“Vaciarse para dejar actuar a Dios”: el Papa León XIV invita a una fe más interior y disponible

31 de diciembre del 2025
Isabel

La guerra deja cicatrices que parecen imposibles de borrar, especialmente cuando se graban en la infancia. Sin embargo, hay historias que desafían la lógica del odio y se convierten en testimonio vivo del Evangelio. La vida del sacerdote bosnio Pero Miličević es una de ellas. Víctima directa de la violencia más extrema durante la guerra de Bosnia, perdió a su padre y a gran parte de su familia cuando apenas tenía siete años.


Décadas después, lejos de quedar atrapado en el rencor, este niño herido se transformó en sacerdote y en un firme testigo de que el perdón no es debilidad, sino la única fuerza capaz de generar paz verdadera.



Su testimonio, compartido recientemente en la Santa Sede con motivo de la presentación del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026, no es solo un relato personal, sino una catequesis viva sobre el poder sanador de la fe, la oración y la misericordia cristiana.

“No hay paz interior sin perdón: solo el bien desarma al mal y abre caminos de esperanza.”

Una infancia rota por la violencia


El 28 de julio de 1993 quedó grabado para siempre en la memoria de Pero Miličević. Aquella mañana, un grupo de milicianos irrumpió en su aldea natal, Dlkani, en el municipio de Jablanica. En pocas horas, 39 personas fueron asesinadas, entre ellas su padre, Andrija, y varios miembros de su familia cercana. El niño jugaba despreocupado con sus hermanos cuando el sonido de los disparos atravesó su infancia de forma brutal.


“Fue la experiencia más oscura del mal de la guerra”, resumiría años después con una serenidad que solo puede nacer de un largo camino interior. Su madre, Ruža, quedó viuda con nueve hijos, siete de ellos menores. Aquel mismo día murieron también dos hermanas suyas y varios primos. El dolor, multiplicado por la magnitud de la tragedia, parecía imposible de asumir.



La fe como refugio en el cautiverio


La violencia no terminó con la matanza. Poco después, Pero, su madre y sus hermanos fueron deportados a un campo de prisioneros junto a centenares de católicos croatas. Permanecieron allí siete meses en condiciones extremas: hambre, frío, falta de higiene y una incertidumbre constante sobre el futuro.


El sacerdote recuerda aquel tiempo como una prueba radical, donde el sufrimiento físico quedaba eclipsado por la angustia interior. Sin embargo, en medio de la deshumanización, hubo un ancla que los sostuvo: la fe sencilla aprendida en casa. Cada día rezaban el Rosario, aferrándose a Dios como única esperanza.  “Nunca habríamos resistido sin la fe, la oración y el deseo profundo de paz”, afirmó.


En aquel lugar, la tentación de la venganza era real. El odio parecía una respuesta comprensible. Pero, incluso entonces, comenzó a germinar en su corazón una intuición decisiva: la paz no podía construirse desde el rencor.



El perdón como camino de sanación


Tras la liberación, la familia afrontó otro golpe devastador: el cuerpo de su padre había permanecido meses sin sepultura. Solo entonces pudieron enterrarlo. Aquella experiencia marcó profundamente al joven Pero, que durante años cargó con una herida abierta. El perdón no llegó de inmediato; fue un proceso largo, atravesado por la rabia y el dolor.


El verdadero punto de inflexión se produjo cuando decidió responder a la llamada al sacerdocio. Ordenado en 2012, comprendió en el ejercicio del ministerio una verdad que transformó su vida: no puede haber paz interior sin perdón. Al escuchar las confesiones de otros, entendió que era necesario enfrentarse a la propia historia para sanarla.


En 2013 regresó al antiguo campo de prisioneros. No lo hizo para ajustar cuentas, sino para dar un paso definitivo hacia la liberación interior. Aquel retorno, vivido entre lágrimas, selló un proceso de reconciliación profunda consigo mismo y con su pasado.


Hoy, su testimonio encarna con fuerza el mensaje que propone León XIV para la Jornada Mundial de la Paz: una paz que no es abstracta ni ingenua, sino que debe ser vivida, cuidada y custodiada cada día. “El mal se vence con el bien”, insiste el sacerdote, convencido de que la violencia nunca genera justicia verdadera.



La historia del P. Pero Miličević no borra el horror de la guerra, pero demuestra que incluso de las ruinas más profundas puede surgir una vida entregada a la reconciliación. Su camino, forjado en el dolor y transfigurado por la fe, recuerda a la Iglesia y al mundo que la paz auténtica comienza en el corazón que decide no devolver mal por mal.


Recibe las noticias de EWTN España por Whatsapp. Cada vez es más difícil ver noticias católicas en redes sociales. Suscríbete hoy mismo a nuestro canal gratuito.




EWTN España en Whatsapp

Compartir

Suscríbete a EWTN España

Mantente al día con nuestras noticias más importantes y recibe contenido exclusivo directamente en tu correo electrónico.

 Otras noticias

22 de agosto de 2026
Pino Cannavo fue ordenado diácono permanente en la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Italia.
21 de agosto de 2026
El Papa León XIV advirtió que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) debe estar guiado por principios éticos y orientado al servicio de la persona humana
21 de agosto de 2026
Desde hace dos décadas, la Diócesis de Getafe, en España, organiza “El Familión”, una experiencia de vacaciones pensada para que las familias puedan compartir tiempo de descanso, formación, oración y convivencia con Dios como centro.
21 de agosto de 2026
En su mensaje para la 11ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa León XIV hizo un llamado a “dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación”.
21 de agosto de 2026
En su mensaje por la 11.ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre de 2026
20 de agosto de 2026
La próxima conferencia «Paz desarmada y desarmante: el emergente cambio de paradigma de la Iglesia hacia la no violencia evangélica»
20 de agosto de 2026
Con la memoria aún fresca de la recién ganada Copa Mundial de la FIFA 2026, España se prepara para un torneo en el que, ciertamente no se verá a Ferrán Torres ni a Lionel Messi,
20 de agosto de 2026
Para un católico no todo acto de piedad significa lo mismo. La Iglesia enseña que “adorar” corresponde solamente a Dios, mientras que “venerar” es el honor que se rinde a la Virgen María.
20 de agosto de 2026
Cada 21 de agosto la Iglesia Católica celebra la memoria de San Pío X, un pontífice que dedicó su vida a la defensa de la fe, la formación de los fieles
19 de agosto de 2026
El Papa León XIV dedicó la Audiencia General de este miércoles 19 de agosto a reflexionar sobre la música sacra, a partir del sexto capítulo.