Cuando la fe también se escucha: De Taylor Swift a Hakuna, la sorprendente banda sonora navideña propuesta por los obispos españoles
29 de diciembre del 2025
La Navidad no solo se contempla y se celebra: también se escucha. Conscientes de que la música tiene una capacidad única para abrir el corazón y predisponer el alma al misterio, los obispos de la Conferencia Episcopal Española han propuesto una singular lista de canciones para acompañar este tiempo litúrgico. Una selección breve pero significativa que sorprende por su amplitud de registros: desde una versión navideña de Taylor Swift hasta un villancico contemporáneo del grupo Hakuna, pasando por grandes clásicos de la tradición cristiana y piezas nacidas al calor de la evangelización actual.
La propuesta forma parte de un conjunto más amplio de recursos ofrecidos por los prelados españoles para vivir la Navidad con mayor hondura espiritual: comentarios bíblicos, orientaciones para la oración en familia, materiales catequéticos sobre el belén y sugerencias de lectura. En ese contexto, la música se presenta como un lenguaje privilegiado para ayudar a redescubrir el sentido profundo del Nacimiento del Señor.
“La música, cuando nace del corazón y vuelve a Dios, se convierte en un camino privilegiado para acoger el misterio de la Navidad.”
La música como camino interior hacia Belén
Lejos de concebir la música navideña como un mero acompañamiento ambiental, la selección de los obispos invita a escuchar con el corazón. Cada una de las piezas elegidas —desde estilos y épocas muy diferentes— propone una experiencia interior que conecta con alguno de los grandes temas de la Navidad: el perdón, el encuentro, la adoración, la belleza, la encarnación.
La inclusión de Christmas Tree Farm (Old Time Version) de Taylor Swift resulta, en este sentido, especialmente llamativa. En ella, la artista estadounidense evoca un lugar interior de refugio y reconciliación, una “granja de árboles de Navidad” donde el ruido, el estrés y la prisa dejan paso al perdón y al reencuentro con el ser amado. Una imagen que, leída desde la fe, remite al anhelo profundo de todo corazón humano por un hogar donde ser acogido, sanado y amado sin condiciones.
Clásicos que atraviesan los siglos
Junto a propuestas contemporáneas, la lista recupera grandes joyas de la tradición musical occidental que han acompañado la fe de generaciones enteras. El Canon en Re mayor de Johann Pachelbel, compuesto entre los siglos XVII y XVIII, aparece como una invitación al recogimiento y a la contemplación serena. Su estructura repetitiva y armónica crea un clima propicio para la oración silenciosa, tan necesaria en un tiempo marcado por el exceso de estímulos.
Tampoco falta uno de los villancicos más universales del cristianismo: Adeste fideles. Esta composición, atribuida a John Francis Wade y vinculada a manuscritos del siglo XVII, sigue siendo un canto privilegiado para proclamar, con sencillez y solemnidad, la alegría del Nacimiento del Salvador. Su presencia en la lista recuerda que la Navidad cristiana se sostiene sobre una memoria viva que atraviesa los siglos y une a los creyentes de todos los tiempos.
Evangelizar desde la sencillez y la adoración
La selección episcopal presta también especial atención a la música nacida en el seno de proyectos explícitamente evangelizadores. Es el caso de Maravillas, interpretada por el joven Ángel Catela, con letra de su padre Isidro Catela. Se trata de una canción de adoración directa, sencilla y profundamente eucarística, que pone palabras al asombro de quien se descubre transformado por el encuentro con Dios.
El estribillo —“Aquí vengo, caigo de rodillas… soy otro por dentro”— expresa con claridad una de las experiencias centrales de la Navidad: la conversión interior que brota del reconocimiento humilde de un Dios que se hace cercano. No es casual que los obispos hayan querido destacar este proyecto familiar puesto al servicio de la fe, como signo de que la transmisión del Evangelio sigue encontrando caminos nuevos y fecundos.
El misterio de la Encarnación cantado hoy
Cierra la lista el villancico Hoy en Belén, del grupo Hakuna, publicado en 2021. Con su estilo contemporáneo y su lenguaje directo, la canción invita a asomarse al misterio de la Encarnación desde la experiencia personal. No se trata solo de recordar un hecho del pasado, sino de dejarse interpelar por un Dios que sigue naciendo hoy en la historia concreta de cada persona.
Esta elección subraya una convicción pastoral clara: la Navidad no es nostalgia, sino acontecimiento vivo. Y la música, cuando nace de la fe y vuelve a ella, puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro con el Señor.
Una propuesta que une generaciones
La lista musical de la Conferencia Episcopal Española no pretende ser exhaustiva ni imponer gustos, sino sugerir caminos. Al reunir nombres tan diversos como Taylor Swift, Pachelbel o Hakuna, los obispos muestran que la fe puede dialogar con distintas sensibilidades y generaciones sin perder su centro. La clave no está en el estilo, sino en la disposición del corazón con la que se escucha.
En un tiempo en el que la Navidad corre el riesgo de diluirse en lo superficial, estas canciones se ofrecen como pequeñas lámparas que ayudan a orientar el alma hacia lo esencial: el Dios que se hace Niño por amor.
Escuchar, detenerse, dejar que una melodía despierte el asombro: también así se prepara el pesebre interior. Porque, como recuerdan los obispos españoles, la Navidad se celebra mejor cuando el corazón aprende de nuevo a escuchar.
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