“Volved a Tierra Santa”: el llamado urgente del Custodio para sostener la esperanza de una Iglesia viva
13 de enero del 2026
En la encrucijada histórica que atraviesa Tierra Santa, marcada aún por las consecuencias del atentado del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza, el futuro de la comunidad cristiana local vuelve a depender, en gran medida, de un gesto antiguo: el regreso de los peregrinos.
Así lo ha manifestado el Custodio franciscano de Tierra Santa, P. Francesco Ielpo, quien ha exhortado a los fieles de todo el mundo a retomar las peregrinaciones no solo como ejercicio espiritual, sino como auténtico acto de esperanza y apoyo fraterno hacia quienes viven en los lugares donde Cristo caminó.
“Tierra Santa no necesita turistas, sino peregrinos: hombres y mujeres que traigan esperanza con su presencia y sostengan a una Iglesia que sigue viva allí donde Cristo vivió”.
Peregrinar no para ver un museo, sino para encontrar una Iglesia viva
El llamado del Custodio se produjo en un encuentro celebrado en la Ciudad Vieja de Jerusalén con peregrinos procedentes de Roma, acompañados por sacerdotes, responsables diocesanos y comunicadores que han viajado de la mano de Opera Romana Pellegrinaggi, organismo que históricamente ha facilitado la presencia de cristianos europeos en Tierra Santa.
“El miedo no se vence con palabras, sino con el testimonio”, afirmó el franciscano, recordando que ver a creyentes de todos los continentes rezando en los santuarios fortalece la fe, anima a los locales y da sentido a la preservación de la memoria cristiana en los santos lugares. “Los peregrinos no vienen para contemplar un museo, sino para encontrarse con una Iglesia viva”, insistió.
Este matiz es importante: Tierra Santa es tierra sacramental para el cristiano. Allí no se visita solo un pasado, sino un presente en el que la liturgia sigue encarnándose en los mismos lugares donde Cristo nació, predicó, murió y resucitó.
Economía, despoblamiento y un nuevo tipo de peregrino
La dimensión espiritual de las peregrinaciones va unida a una realidad material incontestable: gran parte de la población local —especialmente los aproximadamente 50.000 cristianos que viven en Israel y Palestina, de los cuales cerca de 6.000 están en Jerusalén— depende económicamente de la llegada de visitantes. La crisis generada por el conflicto ha puesto en peligro este frágil equilibrio.
Sin peregrinos, la economía cristiana local colapsa y las familias se ven obligadas a emigrar. El P. Ielpo advirtió del creciente riesgo de despoblamiento, no solo en comunidades cristianas, sino también judías, afectadas por la inestabilidad política y social. “Estamos asistiendo a un flujo migratorio de familias enteras”, señaló con preocupación.
A pesar del panorama, el sacerdocio franciscano detecta signos alentadores: Belén alcanzó el 100% de ocupación hotelera en Navidad y se ha mantenido en torno al 70% durante las semanas posteriores. Además, las autoridades israelíes han otorgado 25.000 permisos temporales de entrada a palestinos, lo que ha permitido a muchos pisar Jerusalén por primera vez en sus vidas.
Sin embargo, advirtió que el regreso a la normalidad no será lineal ni idéntico al pasado: “Nada es como antes, y no sería correcto que lo fuera”, afirmó. Según él, las peregrinaciones futuras serán más reflexivas, menos turísticas y más motivadas por el deseo de comprender, rezar y acompañar.
Construir puentes en una tierra que sufre
La guerra ha reconfigurado también la forma de acompañar a los peregrinos. El Custodio subrayó que quienes guían grupos deben evitar discursos que polaricen o alimenten odios, recordando que una cosa es denunciar una injusticia y otra muy distinta es identificar a un pueblo completo con esa injusticia.
Su advertencia se extendió al resurgimiento de actitudes antisemitas en algunos ambientes vinculados al conflicto. Relató el caso de un maestro judío en la escuela de canto multirreligiosa de la Custodia, rechazado por alumnos musulmanes tras el 7 de octubre. El docente los reunió y, tras un largo silencio, les dijo: “No soy el gobierno de esta nación, solo quiero crear el mejor coro de Jerusalén”.
La sinceridad del gesto permitió que la clase siguiera adelante, convirtiéndose en signo pedagógico de convivencia. El P. Ielpo propuso un estilo de peregrinación renovado: menos lugares y más encuentros, menos fotografía y más escucha. “Quizás ahora se pueda ver algo menos y encontrar a alguien más”, dijo, invitando a descubrir comunidades, obras caritativas, parroquias, escuelas y espacios que trabajan cada día para mantener viva la presencia cristiana en Tierra Santa.
Recibe las noticias de EWTN España por Whatsapp. Cada vez es más difícil ver noticias católicas en redes sociales. Suscríbete hoy mismo a nuestro canal gratuito.
Suscríbete a EWTN España
Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.
Otras noticias












