De ciudad sin templos a referente mundial: Neratovice se prepara para la primera mega-iglesia impresa en 3D
12 de enero del 2026
Lo que en pleno siglo XX parecía una certeza ideológica —la creación de una ciudad socialista sin rastro visible de religión— está a punto de transformarse en un símbolo global de creatividad, libertad religiosa y renovación arquitectónica. Neratovice, una localidad industrial nacida durante el régimen comunista en la antigua Checoslovaquia, podría convertirse en 2026 en la sede de la iglesia impresa en 3D más grande del planeta, una obra que conjuga vanguardia tecnológica, memoria histórica y fe cristiana.
La iniciativa se enmarca en un momento histórico significativo para el país: este enero de 2026 ha entrado en vigor la prohibición legal de la propaganda comunista, cerrando un ciclo simbólico que durante décadas marcó la vida espiritual de muchas comunidades.
“Lo que fue ideado como la primera ciudad sin iglesia podría convertirse en el hogar del mayor templo impreso en 3D del mundo, uniendo fe, memoria y vanguardia tecnológica.
De la persecución a la innovación litúrgica
Durante el dominio comunista, Neratovice fue concebida deliberadamente como la primera ciudad sin iglesia. El proyecto urbanístico debía reflejar la aspiración materialista del régimen, que relegaba la fe a lo privado cuando no la perseguía abiertamente. Por ello, nunca llegó a levantarse un templo.
“Lo que en su momento fue un gesto de imposición ideológica, hoy se convierte en un desafío evangélico”, señalaron desde la Fundación del Centro Comunitario de Neratovice, creada por la Arquidiócesis de Praga, que impulsa el proyecto junto con la comunidad local.
El arquitecto galardonado Zdeněk Fránek diseñó un templo con forma de Arca de Noé, una imagen profundamente bíblica que evoca resguardo, renovación y salvación. La futura “Iglesia de la Santísima Trinidad” se acompañará de un centro parroquial dedicado al Cardenal Josef Beran, figura clave de la resistencia católica frente al comunismo y cuyo proceso de beatificación sigue en curso.
Tecnología al servicio de la fe
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es la posible impresión en 3D de toda la estructura elevada del templo. Según confirmó Marek Matocha a EWTN News, la decisión definitiva sobre si la construcción completa será impresa dependerá de los cálculos estructurales finales, particularmente de la bóveda.
La obra ya ha captado la atención internacional. La revista Forbes en su edición checa calificó la futura iglesia como una construcción que “puede volver a situar a Chequia en el mapa arquitectónico mundial”. Su relevancia no solo es estética, sino también tecnológica: podría convertirse en el mayor templo impreso en 3D jamás construido.
Los materiales se estructurarán en 520 bloques impresos en 3D con patrones generativos y un acabado ondulado que optimiza la acústica interior. El conjunto irá acompañado de techos verdes, depósitos de retención de agua, un parque, un estanque y espacios para la vida comunitaria: un auténtico ecosistema parroquial pensado para el encuentro.
A nivel financiero, el proyecto ronda los 204 millones de coronas checas (más de 8 millones de dólares), con aportaciones de donantes privados y el apoyo de distintas instituciones católicas y civiles. El administrador parroquial, P. Peter Kováč, afirmó que la impresión 3D ofrece “una solución sostenible y única”, recalcando que no se trata solo de un templo, sino de un centro comunitario para una ciudad sin memoria religiosa visible.
Un templo que sana heridas históricas
Para los católicos de Neratovice, el proyecto tiene un profundo significado emocional y espiritual. Tras décadas celebrando la Eucaristía en una capilla provisional, la construcción del templo supone una victoria de la perseverancia sobre la imposición ideológica. Entre los patrocinadores se encuentra el eurodiputado Tomáš Zdechovský, quien destacó el valor simbólico de erigir una iglesia donde antes se había negado cualquier culto: “Será un edificio único que atraerá visitantes de todo el país”.
Pero más allá del impacto arquitectónico, la referencia más potente es el Cardenal Josef Beran, cuya figura encarna el sufrimiento de la Iglesia en Checoslovaquia: sobrevivió al campo de concentración de Dachau y luego al confinamiento del régimen comunista antes de morir en el exilio sin poder regresar a su patria.
La asociación de su nombre con el nuevo centro parroquial convierte la obra en un acto de justicia histórica. Donde una vez se quiso borrar la fe, hoy se levanta un signo visible de ella.
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