigna, sino como vida que se comparte. De ahí que muchos se refirieran a Nati como “sembradora de esperanza”. El Movimiento no sólo llora su ausencia —como afirma el comunicado— sino que agradece el don de su existencia, reconociendo en su itinerario un ejemplo concreto de evangelización laical, tan necesario en la Iglesia contemporánea.
El testimonio que brota desde el dolor
Entre los ecos que generó su fallecimiento llamó la atención el testimonio de su hijo, Fidel. En medio de la tragedia, sus palabras circularon rápidamente, provocando consuelo en unos y admiración en otros. Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante, compartió ese testimonio a través de sus redes sociales, subrayando la fuerza evangelizadora que emerge precisamente de los desgarros de la vida. “¡Qué verdad es que los reveses de la vida se convierten en grandes oportunidades para dar testimonio! ¡Cuántas personas se habrán acercado a Dios al escuchar a este hombre!”, escribió el prelado.
La escena no es ajena a la experiencia cristiana: la fe no elimina el sufrimiento, pero lo transfigura. En el acompañamiento silencioso de la Iglesia, en la presencia de sacerdotes y laicos junto a las familias, en las preguntas que surgen en medio del dolor, se abre paso una esperanza que no nace del optimismo humano, sino de la certeza pascual.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad concluye su comunicado con una afirmación que condensa aquello que desean conservar de Nati: gratitud. De hecho, la memoria cristiana es siempre eucarística: al recordar a quienes nos preceden en la fe, la Iglesia vuelve a confesar que la muerte no tiene la última palabra.
Recibe las noticias de EWTN España por Whatsapp. Cada vez es más difícil ver noticias católicas en redes sociales. Suscríbete hoy mismo a nuestro canal gratuito.
Suscríbete a EWTN España
Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.
Otras noticias












